Ante el día de todos los valencianos

El exdirigente elogia la transformación de la Comunitat en sanidad, educación y red viaria

EDUARDO ZAPLANAExpresidente de la Generalitat

Este año va a ser la primera ocasión en la que no acudiré al acto oficial de celebración del 9 de octubre en el Palau de la Generalitat, un acontecimiento al que he venido asistiendo desde hace muchas décadas.

Lo he hecho siempre, algunas veces en condiciones poco cómodas, tanto desde el punto de vista político como de salud, y lo hubiera hecho, sin duda, en esta ocasión, de no estar desde hace algunos meses en 'prisión preventiva'.

Para nada me ocuparé en estas líneas de mi situación procesal, algo que no es lo que me ha animado a escribir estas letras y de la cual me pronunciaré cuando recupere la libertad, y cuando tenga conocimiento del sumario y pueda ejercer mi legítimo y constitucional derecho de defensa.

Estas líneas responden al hecho de que aunque físicamente sea así, no quiero estar ausente en el día de la celebración de todos los ciudadanos de la Comunitat Valenciana.

Como todos los años, se harán valoraciones y análisis sobre nuestra realidad, unos verán el vaso medio lleno y otros medio vacío, y se criticarán con más o menos dureza o más o menos elegancia.

En un día como el 9 de octubre y en estos momentos de cierto desconcierto político e inestabilidad en España, pararse a señalar únicamente los errores cometidos y pasar por alto los aciertos o señalar exclusivamente nuestras carencias y olvidarnos de nuestros logros, creo que no es lo que más nos conviene.

Si hacemos un balance de nuestro autogobierno, a estas alturas de siglo XXI, desde que empezamos a ejercerlo por primera vez desde que se aprobó el Estatuto y se convocaron las primeras elecciones autonómicas, esta etapa de nuestra historia no ha podido ser más favorable y positiva.

Durante los últimos 35 años hemos sido capaces de construir y arraigar una institución propia, sentida por la gente, con un amplísimo margen competencial, mayor de lo que hubiéramos soñado en los años previos e iniciales de la Transición.

Nunca antes habíamos disfrutado de un autogobierno como el que tenemos hoy, salvo si nos remontamos a la historia del Antiguo Reino, nada comparable con esta institución democrática que hoy contemplamos y a la que han contribuido numerosos y distintos gobiernos y parlamentos desde la pluralidad ideológica, reflejo de nuestra tierra.

La Generalitat, construida entre todos, tiene competencias en las cuestiones más importantes y esenciales que afectan a las vidas de todos los ciudadanos.

Su Presidente es competente, como en cualquier democracia, para convocar elecciones y llamar a las urnas para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a decidir.

Sin duda, tenemos, como todos, carencias, problemas, retos y ambiciones. Unas serán más urgentes que otras, pero todas tienen que contar con las energías y el acierto para resolverlas o al menos afrontarlas. En cualquier caso, es innegable la transformación y el avance en estas más de tres décadas en las que esta tierra ha cambiado profundamente.

Nuestra realidad de hoy poco tiene que ver con la de finales de los años 70.

Si somos justos y miramos atrás con la perspectiva del tiempo, que es como se deben medir las cosas para hacer balance, veremos una Comunidad que ha cambiado, con unas infraestructuras sanitarias tremendamente avanzadas y un sistema educativo que está en mucha mejor condición para afrontar la transformación digital. Nadie que se encuentre en situación de vulnerabilidad, puede afirmar que no hay un servicio social ya sea autonómico o municipal con capacidad para atenderle.

Éramos una Autonomía con unas evidentes carencias en las redes de transporte y hoy todas nuestras capitales están conectadas a la alta velocidad.

Es cierto que existen cuestiones pendientes, como el AVE del mediterráneo que articule la costa Este española hasta Algeciras, vertebrando así un polo de desarrollo y también un instrumento eficaz que contribuya a diluir cuestiones identitarias o un mejor y más justo sistema de financiación. Pero si miramos atrás, el balance es claramente positivo.

Coincide la celebración de este año, con el 40 aniversario de nuestra Carta Magna, una Constitución que nos ha traído los mejores años de nuestra historia reciente. El autogobierno que emana de la Constitución, en clave cooperativa, leal y responsable, fue uno de los grandes hallazgos que, con acierto y talento, alumbraron los padres de la Carta Magna.

El 9 de Octubre es un día a celebrar por todo lo conseguido para la Comunidad Valenciana pero también con la ilusión de mirar al futuro con optimismo y confianza para afrontar los retos de un mundo que está cambiando y en el que esta tierra quiere seguir siendo protagonista. Está en nuestro carácter, pero también en nuestra determinación. Nunca nos hemos rendido ante las dificultades por muy duras o por muy injustas que pudieran ser. Éstas son las pocas reflexiones que quiero compartir en un día como el de hoy y en el contexto de mis circunstancias personales.

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