Blasco se encara con el Botánico

Rafael Blasco, ayer, en la comisión sobre Taula en Les Corts. / damian torres
Rafael Blasco, ayer, en la comisión sobre Taula en Les Corts. / damian torres

«Me resistí a dimitir, a aceptar que había un lío en esa conselleria, y me equivoqué», afirma el exalto cargo del PP y PSPV en una tensa declaración en Les Corts El exconseller asume su «error político» y rebate sin freno a los partidos de izquierdas

BURGUERA

Blasco es un kie, apelativo con el que en el mundo carcelario se conoce a los líderes, los amos del módulo, los jefes. En el caso del exconseller, que llevaba más de cuatro años y medio sin pisar Les Corts, ayer demostró que la cárcel no ablanda a todo el mundo, que a la gente normal seguramente sí, pero que personajes tan peculiares como Rafael Blasco Castany, que dentro de cuatro días cumplirá 74 inviernos, los tres años largos en prisión no han hecho mella en su capacidad para rebatir, debatir, esquivar y golpear.

En algún momento, durante su participación en la comisión de Les Corts que investiga la contratación de la Generalitat con empresas vinculadas con la Operación Taula, parecía que Blasco saldría en volandas. Hasta que apareció Clara Tirado, la diputada socialista, que logró situarlo a la defensiva. El resto del tiempo, el que fuera portavoz del PP en Les Corts, conseller y todopoderoso señor de la bancada popular, ejerció de kie incluso cuando admitió sus «errores políticos», si bien negó una y otra vez cualquier relación con corruptelas que le atribuyeron los partidos del Botánico en virtud de su condena por el caso Cooperación, pena de cárcel que sólo la semana pasada se vio atenuada a un tercer grado atendiendo a su edad, no así a la pérdida de facultades, que no las ha perdido.

Blasco en estado puro. Preguntado por asuntos concretos del caso Taula, empleó todo tipo de temas tangenciales para escabullirse y entrar al choque sobre niveles de representatividad, funcionamiento de Les Corts o el pasado del PSPV. En este sentido, lanzó una acusación grave contra los socialistas, al replicar, respecto a la financiación del PP, «haber visto» en la época de Joan Lerma que se mandaran «circulares a cargos públicos de la administración pidiendo que se cobrasen comisiones del 10%» a favor del PSPV. «Eso lo he visto yo», sentenció, para posteriormente constatar que el responsable de aquello fue Pedro Lorca, de la cúpula socialista en los años 80. Blasco tuvo tiempo para admitir errores, pero políticos, no por corrupción

El exconseller afirma que el PSPV llegó a ordenar en tiempos de Lerma cobrar un 10% a los contratistas

«Me resistí a dimitir, a aceptar políticamente que había un lío en esa conselleria, y me equivoqué», llegó a concretar, si bien esa misma idea la sugirió en varias ocasiones durante una comparecencia muy tensa. Blasco discutió cada dato que consideró erróneo, se mostró esquivo respecto a personas y contratos vinculados con contrataciones y se encaró abiertamente con la diputada de Podemos Fabiola Meco, a la que llegó a acusar de ser «una ignorante» cuando negó cualquier relación con Taula y subrayó no haberse beneficiado económicamente del caso Cooperación. Se mostró crecido en algún momento, si bien cuando llegó el turno de Tirado, rebajó el tono, lo moduló para seguir discutiendo a la parlamentaria que la pasada legislatura denunció el caso por el que acabó en Picassent. No obstante, el exconseller la acusó de hacer «demagogia y populismo barato» porque, según él, «están desesperados por lo que viene», en relación a las próximas elecciones. Tirado también se mostró correcta en las formas pero dura en el fondo, de modo que llegó a señalar que sus palabras «no son opinables, usted ha sido declarado culpable y está condenado por la denuncia que yo realicé». La conversación entre un exalto cargo en prisión y su denunciante ha sido el careo más árido de la legislatura, por sus protagonistas y por las consecuencias políticas y penales vinculadas al debate que protagonizaron.

«He aprendido la lección», aseguró el tres veces conseller con el PP y una con el PSPV, una transversalidad que recordó hasta en tres ocasiones. Los populares pasaron de puntillas por la comparecencia, si bien se hicieron eco del mismo argumento que utilizó Blasco al inicio de su declaración, cuando aseguró desconocer por qué había sido citado por Les Corts por un asunto, el de Taula, en el que aseguró no tener nada que ver. «Estoy aquí por un interés partidista para animar cosas que están muy desfasadas en el tiempo», señaló el exconseller, a quien los populares ofrecieron un tercio del tiempo de su intervención para que, si quería, «arrojase luz» sobre el caso investigado por la comisión. Tras su comparecencia, Blasco no tuvo inconveniente en someterse a las preguntas de los periodistas durante un cuarto de hora, donde le dio tiempo a defender a Camps y a Zaplana.

 

Fotos

Vídeos