Benavent declara al juez que amañó un contrato porque Rus le pidió 30.000 euros

El exgerente de Imelsa, ayer, en la Ciudad de la Justicia. / damián torres
El exgerente de Imelsa, ayer, en la Ciudad de la Justicia. / damián torres

El colaborador de Anticorrupción explica que el expresidente de la Diputación de Valencia necesitaba el dinero para el Olimpic de Xàtiva

A. RALLO

valencia. Marcos Benavent reapareció ayer por los juzgados. El exgerente de Imelsa llevaba tiempo desaparecido, circunstancia que se suma a la inexplicable lentitud de las investigaciones judiciales que tienen su origen en él. Pero Benavent, convertido ya en personaje, no suele defraudar cada vez que se sienta delante de un juez -ayer lo hizo para acusar a Rus- o se presenta delante de un grupo de periodistas -compareció para criticar a Jorge Rodríguez por hacer en Divalterra lo mismo que hacía él-.

El exgerente de Imelsa declaró en Instrucción 9, en un asunto que ha sufrido ya varias demoras por errores en la tramitación. En esta causa se investiga el amaño de los 50.000 euros de un taller de empleo en Llutxent. Todos los detalles acerca de este expediente eran conocidos salvo la motivación para cometer el delito. Benavent lo desveló ayer al juez. El entonces presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, le había pedido 30.000 euros para el Olimpic de Xàtiva. En su declaración introdujo de nuevo a José Estarlich el que fuera su testaferro. Le atribuyó la búsqueda de una mercantil dispuesta a ejecutar el amaño. Posteriormente, de los 50.000 euros desviados, 30.000 fueron a parar al equipo de fútbol de Alfonso Rus. El resto del dinero se lo quedó el hombre de paja de Benavent para los gastos de los negocios de ambos.

Tras estas revelaciones, el siguiente paso podría ser la citación como investigado de Alfonso Rus y de José Estarlich. No se descarta, sin embargo, que este asunto pueda terminar acumulándose en alguna de las múltiples piezas separadas que se abrieron a raíz de la denuncia de Anticorrupción y que ahora mismo se encuentran en el juzgado de Instrucción 18 de Valencia.

El exgerente ataca a Rodríguez: «Qué poca vergüenza. Lo que han hecho es más de lo mismo»

La inmensa mayoría de estas causas se encuentran estancadas o avanzan con cierta lentitud. Como ejemplos, basta recordar el caso de los trabajadores zombies de Imelsa, el amaño del call center y la investigación por el blanqueo a los concejales del PP. En el primero de los asuntos no se practican diligencias desde hace más de un año, pero la causa sigue sin cerrarse.

Benavent, que se convirtió desde el primer momento en colaborador de la Fiscalía Anticorrupción, se presentó vestido de verde militar. El exgerente de Imelsa, hoy rebautizada como Divalterra por el PSPV, se ha convertido en un orgulloso antisistema. Repudia la política, a sus protagonistas y el entorno de los partidos. Cuando se le pregunta por las elecciones, guarda silencio porque quiere ser «elegante». «No estoy en la movida. No voto. No estoy en el sistema», atajó rápido.

La única pregunta que le indignó especialmente es la actuación de Jorge Rodríguez, el expresidente de la Diputación de Valencia, una persona a quien conoce y con la que dice que ha compartido algún evento. Pero su opinión resulta contundente. «Es una poca vergüenza. Dicen que van a limpiar la corrupción y hacen un poquito más de lo mismo», comenta respecto al caso Alquería y la contratación irregular de directivos. «Lo de un poco más de lo mismo» se refiere a lo que el propio Benavent ha reconocido que él hacía: enchufar a personas en la empresa pública.

Si entiende poco los hechos, todavía menos la actuación posterior del responsable socialista y sus seguidores. «Un presidente de la Diputación acaba detenido y todavía presenta otro partido político. El mundo al revés. Yo no entiendo nada. Y estos son los adalides de la limpieza, la honestidad y la honorabilidad». Benavent recordó que había visto un vídeo difundido en redes sociales en el que se justificaba la actuación de Rodríguez para arreglar la corrupción «del yonki del dinero y metes a diez tíos irregularmente y arreglas el 'mantecao'... Venga, hombre, que no nos chupamos el dedo...», lamentó.

Benavent admitió a los periodistas que tras el tiempo transcurrido había acertado plenamente cuando lanzó una de sus frases más recordadas: «Va a salir mierda a punta pala».