Aparece una urna funeraria en una playa de Orihuela

Manuel pretendía descansar en paz cuando una ola lo devolvió al mundo terrenal. En concreto a la Cala Mosca de Orihuela (Alicante) ante la estupefacción de los bañistas. La guardia civil está investigando el nombre del fallecido para ponerse en contacto con la familia y tomar las medidas oportunas. Hay que recordar que si no se trata de una urna biodegradable y si no se ha pedido un permiso especial a Marina Mercante, este acto tan emotivo se convierte en un delito grave contra el medio ambiente con multas de hasta 750 euros. Una estricta normativa que hizo pasar a mejor vida las modas de esparcir las cenizas en campos de fútbol o meterlas dentro de un cohete. Hasta la Iglesia católica prohibió a sus fieles fundirlas con la naturaleza, depositarlas en casa o reencarnarlas en joyas. Manuel nunca imaginó tanto revuelo por querer morir en el Mediterráneo.