La dirección del PP valenciano baraja incluso cambiar el nombre del partido

La dirección del PP valenciano baraja incluso cambiar el nombre del partido

La calle Quart reclama a Génova que le autorice la celebración de un congreso extraordinario para su refundación y valencianización

F. R.

Ni un paso atrás ni para darse impulso y mano dura. Es la máxima que se ha impuesto Isabel Bonig contra la corrupción. La gota que ha desbordado el vaso del aguante de los actuales dirigentes populares ha sido la 'Operación Taula'. La presidenta regional de esta formación sabe que ha iniciado un proceso de recuperación del medio millón de valencianos que retiraron su apoyo al partido el pasado mes de mayo, pero que la situación que atraviesa el partido es de una enorme fragilidad. Por eso teme que la investigación que estalló la semana pasada puede derrumbar tanto la confianza de los valencianos que empezaba a recuperar como la de los propios militantes de base y dirigentes locales del partido. De ahí que Bonig va a impulsar la refundación del PPCV.

Desde la calle Quart, sede de la cúpula regional del PP, se plantean trasladar a la calle Génova, donde se ubica la dirección nacional del PP, esta refundación de los populares valencianos. No sólo Bonig quiere cambiar caras, también, incluso, el nombre del partido en la Comunitat Valenciana, aunque en todos los casos incorporaría el apellido PP. La idea que llevan es algo así como denominarse Populares Valencianos y añadir la coletilla «PP».

Cambiar la denominación es, de alguna manera, distanciarse de la marca nacional. Una marca que está asociada a la corrupción -a la que se ha contribuido desde el partido en la Comunitat Valenciana- y de la cual la cúpula regional quiere desmarcarse. La 'Operación Taula' -de momento deja tocada a Rita Barberá, todo un símbolo nacional del partido- arrastra al PP de la ciudad de Valencia y a los pesos pesados de la anterior cúpula del PP en la provincia de Valencia, se une a los juicios del 'caso Gürtel' -está en marcha el de Fitur, a las tres causas de Cooperación -el exconseller Rafael Blasco ya afronta una condena de seis años y medio de cárcel-, está instruyéndose todavía el 'caso Brugal' con ramificaciones en la Vega Baja y en Alicante, y también está cumpliendo pena de prisión Carlos Fabra, el expresidente del PP de Castellón, o el exalcalde de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo.

Todo esto constituye una mochila que lastra a los actuales dirigentes populares valencianos.

Los dirigentes regionales quieren distanciarse de la marca nacional del partido y quieren hacerlo ya. Por eso van a reclamar a la dirección nacional que les autorice la inmediata celebración de un congreso extraordinario del PPCV, al margen del congreso nacional que ya anunció hace meses Mariano Rajoy pero sin fecha. Hay precedentes de autorización en el PP gallego en 2005 tras la dimisión de Manuel Fraga. Bonig sustituyó en julio pasado al dimisionario Alberto Fabra.

En esa refundación, que se pondría en marcha en el congreso extraordinario, donde se modificaría el nombre del partido, también se pretende conseguir que se instaure un nuevo modelo de relación entre la calle Quart y la calle Génova. La dirección popular valenciana pretende mirarse en el espejo del PSC, los socialistas catalanes, y la cúpula del PSOE. En suma, quiere tener las manos libres para actuar y que las decisiones no pasen por el tamiz de Génova.

Las elecciones primarias, las listas abiertas, la limitación de mandatos y la valencianización del partido serían características de estos nuevos Populares Valencianos, que pretende que el PP nacional también evolucione.

¿Y qué piensa la cúpula popular valenciana que va a decir Génova de esto? Aún no ha trasladado este ideario a la dirección nacional, pero considera que no hay opción y que la negativa de la dirección nacional podría desembocar en un abandono de dirigentes valencianos.