El Botánico contiene la discrepancia y Cs no cierra la puerta a pactar con el PSPV

Junta de Síndics celebrada ayer en Les Corts. / EFE
Junta de Síndics celebrada ayer en Les Corts. / EFE

Los socios del Consell rebajan la confrontación a las 24 horas del anuncio del adelanto con la vista puesta en el día después de las elecciones

JC. F. M. / BURGUERA VALENCIA.

Con los mensajes de Ximo Puig y Mónica Oltra resonando todavía en los medios de comunicación -el uno para exponer las razones del adelanto electoral, y la otra para justifica su oposición a esa decisión-, el día después de la jornada que el presidente de la Generalitat decidió avanzar los comicios autonómicos al 28 de abril, para hacerlos coincidir con las generales, fue la del aterrizaje. Las broncas siempre tienen un poco esa estructura, como bien retrata el refranero. Oltra expresó el jueves su malestar, su decepción, su pesar... pero se guardó muy mucho de romper del todo. Y ayer, las voces de Compromís que salieron a valorar la decisión del jefe del Consell de disolver Les Corts y convocar elecciones anticipadas, ejecutando la prerrogativa que obra en su poder, se limitaron a incidir en los argumentos de la líder nacionalista. No hubo escalada ni petición de convocatoria de Diputación Permanente para que el presidente de la Generalitat explicara el maltrato del Gobierno de Pedro Sánchez, por poner un ejemplo.

Compromís contuvo la bronca y los socialistas valencianos también. La vista se pone en el 28 de abril, porque ese superdomingo se celebran generales y autonómicas. Pero nadie se olvida del 29. Porque si los números dan, reeditar el Botànic es una de las posibilidades sobre la mesa.

Y si bien los nacionalistas aspiran -qué menos- a que la vicepresidenta del Consell acabe siendo la inquilina del Palau de la Generalitat, asume, como hacen los socialistas, que el escenario más probable es una foto muy similar a la de los últimos cuatro años. «Salvo que el desplome de Podemos sea tan acelerado que no se llegue», como ratificó ayer una fuente socialista.

La reunión del 'consellet' de mañana, piedra de toque para medir la relación entre PSPV y Compromís

De manera que cuando Oltra ayer admitió que toca «pasar página», lo que estaba marcando era un poco el camino a seguir. Es verdad que la líder de Compromís no dejó pasar la oportunidad de poner en valor la valencianía de su formación política, como contraposición a los partidos «que reciben órdenes de Madrid» -no le hizo falta señalar al PSOE-. También recordó que había sido su partido «el único» que votó en contra del acuerdo de Sudáfrica «para que las naranjas de agricultores valencianos no estén tiradas en el suelo en este momento».

A Oltra no le gustaron las formas del día anterior. Pero como también señaló ayer el conseller de Transparencia, Manuel Alcaraz, dramatizar tampoco era el camino a seguir. Política con la vista puesta en la carrera electoral pero sin olvidar el día después, que lo habrá.

El tono de Compromís lo marcó, Fran Ferri, que es un poco el termómetro que permite identificar si la coalición va a buscar o no el cuerpo a cuerpo. Y fue que no. O no por ahora. O sí, pero poco. Primero evitó pronunciarse sobre alguna acusación de «deslealtad» en el Botánico surgida en las redes sociales. El síndic de Compromís replicó: «Sólo diré que yo deseo larga vida al Botánico». No obstante, poco después sí admitió que considera que Puig ha sido «desleal» a Compromís en lo relacionado con el adelanto.

Hasta CC OO ha solicitado al Botánico que se peleen «lo justito» pensando en el día después del 28-A

La primera prueba del ocho, la que permitirá medir si los 54 días que quedan para las elecciones van a pasar a fuego fuerte o a fuego lento, es la reunión del 'consellet' que tendrá lugar mañana mismo. El órgano que reúne a los secretarios autonómicos y los subsecretarios de las distintas consellerias, y que preside Mónica Oltra, ha vivido algunos momentos de tensión a lo largo de la última parte de la legislatura. «Si tiene que pasar algo, será ahí», admite un alto cargo del Botànic. Pasar algo tiene que ver con el bloqueo de alguna iniciativa, con una discrepancia fuera de tono o con un reproche por el adelanto electoral fuera de sitio.

Hasta llegar a ese momento, y hasta que finalicen las primarias de Compromís -el sábado que viene-, el tono de beligerancia puede verse alterado de forma puntual, como ha ocurrido durante toda la legislatura en redes sociales. Pero de ahí está por ver que pase.

Puig lo ve de la misma manera. El presidente de la Generalitat aprovechó la tourné por los medios de comunicación que protagonizó -igual que Oltra- para reconocer que cierta discrepancia es hasta comprensible. «La discrepancia forma parte de la diversida», dijo. Al líder de los socialistas valencianos, reconocido anoche por la ejecutiva de su partido con ovación y vuelta al ruedo, la presencia en medios nacionales y los titulares logrados con su decisión de adelantar elecciones ya le dieron parte de razón respecto a ese argumento de la «visibilización de la agenda valenciana». «Refuerza el autogobierno» y «da una visibilidad grande» a la vía valenciana frente a «los vientos de recentralización», dijo ayer. Los mismos vientos que algún dirigente del PP de la provincia de Alicante le atribuye a él mismo desde Valencia.

Puig se mostró comprensivo con Oltra, en línea con esa petición lanzada por CC OO al Botànic para que se pelearan «lo justito». Ya no son únicamente los directamente afectados por la convocatoria electoral los que piden calma. También empujan las organizaciones sindicales. Podemos pidió una reunión del Botánic para ver cómo se pueden sacar adelante compromisos del Botànic en los próximos dos meses, tras la disolución de Les Corts, ya que quedan pendientes leyes y decisiones ejecutivas como la reversión del Hospital de Dénia. La formación morada reconvertida en colaboradora necesaria para mantener la cohesión. «Esta ha sido la primera discrepancia después de 5.746 acuerdos del Gobierno valenciano», dijo Oltra el lunes. Se quiere evitar la segunda.

Los que también pretenden eludir el 'nunca digas nunca jamás' son los dirigentes de Ciudadanos. La formación naranja mantiene muy buena sintonía con algunos barones socialistas. Es el caso del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que parece haber tenido conversaciones ya muy avanzadas con Cs para un futuro común al frente del gobierno manchego. El grupo de Ciudadanos en Les Corts agradeció ayer la «valentía» de Puig de adelantar las elecciones autonómicas, pues considera que la legislatura y el pacto del Botánico ya estaban finalizados.

El portavoz adjunto Juan Córdoba, dirigente provincial del partido, indicó que no se plantean «ningún pacto, sino sacar los mejores resultados posibles». Algunas voces, desde Compromís, señalan esta posibilidad como no descartable.

«En Cs pactaremos, como hemos dicho en otras ocasiones, siempre con constitucionalistas, alejados de nacionalismos y populismos y pensando en lo mejor para los valencianos», indicó Córdoba, para quien en estos momentos es «muy difícil» pactar con un PSPV que se comporta como «el PSC valenciano». No obstante, Córdoba recordó que el veto a los socialistas es «sólo a nivel nacional», y si bien en la Comunitat es complicado, no es imposible, porque hay que huir de «los valores absolutos», ya que si Toni Cantó, candidato de Ciudadanos a la Generalitat, se ha mostrado reticente es «por las circunstancias actuales. No era una posición contra Puig, sino contra el PSC valenciano». En el futuro, ya se verá.

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