50.000 valencianos festejan el 9 d'Octubre y 5.000 lo tensionan

Los actos vespertinos, ajenos a la programación del Día de la Comunitat, generan una enorme polémica pese a contar con una participación residual en comparación con los oficiales

S. P. VALENCIA.

La festividad del 9 d'Octubre termina a mediodía tras el copetín posterior a la procesión cívica, el acto nuclear de la fiesta de los valencianos. No obstante, desde hace unas décadas se ha buscado extender los actos festivos a la tarde, con la ya habitual manifestación de la Comissió 9 d'Octubre, un evento que comenzó siendo la alternativa de la izquierda catalanista a la celebración más oficialista y que ayer, no obstante, terminó copada por los antisistema llegados de toda la Comunitat y el resto de España. Sin duda los incidentes del pasado año, causados por un grupúsculo fascista, movilizaron en esta edición a sus extremos en el lado opuesto, en una cifra hasta la fecha desconocida. La estrategia por parte de un sector de la izquierda para transmitir la imagen de que Valencia es caldo de cultivo de la extrema derecha y vender el 9 d'Octubre como una jornada conflictiva encuentra en estos actos parelelos su mejor aliado.

El resultado se puede definir como el trayecto del odio, con la manifestación regada por insultos, amenazas y gestos obscenos por ambas partes. Un espectáculo prohibido para menores de edad y nada recomendable para adultos. Grupúsculos fascistas y ciudadanos que no se sentían identificados con la protesta demostraban lo peor de cada uno como respuesta a los cánticos y provocaciones de los antisistema. De hecho, el clima de tensión obligó al mayor dispositivo policial hasta la fecha: 1.500 agentes para salvaguardar la integridad de los asistentes.

La realidad es que estos acontecimientos resultan por número de asistentes insignificantes frente a los actos oficiales de la mañana. Fuentes consultadas por LAS PROVINCIAS cifran en 50.000 personas los actos oficiales de la festividad. No sólo la procesión cívica, que reúne buena parte de los valencianos que van al centro ese día sino también en el Te Deum, un éxito que cumple ya su cuarta edición y que nació de la negativa del Ayuntamiento a que la procesión pasara por la Catedral como había sido norma durante los gobiernos del Partido Popular. Ahora, impulsado por Lo Rat Penat, la entrada de la Senyera en la sede religiosa se convierte en un momento de gran emoción para los presentes. Responsables del PP y Cs acudieron a la cita.

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La mayor asistencia volvió a configurarse alrededor de la procesión cívica. Más de una hora de recorrido por las calles principales de la ciudad sin incidentes de importancia -algunos insultos a políticos son habituales- pero con un éxito de participación ciudadana. Los huecos de otras ediciones, especialmente en la parte final, no se repitieron el pasado domingo. No se puede olvidar tampoco la mascletà o la Entrada de Moros y Cristianos, que reunió a más de 2.000 festeros. E incluso el mercadito de las Torres de Serrano, otra manera de celebrar el día festivo. Y quizá fuera más gente a todos estos actos de no mediar cierto temor, especialmente en algunas personas de edad avanzada, a que puedan producirse disturbios de algún tipo.

Sin embargo, la verdadera tensión no comenzó hasta las cinco de la tarde, en el mejor de los casos. Diferentes manifestaciones que tensionaron un ambiente plenamente festivo hasta ese momento. Las marcha principal, la del 9 d'Octubre, no contó con el apoyo del PSPV que decidió desligarse precisamente por el clima crispación. No obstante, responsables de Compromís, pero también de Podemos acudieron a la cita. El secretario de Análisis Político de Podem, Ferrán Martínez, consideró que «el pueblo valenciano ha dado un ejemplo de democracia frente al discurso del odio» y en este sentido, recordó que «si el domingo VOX abría los telediarios al juntar a 10.000 acólitos de toda España en Madrid, ayer, 15.000 valencianos y valencianas llenaron las calles reivindicando la democracia y la diversidad frente a la violencia de la extrema derecha». Una cifra que no coincide con otras fuentes sin relación con los organizadores que reducen los participantes a un dato mucho más modesto de 5.000 personas. Desde Compromís también mostraron su satisfacción por la afluencia de participantes, entre los que se encontraban buena parte de los antisistema.

La tensión de la tarde tuvo consecuencias. El delegado del Gobierno, Juan Carlos Fulgencio, repitió ayer las cifras facilitadas a última hora de la noche del martes. Añadió, no obstante, que hay «diligencias abiertas» por delitos de lesiones -al parecer unos jóvenes fueron agredidos tras el final de la manifestación- desórdenes públicos y al menos un delito de odio en las redes sociales por el 9 d'Octubre. Una vez concluyan esas diligencias, si los agentes consideran que existen indicios delictivos las llevarán a la Fiscalía para que continúen con las pesquisas.

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Durante la jornada del martes se realizaron 148 identificaciones, la mayoría en los puntos de llegada de medios transporte, y se cursaron 58 actas por infracción de la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana 4/2015 --25 por tenencia de distintos tipos de armas, 19 por drogas y 6 por desórdenes y desobediencias--. Además uno de los identificados estaba en busca y captura por hechos previos, fue detenido e ingresó en prisión.

En todo caso, son «cifras abiertas», ya que «los servicios de policía judicial y de información van a seguir trabajando con las identificaciones de ayer y con las grabaciones que se efectuaron por orden de este delegado para detectar aquellas actitudes que fueran contrarias a derecho. Esto dará lugar, junto con otras diligencias que ya están abiertas, a una investigación policial que, en su caso, se trasladará luego a la autoridad judicial».

Sustancia irritante

También se abrió una investigación por la presunta utilización de una sustancia «irritante» que afectó a dos policías y a varios periodistas durante la actuación de contención de la Policía Nacional a un grupo minoritario de ultraderecha en la plaza de San Agustín. En un principio», ha dicho el delegado, se trata del «lanzamiento de una bengala que produjo daños irritantes en los ojos». «Si finalmente se demostrara que esto fue acompañado de la utilización de un gas, el reproche jurídico sería mayor», avisó.

En todo caso, el lanzamiento de esa bengala ya es una «infracción administrativa grave» y «en función de las consecuencias que haya tenido para las personas puede ser delito». Se está investigando y «la persona que lanzó la bengala está perfectamente identificada», aseveró.

 

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