Bonig explora nuevas alianzas

Carlos Mazón, Miguel Barrachina, Luis Barcala e Isabel Bonig. / LP
Carlos Mazón, Miguel Barrachina, Luis Barcala e Isabel Bonig. / LP

La dirección de los populares valencianos busca sumar complicidades que hagan intrascendentes actos como la cena de los críticos del viernes Tregua entre la presidenta regional y algunos de los nuevos referentes del PPCV

JC. F. M.VALENCIA.

Carlos Mazón, Luis Barcala, Macarena Montesinos, Miguel Ortiz... Algunos de los principales pesos pesados del PP alicantino compartieron mesa el pasado viernes con la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, y con la secretaria general, Eva Ortiz. Aprovechando el acto de toma de posesión del primero de ellos como presidente de la Diputación de Alicante, y acompañados del líder provincial del PP de Castellón, Miguel Barrachina, la cúpula del PP valenciano dejó ver su sintonía para tratar de cerrar el debate orgánico abierto tras los malos resultados electorales del 28-A.

Las imágenes del encuentro, que la propia Bonig difundió a través de redes sociales, revelan la voluntad de los dirigentes populares -entre los que se encuentran algunos de los más señalados referentes de lo que en su día se conoció como 'zaplanismo'- de ofrecer imagen de cohesiòn.

La designación de Mazón como aspirante a presidir la corporación provincial y, al mismo tiempo, erigirse en el futuro hombre fuerte del PP alicantino, unida a la decisión de José Císcar de abandonar la presidencia provincial, dejaron a la presidenta regional del PPCV en una posición de menos fortaleza. El resultado electoral y algunas de las decisiones adoptadas por la calle Génova dispararon las especulaciones respecto al futuro de Bonig. Incluso el presidente de la gestora del PP de Valencia, Juan Ramón Adsuara, llegó a plantear la necesidad de celebrar este mismo año un congreso regional.

Ni a Bonig ni a los nuevos referentes del PP alicantino les interesa dar imagen de confrontación

La dirección nacional no contempla ese escenario, según las fuentes consultadas por este diario. De hecho, únicamente se planteará -en función del resultado de la investidura de Pedro Sánchez y si se convocan nuevas elecciones generales- un congreso en la provincia de Valencia y, en todo caso, en la capital.

Mientras tanto, la dirección regional que encabeza Bonig y los principales referentes del PP alicantino coinciden a la hora de concluir que no es momento de plantear pulsos internos. El propio Mazón ha expresado públicamente su voluntad de poner fin al periodo de conflicto mantenido desde la corporación provincial con el Consell durante la pasada legislatura.

Mazón, como Montesinos o Miguel Ortiz, representan a ese PP alicantino que, bajo el mandato de Císcar en la dirección provincial, apenas disfrutó de protagonismo. Con el triunfo de Pablo Casado en el congreso nacional del PP, la visibilidad de algunos de esos referentes -el nuevo presidente de la Diputación de Alicante es amigo personal del secretario general del PP, Teo García Egea- se ha reforzado de forma evidente. Y la dirección regional, apoyada hasta la fecha en el liderazgo de Císcar, asume la necesidad de explorar nuevas alianzas orgánicas en el partido.

Para Bonig, que la imagen coincidiera en el día con la cena convocada por el exsenador Pedro Agramunt, y en la que se vio a veteranos del partido como Francisco Camps o Carlos Fabra, resultó la mejor de las coincidencias. Porque con ella la líder del PP valenciano puso de manifiesto donde está el poder actual del partido. Ayer, la dirección regional evitó hacer valoraciones de la cena que tuvo lugar en un restaurante de la playa de Alboraia, aunque sí señaló que el PPCV no puede ni debe prescindir de referentes históricos del partido -se puso el ejemplo del exvicepresidente de Les Corts, Alejandro Font de Mora-.

La presencia de excargos populares como Vicente Ferrer -secretario general del partido en la provincia durante la etapa presidida por Vicente Betoret-, José Luis Bayo -rival de Bonig en el último congreso regional, aunque terminó retirándose- o Juanvi Pérez, que ya ha mostrado su disposición a pelear por el congreso provincial del PP de Valencia, retrata un movimiento crítico del PP de Valencia. Mientras tanto, Elena Bastidas y la propia Ortiz siguen celebrando reuniones comarcales para mantener el partido tensionado para la cita provincial. Ese congreso marcará el equilibrio de fuerzas en el partido.