La deuda de la Generalitat Valenciana aumenta 8,5 millones al día

El presidente Ximo Puig y la vicepresidenta Mónica Oltra. :: damián torres/
El presidente Ximo Puig y la vicepresidenta Mónica Oltra. :: damián torres

Ximo Puig y Mónica Oltra suben el endeudamiento de la Comunitat en 4.600 millones de euros durante su primer año y medio de gestión

F. RICÓS

valencia. La deuda de la Generalitat crece una media de 8,5 millones al día desde que Ximo Puig y Mónica Oltra están al frente del Gobierno valenciano (con el necesario respaldo parlamentario de los 13 diputados de Podemos), de acuerdo con las cifras oficiales que maneja el Banco de España.

Puig y Oltra, PSPV y Compromís, con el apoyo de los podemistas, tomaron las riendas del Gobierno valenciano a finales de junio de 2015, un mes después de que el PPCV se quedara muy lejos de renovar la mayoría absoluta de la que gozaba en Les Corts. Su ascenso al poder autonómico coincidió con el cierre del segundo trimestre económico del año, periodo en el que el Banco de España acostumbra a arrojar con frialdad los números de la evolución del endeudamiento autonómico. Y el órgano regulador estableció que a 30 de junio de 2015 la Comunitat Valenciana había alcanzado nuevamente una cifra récord, 40.064 millones de euros. Aunque eso no era una excepción.

Y 18 meses después de que el llamado Pacto del Botànico se hiciese con el poder, con el cierre del ejercicio económico de 2016, el Banco de España situó la deuda autonómica valenciana en 44.658 millones de euros. En tan solo año y medio el actual Ejecutivo incrementó la deuda en 4.594 millones de euros, lo que equivale a un aumento medio de 8,5 millones de euros diarios. Cuando en 2015 el conseller de Hacienda, Vicent Soler, a los pocos meses de ser nombrado, llevó los presupuestos de la Generalitat para el año siguiente a Les Corts, ya advirtió contra el Fondo de Liquidez Autonómico porque «está haciendo crecer la bola de la deuda, que ya es inmensa». Pues la bola ha engordado cerca de 4.600 millones de euros más.

Desde el inicio de la crisis económica de 2008 el Ministerio de Hacienda se ha convertido en el principal acreedor de la Generalitat. Desde 2012 empezó a prestar dinero a expuertas al Gobierno valenciano para evitar que tuviera que bajar la persiana.

Mientras el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, alardeaba ante la comunidad internacional de la salud de la banca española, el desplome de la construcción precipitó la caída de los ingresos autonómicos y también de las transferencias que provenían del sistema de financiación del Gobierno central.

Tuvo que ser Cristóbal Montoro recién aterrizado en el Ministerio de Hacienda a finales de 2011 y a principios de 2012 quien se decidió a poner en marcha ayudas a modo de préstamos -los créditos no llegaban de los bancos por la falta de credibilidad de la Generalitat o lo hacían con intereses altísimos- a las autonomías.

Aquella fue la época que con la llegada del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), el Plan de Pago a Proveedores y las líneas ICO (rescate de los préstamos bancarios nacionales e internacionales) se pasó de una deuda autonómica valenciana de 21.860 millones de euros a 30.065 millones. La infrafinanciación del Gobierno central hacia tierras valencianas, por un lado, y la escasa inversión de los distintos Ejecutivos, por otro, lastraron las cuentas de la Generalitat, que había tratado de atender con los recursos propios la puesta en marcha de infraestructuras que no desarrollaba ningún gabinete ministerial. Hasta llegar al filo de la quiebra.

El FLA es, en palabras del conseller de Hacienda, Vicent Soler, «un perverso mecanismo» del Gobierno central que engorda la deuda autonómica mientras corren los años sin que la Comunitat Valenciana no percibe las transferencias de acuerdo a los cinco millones de personas que pueblan la autonomía. Un «perverso mecanismo» que ha impedido año tras año, desde que se puso en marcha hasta ahora, que el Consell haya tenido que cerrar la paraeta y declararse en bancarrota por no poder pagar.

El Gobierno de la nación sostiene, a través de su delegación en la Comunitat Valenciana, que desde hace dos años la Generalitat dispone de «más recursos» por el sistema de financiación, a pesar de que sigue siendo el aprobado en 2009 bajo el mandato de Rodríguez Zapatero, y también porque paga menos intereses. En ese 2015 la Generalitat dispuso de 2.153 millones de euros más al sumar el incremento de los ingresos y tener que sufragar una cantidad menor en el pago de intereses ya que los gastos financieros se redujeron en 571 millones de euros, apuntan desde el organismo oficial del Ejecutivo central.

Más dinero para el tripartito

En 2016 el Gobierno valenciano percibió, de acuerdo con las cuentas estatales que maneja la Delegación del Gobierno, 1.113 millones de euros más en financiación autonómica, pues se pasó de 8.077 millones en el año precedente a 9.190 millones de euros. Además, en ese 2016 los gastos financieros también se redujeron de una manera notable, pues se pasó de casi 658 millones de euros a 350,6 millones, con lo que disminuyeron un poco más de la mitad.

En los Presupuestos Generales del Estado para este 2017, todavía a falta de las preceptivas bendiciones del Congreso y del Senado, bien es cierto que el Gobierno de Rajoy, a pesar de la mara cara puesta por el PP valenciano, ha recortado un 33% la inversión en infraestructuras en la Comunitat. Pero lo que no va en llantos va en suspiros. No es menos cierto que el montante de la financiación autonómica se ha visto generosamente aumentado en 815 millones de euros, un 9,36 % más, hasta alcanzar los 10.042 millones de euros.

Ya le hubiese gustado a Alberto Fabra y a sus consellers durante el mandato de 2011 a 2015, y antes a Francisco Camps, haber disfrutado de una aportación del Gobierno central de más de 10.000 millones de euros.

En 2011, año electoral en el que el PP arrasó en toda la Comunitat Valencinaa, la Generalitat recibió justo 2.000 millones menos que ahora. En 2012 le llegó al Gobierno popular valenciano 8.321 millones de las transferencias por financiación autonómica. Al año siguiente recibió 39 millones más. En 2014 fue peor y percibió 8.027 millones. En 2015 aumentó ligeramente hasta los 8.077. Pero en 2016, ya con el tripartito con la vara de mando, la percepción aumentó hasta los 9.190 millones de euros, 1.113 millones más para el Ejecutivo nacido del Pacto del Botánico que para el PP. En 2017 la previsión es que llegue a 10.042 millones de euros.

En dos años la financiación autonómica se ha incrementado en 1.928 millones de euros, al margen de la disminución que haya experimentado los gastos financieros. «Si nosotros hubiésemos dispuesto de 2.000 millones de euros más, como ahora los tiene el actual Consell, no hubiésemos tenido tantísimos problemas para gestionar como los que sufrimos», reconoció un estrecho colaborador de un conseller de Alberto Fabra.

Y a pesar de que la situación económica empezó a pintar mucho mejor a partir de la segunda mitad de 2015, ya con el tripartito de izquierdas llevando las riendas de la Generalitat, que en los últimos gobiernos del PP de Alberto Fabra, se ha continuado incrementando sin freno la deuda de los valencianos y lo ha hecho en casi 4.600 millones de euros en sus primeros 18 meses de gestión. La subida supone un 11,5 % de la deuda heredada y 2,2 puntos sobre el Producto Interior Bruto valenciano, pues se pasó de un 40,3 % del PIB a un 42,5 %.

Entre 2012 y el actual ejercicio económico, el Gobierno central ha inyectado 52.482 millones de euros en las arcas de la Generalitat para darle liquidez, indicaron desde la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana. Un 40% de esta cantidad, 21.017 millones, fue a parar al Plan de Pago a Proveedores; un 39% de esos ingresos se destinaron a afrontar los vencimientos de deuda, 20.596 millones de euros; el resto, 10.113 millones, se destinaron a otras medidas de liquidez.

El conseller Vicent Soler no es el único que opina que el FLA es un «peligroso mecanismo». No son las palabras exactas que emplea Vicent Cucarella, Síndic Major y economista de cabecera de Compromís, pero en el fondo es lo mismo. Cucarella plasmó en el informe de la Sindicatura de Comptes sobre el ejercicio 2015, el último que está cerrado, que «si los fondos llegasen a través del sistema de financiación autonómica no incrementarían el endeudamiento; mientras que sí lo aumentan cuando se obtienen por la vía del FLA».

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