El PP cierra con Madrid la operación por salvar su mermado poder territorial

Días Ayuso (i) da la mano a Ignacio Aguado. /E. P.
Días Ayuso (i) da la mano a Ignacio Aguado. / E. P.

La investidura de Díaz Ayuso se convierte en uno de los puntales del liderazgo de Casado tras el retroceso del 28-A en las elecciones generales

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Es la última plaza por amarrar. Con el Gobierno de la Comunidad de Madrid, el PP culmina este miércoles la operación por retener el grueso de su poder territorial y poner a resguardo el liderazgo de Pablo Casado. Si se cumplen las previsiones, y lo contrario sería una sorpresa, Isabel Díaz Ayuso, que este martes expone su proyecto político en la Asamblea autonómica, será investida este miércoles presidenta de la Comunidad, y el líder de los conservadores se habrá asegurado, aunque gracias a sus socios de Ciudadanos y Vox, el éxito de su apuesta personal.

En realidad, la oferta electoral del PP en este territorio no terminó de imponerse en las urnas. El 26 de mayo, los populares obtuvieron el peor de sus resultados desde 1991. Con 18 representantes menos que en 2015, el partido se quedó en los 30 escaños, a siete del PSOE. Los acuerdos con los partidos de la derecha, sin embargo, tan complicados de cerrar a tres bandas, han permitido finalmente al equipo de Casado conservar la «joya de la corona». El Ejecutivo autonómico más codiciado de cuantos estaban en juego.

Dos meses después de los comicios, el PP ha compensado con sus alianzas con Ciudadanos y Vox la pérdida de confianza y, aunque La Rioja se ha quedado por el camino, los populares encabezan los gobiernos de Madrid, Castilla y León y Murcia. Los tres territorios que, junto a Galicia y Andalucía, constituyen su poder autonómico después de despedirse en 2015 de algunos feudos tradicionales como la Comunidad Valenciana.

En la batalla por «salvar los muebles» en uno de los peores momentos del partido en términos electorales, Madrid -Comunidad y Ayuntamiento- ha supuesto, sin duda, el principal balón de oxígeno para el nuevo PP. La elección de Díaz Ayuso fue una decisión de Casado. «Arriesgada», llegaron a señalar voces más experimentadas, que temían que el perfil poco conocido de la candidata remara en contra. Pero la dirigente madrileña pertenecía al grupo de afines que respaldaron al actual líder como sucesor de Mariano Rajoy y contaba con la confianza de la dirección nacional.

Díaz Ayuso ya aparecía en aquella primera imagen en Génova, cuando Casado, arropado por Teodoro García Egea y Javier Maroto, acudió a la sede nacional a registrar sus avales para competir en las primarias. De ahí que en el PP concluyeran que Madrid era el principal test para el presidente del partido, que en las elecciones generales sufrió un revés que dejó a la formación con tan sólo 66 escaños en el Congreso. Su candidata, su estrategia, su discurso, cuestionados por algunos sectores de la formación conservadora, se sometían de nuevo al escrutinio del electorado.

En consecuencia, la investidura de este martes, que llegó a celebrarse por anticipado la misma noche electoral, ha servido al núcleo duro de Casado, aun antes de materializarse, para despejar las dudas sobre la continuidad de su proyecto, aunque no para acabar con las discrepancias internas surgidas en los últimos meses.

Por ahora, el volumen de la crítica en las filas conservadoras ha descendido. El poder, insisten en el PP, funciona siempre como «un bálsamo». Pero fuentes del partido advierten de que no puede ignorarse que la formación afronta su tarea de oposición en condiciones poco ventajosas y llaman a no olvidar la erosión experimentada en las urnas.

La representación

La dirección nacional, con su secretario general a la cabeza, Teodoro García Egea, estará presente en el debate de investidura estos dos días. Mientras Pablo Casado y la plana mayor del partido, barones incluidos, se reservan, según fuentes del partido y al menos de momento, para arropar a Díaz Ayuso en su toma de posesión la próxima semana, probablemente el lunes.

Ahora, al frente de la Comunidad de Madrid, la dirigente popular, en plena sintonía con Casado, pasa a ser una de las voces de referencia de la formación conservadora junto a presidentes autonómicos como el de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, que en los últimos meses han mostrado sus diferencias estratégicas con la dirección nacional.

Cs y Vox mantienen su confianza en Díaz Ayuso pese a las sospechas

Ciudadanos y Vox están dispuestos a cumplir lo acordado e investir a Isabel Díaz Ayuso presidenta de la Comunidad de Madrid. Los socios del PP mantienen su respaldo a la candidata y relativizan las informaciones sobre el crédito que Avalmadrid concedió a una empresa participada por su padre y lo publicado sobre supuestos contactos de la dirigente popular con la trama Púnica. Mientras el partido de Santiago Abascal sospecha de una «maniobra de la izquierda» para sembrar dudas sobre la elección, la formación de Albert Rivera insiste en que la aspirante no está «inhabilitada judicialmente».

La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid respondió este lunes en Telecinco que los suyos respetan la presunción de inocencia y que será un juez el que tenga que determinar si hay alguna sombra de corrupción en la trayectoria de Díaz Ayuso. Por ahora, Rocío Monasterio atribuye la polémica a la oposición, a la izquierda, «rabiosa», asegura, por no poder seguir gobernando la región.

Ciudadanos, por su parte, sostiene que si Díaz Ayuso llegara a estar imputada, tendría que dimitir, aunque, por ahora, no ve que ese sea el escenario. El portavoz adjunto en la Asamblea de Madrid y secretario de organización del partido, César Zafra, defendió este lunes que en el sumario de la Púnica aparecen «cientos de personas» y coincidió en que algunos partidos «están intentando acaparar el foco mediático».

«Hemos levantado alfombras en Andalucía, viendo las fechorías del PSOE -añadió-, y en Madrid no vamos a tener ningún problema en que una vez que haya un proceso judicial, si es que lo hay, actuar en consecuencia, porque según los acuerdos que hemos firmado no puede haber imputados en ningún gobierno en el que esté Ciudadanos».

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sin embargo, instó en la Cadena Ser a Díaz Ayuso a aclarar las informaciones sobre Avalmadrid y sobre si su padre le donó un piso para evitar que fuera embargado tras no saldar la deuda contraída.