El Botánico vacía de actividad Les Corts

Hemiciclo de Les Corts durante una sesión plenaria. /Irene Marsilla
Hemiciclo de Les Corts durante una sesión plenaria. / Irene Marsilla

El tripartito adormece el Parlamento valenciano para blindar al Consell y proteger a los líderes de PSPV, Compromís y Podemos, que esta semana se someten a una sesión de control tras siete meses de tregua

Burguera .
BURGUERA .Valencia

El próximo 26 de septiembre, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, volverá a someterse a una sesión de control de Les Corts. Este jueves. La última vez que lo hizo, en el Valencia CF estaba debatiéndose sobre si Marcelino debía alinear a sus mejores jugadores para la semifinal de la Copa del Rey. Ahora, cuando Puig se prepara para volver a contestar preguntas en el parlamento valenciano, no queda ni rastro de la celebracion de aquella Copa. Por no quedar, no queda ni el entrenador. Siete meses. En realidad, la Cámara permanece en letargo desde antes. Y así seguirá.

El debate en la Cámara de los temás más polémicos para el Gobierno valenciano se rechaza o se pospone al máximo

«Llevamos desde enero sin hacer nada. Esto está muerto», admiten un par de diputados de Compromís en un despacho de Les Corts. El Botánico ya no tiene interés en otorgar «un papel central» en la acción política valenciana a la Cámara. Fuentes socialistas admiten que esperan una legislatura en la que el parlamento pierda protagonismo, una vez Podemos y EU se han incorporado al Consell, lo que permite a PSPV y Compromís cocinar en dependencias del Ejecutivo con sus nuevos compañeros en el Gobierno valenciano todo aquello que quieren que se apruebe en el Legislativo. Hasta abril, el apoyo externo de los podemistas obligó a socialistas y nacionalistas a pasar por el aro de Les Corts. Ya no. Tal y como reconoció el pasado martes una diputada de Podemos para justificar su apoyo a que Puig no compareciese en Les Corts a explicar su reunión con la ministra de Hacienda, María José Montero, «nosotros ya nos enteramos porque estamos en el Consell». Para los morados, que ya se enteran de todo, el Parlamento valenciano ha perdido la utilidad de antaño. Es por ello que se han alineado con PSPV y Compromís para evitar que Puig de cuenta de su reunión con la ministra y de los recortes que va a realizar en los presupuestos para poder recibir el FLA.

Investigación retrasada

También esta semana, los socialistas buscaron la anuencia de nacionalistas y podemistas para planificar una sesión plenaria, la que empieza el miércoles y seguirá el jueves, en la que no se debatirá la creación de una comisión de investigación sobre la quita de la deuda a la empresa que poseía Mediterráneo, donde el presidente tiene acciones, periódico que acabó en manos de Prensa Ibérica tras ser económicamente saneado.

Puig lleva siete meses sin sesión de control y a Soler le piden que no vaya a la Cámara

Puig ha esquivado durante siete meses la sesión de control. Se disolvieron Les Corts por las elecciones autonómicas, luego llegaron las negociaciones para formar el nuevo Consell. Llegó el verano. El periodo ordinario de sesiones se cerró. El PP solicitó la celebración de 10 diputaciones permanentes a partir de entonces y hasta que se retomó el curso político. De esa decena, dos apuntaron directamente al presidente: la de la condonación de 1,3 millones de euros anterior a la venta de Mediterráneo, y la vinculada a que explicase los recortes del presupuesto. Lo del periódico castellonense se resolvió con una medida excepcional: el Botánico reabrió la comisión de Economía para que compareciese el director del IVF, para lo cual forzaron el Reglamento al máximo. La presidenta de esa comisión, Eva Ortiz (PP) no tuvo ni voz ni voto ni en la reapertura ni en el orden del día de esa sesión. Otras comparecencias rechazadas: la de Martínez Dalmau sobre la tasa turística, la de Oltra sobre los centros de menores, la de Mireia Mollà ante el cierre de las playas, la de Barceló sobre las carencias sanitarias en verano... Llegó septiembre. Los dos primeros plenos se destinaron a que compareciesen los consellers para explicar sus planes para la legislatura. Puig estuvo presente uno de los cuatro días.

Morera sigue sin herramientas para obligar a los grupos a ser más transparentes

Huir de Les Corts

A Vicent Soler, conseller de Hacienda, le rogó su propio equipo que no se dejase ver para evitar preguntas comprometidas sobre el futuro presupuesto, los recortes y la relación con el Gobierno central, según confirmaron a este periódico fuentes del Consell. La consigna es, como se aconseja a los boxeadores sonados en mitad de una pelea, evitar el cuerpo a cuerpo, el intercambio de golpes. Podemos se ha unido a esta tendencia de huir de la tribuna de oradores de la Cámara. Su portavoz en Les Corts, Naiara Davó, señala abiertamente que su voto en contra de que Puig diese cuenta de su reunión con Montero es que «hay otras fórmulas» para que el presidente dé explicaciones. Fuentes del Botánico señalan, precisamente, que Davó muestra un escaso interés por recuperar las iniciativas de sus compañeros morados en el último tramo de la anterior legislatura (el cambio del estatuto de expresidentes, el vaciado de las diputaciones o la ley de residuos), lo que justifica en que el integrarse en el Consell, esas modificaciones normativas serán tuteladas desde el Ejecutivo. El poder Ejecutivo solapa al Legislativo.

Al pleno de esta semana, el primero ordinario con sesión de control al presidente desde febrero, no acudirán dos consellers claves en este momento: Rafael Climent (Economía) y Vicent Soler (Hacienda). Los dos consellers más vinculados al dinero y al modelo de crecimiento, en la situación económica y financiera más convulsa vivida por el Botánico desde 2015, desaparecen.

Los consellers se ausentan cuando su ámbito de competencias presenta problemas

Morera, sin fuerza

El modo interno de funcionar de Les Corts tampoco llaman al optimismo. El año pasado se aprobó la limitación de las resoluciones que pueden presentarse en el Debate de Política General. La fijación de un tope busca frenar al PP, que hasta ahora presentó cerca de un millar de propuestas para un solo debate. ¿Muchas? En 2012, los tres grupos parlamentarios de la oposición presentaron unas 300 propuestas de resolución: el PSPV, algo más de 130; Compromís, unas 60 iniciativas; y EUPV, 99 resoluciones. ¿Son muchas o pocas? Según el actual baremo del Botánico, las de 2012, las suyas entonces, son demasiadas- Se ha limitado la cantidad, en total, a 60. Para la nueva legislatura, PSPV y Compromís lanzaron una idea: agrupar las votaciones de todas las iniciativas a una misma hora. La propuesta está sobre la mesa porque, incialmente, al entonces diputado podemista, Rubén Martínez Dalmau, hoy vicepresidente del Consell, le pareció un modo de restar dinamismo al debate parlamentario, además de incitar a que sus señorías se ausentasen del hemiciclo hasta la hora de votar. Si se aprobase esta medida, tanto los diputados del Botánico como los consellers sabrían en qué momento preciso deben personarse a darle al botón. Las fuerzas entre el bloque de la izquierda y la derecha están muy parejas y cualquier deserción puede conllevar perder una votación. La solución: domesticar el orden del día de los plenos para amoldarlo a la agenda del Ejecutivo.

Cuesta pensar en un empoderamiento de Les Corts si se tiene en cuenta que su presidente, Enric Morera, lleva dos años intentando, sin éxito, que los partidos presenten unas cuentas transparentes, tal y como se lo reclama la Sindicatura de Comptes. Los intentos de Morera tropiezan con la resistencia de los grupos parlamentarios, y el presidente de la Cámara no cuenta con armas para obligar a que los 3,5 millones de asignación a cada grupo se gasten de manera adecuada. Morera apenas puede ejercer presión, al igual que la institución que preside.