Barberá pierde la mitad de concejales y Ribó es el favorito para la alcaldía

Barberá pierde la mitad de concejales y Ribó es el favorito para la alcaldía

La alcaldesa consigue cien mil votos menos que en 2011 y se queda a un edil de poder gobernar junto a Ciudadanos

PACO MORENO VALENCIA.

«Nadie me puede quitar el honor de haber sido alcaldesa de Valencia durante 24 años». Esas fueras las últimas palabras de Rita Barberá ayer a la prensa tras depositar su voto, como si fuera un vaticinio de lo que iba a pasar horas después. El mayor batacazo electoral que se recuerda del PP en Valencia, al perder la mitad de los concejales logrados en 2011 y quedarse en diez ediles, insuficientes para seguir en el gobierno pese a un posible pacto con Ciudadanos. El despacho de la alcaldía será ocupado con toda probabilidad por el portavoz de Compromís, Joan Ribó.

El tripartito (Compromís, PSPV, Valencia en Comú) entrará en escena con 17 concejales en total en una ciudad gobernada por los conservadores desde de que Clementina Ródenas ganara las elecciones pero perdiera la alcaldía en 1991. Las denuncias por corrupción, el desgaste lógico después de tantos años de gobierno y la política de recortes por la crisis económica han sido un combinado letal para Barberá.

Con diez concejales y poco más de 102.000 votos ha caído a las profundidades de su peor resultado. Hace 24 años, la alcaldesa llegó a 95.238 papeletas, aunque en aquella ocasión los ocho concejales de Unión Valenciana la auparon a lo más alto del Ayuntamiento.

Anoche, conforme avanzaban las horas se consolidan los diez ediles para el PP y los seis para Ciudadanos, a un escaño de la mayoría absoluta, rozando el milagro para los primeros de continuar cuatro años más. La campaña electoral arrancó con un ataque claro y directo de Barberá a la candidatura de Fernando Giner, aunque todos veían lógica esta alianza frente al bloque del tripartido, que ha cambiado por las urnas a uno de sus socios. Esquerra Unida cede el puesto a Valencia en Comú y desaparecerá del hemiciclo los próximos cuatro años.

Los nueve concejales de Compromís han sido claves para lograr el triunfo, dado que la propuesta de Joan Calabuig con el PSPV se ha hundido con el peor resultado de la historia de este partido, al quedarse en cinco ediles. Valencia en Comú ha defraudado las expectativas que muchos tenían en la marca blanca de Podemos, al entrar en el Consistorio pero sólo con tres ediles.

«Lo peor que les puede pasar a los valencianos es que gobernara Ciudadanos», dijo Barberá en su primer acto de campaña, cuando pensaba que el enemigo de su mayoría absoluta era Ciudadanos. Al final, la sorpresa apareció en la recta final de la campaña electoral, conforme se desvelaban las grabaciones del caso Imelsa y la fiscalía admitía a trámite investigar los gastos de representación de la alcaldía durante los últimos años.

Curiosamente, de los dos partidos impulsores de estos casos, Esquerra Unida y Compromís, sólo el segundo se ha beneficiado en las urnas. El grupo socialista, que propició con su denuncia en el caso Nóos la dimisión del vicealcalde, Alfonso Grau, no ha sacado réditos electorales, al contrario.

Futuro de Barberá

La alcaldesa se quedará al frente de un grupo reducido en la oposición, por lo que cabe la posibilidad de que el PP le ofrezca acabar su carrera política en el Senado. Ahora es cuando Les Corts deben elegir a los senadores de designación directa, aunque esta opción nunca se ha puesto sobre la mesa de manera oficial.

La propia Barberá, en la entrevista concedida a LAS PROVINCIAS los días de campaña, desveló que la decisión de presentar su candidatura a la alcaldía la había tomado de manera conjunta con el presidente Rajoy, de quien dijo había rechazado otros cargos fuera de Valencia.

En todo caso es algo que se decidirá después del 13 de junio, cuando se constituya el nuevo Ayuntamiento. Barberá presentará la candidatura al ser la fuerza más votada y anoche dijo que hará llegar su propuesta a todos los grupos, especialmente para alejar del «radicalismo» a la ciudad, en una clara alusión al grupo socialista.

Esta opción ha sido descartado siempre por el portavoz del grupo socialista, Joan Calabuig. Cada vez que se le ha preguntado al candidato del PSPV a la alcaldía rechazaba de plano un posible pacto con el PP, lo que reiteró anoche mismo.

Barberá calificó la campaña como la más sucia que había vivido desde que se dedica a la política. Sea esta cirscuntancia o cualquier otra, el caso es que anoche se quedó en el 25,72% de los votos, mientras que Compromís alcanzó el 23,29%.

Respecto a 2011 los primeros pierden más de la mitad y los segundos ganan 14 puntos en sólo cuatro años, a costa del PSPV y Esquerra Unida. La salida de Amadeu Sanchis y Rosa Albert del hemiciclo era algo probable dada la fuerte competencia por el electorado de izquierda. Los tres ediles logrados por Jordi Peris para Valencia en Comú cubrirán durante los próximos cuatro años el punto de vista de ese electorado.

El gobierno municipal trabajará a partir de junio con una fuerte clave reivindicativa frente al Gobierno de Mariano Rajoy, al quedar la Generalitat en manos de los mismos partidos. A la vuelta del verano tendrá su primera gran prueba: los primeros presupuestos municipales de izquierdas desde 1991.

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