El atasco en la formación del futuro ejecutivo se traslada a Les Corts

B. F. VALENCIA.

La constitución de Les Corts sufrirá los daños colaterales del empantanamiento de la formación del futuro Consell. El próximo jueves se pone en marcha el poder legislativo valenciano tras el mapa político que dejaron las elecciones del 28 de abril. Arrancará el parlamento valenciano sin que nadie dé un euro por el órgano que lo dirigirá, una Mesa de Les Corts que tiene visos de convertirse en una mascarada similar a la que presidió Francesc Colomer en 2015 durante un exiguo periodo de tiempo, el justo y necesario para que a Enric Morera le cediese una presidencia que ahora mismo no está asegurada, ni mucho menos, para el histórico dirigente nacionalista.

Sobre la configuración de la Mesa y la posibilidad de que se conforme de forma provisional, el líder del PSPV y presidente de la Generalitat, Ximo Puig, señaló ayer que está dispuesto a aceptar «lo que democráticamente se decida», si bien le gustaría que fuese «definitiva a partir del próximo jueves». Como no puede ser de otra manera, Puig aceptará una solución de aliño para el órgano rector de la Cámara, a la espera de cómo se configurará el futuro Consell. Compromís no quiere, de ninguna manera, condicionar la negociación del próximo Gobierno valenciano a la aceptación de prevendas en la Cámara que luego supongan contraprestaciones. Que Morera repita como presidente no es prioritario para Compromís. En realidad, es intrascendente. El histórico líder del Bloc parece descartado por completo para integrarse en el Consell, algo a lo que se postuló cuando hizo pública su intención de presentarse a las primarias de Compromís. De tal modo que ni PSPV ni Compromís muestran entusiasmo alguno por presidir la Cámara, un liderazgo que se dilucidará el jueves, pero sólo provisionalmente.