La RACV aprueba el pacto con la AVL con el respaldo de Podemos y Compromís

Votación ayer de la RACV con las dos concejales y el diputado provincial en primera fila. :: irene marsilla/
Votación ayer de la RACV con las dos concejales y el diputado provincial en primera fila. :: irene marsilla

La idea del decano fractura la entidad en una consulta que se decide por su propio voto de calidad tras un empate a 17

J. MOLANO VALENCIA.

La Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) dio luz verde ayer al documento de colaboración y «cooperación efectiva» con la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL). Pero a un precio muy elevado: el de partir en dos a la institución centenaria. La votación de la propuesta obtuvo 17 votos a favor, otros 17 en contra y uno nulo. El voto de calidad del decano y principal impulsor del acuerdo, Federico Martínez Roda, unido al de los representantes institucionales decantaron la balanza hacia el sí a la declaración por un acercamiento de posturas con la AVL.

Si antes del plebiscito existía división entre los miembros de la RACV, después del mismo la fractura se acentúa y en estos momentos se antoja imposible una reconciliación. La entidad centenaria se acerca al ente normativo a costa de hacerse daño a sí misma. El ambiente que deja la votación es más que tenso. El contenido de la declaración conjunta, la intervención de políticos y la presión ejercida por la AVL votando tres días antes de lo acordado, rompiendo «un pacto de caballeros», son los tres motivos principales de la división en la RACV.

Además de la papeleta con valor doble de Martínez Roda, resultó clave en la consulta la participación en la Junta General de dos representantes del Ayuntamiento de Valencia, la concejal de Cultura, Glòria Tello (Compromís), la de Acción Cultural, Maria Oliver (Podemos), y de uno de la Diputación provincial de Valencia, Xavier Rius (Compromís). La asistencia de los tres políticos -miembros natos de la Junta General por estatutos- en el acto fue cuanto menos llamativa, puesto que, tal como detallaron ayer a LAS PROVINCIAS varios académicos, «en los últimos 20 años nunca han tomado parte en ninguna de nuestras decisiones». «Su votación ha sido crucial en el resultado final a favor», añadieron.

La votación sobre el documento conjunto RACV-AVL comenzó ayer en la sede de la entidad centenaria pasadas las 11.30 horas con la presencia de 35 de los 38 académicos con derecho a voto existentes en este momento -falta por designar un representante de la Diputación y hay tres vacantes que no han sido cubiertas-. El plebiscito estuvo presidido por Federico Martínez Roda, acompañado por el decano honorario, Juan Lladró, y el secretario, Francisco Javier Domínguez. Mientras daba comienzo el acto en el primer piso del edificio, fuera, en la puerta, alrededor de una veintena de personas se manifestaban en contra de dar el visto bueno al acuerdo con la AVL.

Miembros de Plataforma Valencianista (PLV) y Avant Valencians (Avant) portaban pancartas con lemas contrarios a la entente, como «No hi ha pacte polític que puga amagar la veritat». Incluso, se produjo algún momento de tensión cuando el grupo intentó acceder al edificio al grito de «¡Llengua valenciana, mai catalana!», aunque finalmente no se registraron incidentes de gravedad. Eso sí, los tres ediles tuvieron que abandonar la sede de la RACV por la puerta de atrás al concluir el acto.

En la sala, antes de proceder a depositar las papeletas en la urna, tomaron la palabra seis académicos, tres favorables a la aprobación final del texto y otros tantos en contra. A favor se expresaron Jaime Siles, director de la Sección de Literatura Valenciana en Castellano, Javier Domínguez, secretario, y el decano Federico Martínez Roda. Con el discurso contrario intervinieron Voro López y Leopoldo Peñarroja, director y académico de la Sección de Lengua y Literatura, respectivamente, y José Francisco Ballester-Olmos, académico de la sección de Ciencias Medio Ambientales y Agroalimentarias de la entidad centenaria.

Escuchadas sus opiniones, se procedió a la votación secreta que acabó con un empate a 17 y un voto nulo, por lo que tuvo que decidir el voto de calidad del decano. El cisma en la RACV crece tras el resultado final. Así lo hizo saber el miembro de la sección de Musicología Josep Climent nada más abandonar la estancia. Estaba visiblemente molesto porque Martínez Roda no dio por bueno el voto en contra de Nassio Bayarri, quien, al estar hospitalizado y no poder acudir , quiso emitirlo a través de un escrito. Su papeleta pudo cambiar el resultado final.

Para Voro López, una de las voces más críticas de la RACV con respecto al entendimiento con la AVL mediante el texto conjunto, el desenlace de la junta general supone «una patada a un avispero». «Catorce académicos no van a dominar a 40», afirmó. La postura de López contrasta con la de Federico Martínez Roda, quien afirmó sentirse «radiante de gozo» después de que se aprobara el pacto con la Acadèmia Valenciana de la Llengua que preside Ramón Ferrer. Institución que aprobó el documento sin unanimidad.

El decano restó importancia a las protestas de la gente de fuera y argumentó que «a cuarenta personas se las puede manipular, incluso se puede llenar una plaza de personas que socialmente no son significativas». De hecho, frente a los académicos que salieron de la junta lamentando que acercarse a la AVL supone que la RACV «se hunde», Roda defendió que, en su opinión, ésta está «mejor que nunca».

Sin hoja de ruta

Martínez Roda afirmó que el visto bueno a la declaración permitirá «crear grupos de trabajo conjunto». Sin embargo señaló que «no existe hoja de ruta», que se trata de trabajar juntos y que tiene un «valor simbólico». Eso sí, los contrarios al acuerdo «tendrán que decidir si se sientan a trabajar o no, trabajará quien quiera trabajar», dijo. Roda señaló que hará lo posible porque este acuerdo se interprete en «sentido positivo» y no como «una derrota o un entregarse». Su objetivo, avanzó, es «intentar que Valencia no parezca siempre enfrentada. Nadie puede estar con una tensión permanente generación tras generación. Eso es insano». Con la AVL «quiero que tengamos en común lo que los valencianos tenemos en común, sin interferencias de fuera», sentenció.

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