'La vida inventada de Godofredo Villa'

Pep Ricart da vida a Godofredo, el protagonista del montaje teatral. / lp
Pep Ricart da vida a Godofredo, el protagonista del montaje teatral. / lp

El teatro Talía acoge este fin de semana una obra sobre la historia real de un niño español exiliado a Francia que vivió tres guerras EN EL

NIEVES MARCOS VALENCIA.

«Yo tuve botas para luchar y salir corriendo, botas salpicadas de sangre y barro, botas manchadas de muerte. Antes tuve zapatos para esperar y aprender, zapatos que me apretaban y zapatos que me estaban grandes. Tanto unos como otros te producen ampollas, ¿sabes?». Este fragmento forma parte de una de las escenas de 'La vida inventada de Godofredo Villa', una obra que se estará representando este fin de semana en el teatro Talía de Valencia. El texto, escrito por la castellonense Sònia Alejo, ha sido premiado en la II Convocatoria de Autoría organizada por la Sala Ultramar con la colaboración de la Fundación SGAE y en la categoría de literatura dramática por la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios. El montaje está dirigido por Xavier Puchades, con Pep Ricart, Clara Crespo, Arantzazu Pastor y Àngel Fígols en el reparto.

En una entrevista con LAS PROVINCIAS, Sònia Alejo explica que con este montaje pretende «rendir un homenaje» a todos los evacuados durante la guerra a los que nadie les pone cara ni nombre.

- ¿Quién es Godofredo?

- Godofredo es un señor real de 93 años que actualmente vive en Francia, al norte de Lyon. Nació en Baracaldo y a los 11 años, en plena guerra civil española, fue evacuado fuera de nuestro país desde el puerto de Santurtzi junto a otros niños. Él recaló en Francia . Tras la huida, tuvo que afrontar otras dos contiendas bélicas, la mundial y la de la independencia de Argelia.

- ¿Cómo conoció a este personaje?

- Fue en 2013 y de forma casual durante un viaje que hice a Chalon sur Saône, donde vive. Yo estaba sentada en un banco, junto al río Saona, cuando este señor se sentó a mi lado y al comprobar que yo era española empezó a contarme que él había sido un niño de la guerra civil, que huyendo del enfrentamiento acabó viviendo dos conflictos bélicos más. Cuando empezó a comunicarse conmigo llevaba 30 años sin hablar español. Tras ese encuentro hubo varios más y seguimos en contacto a través de correspondencia postal . Las historias que fue relatando sentaron la base de esta representación.

- ¿La palabra 'inventada' en el título de la pieza alude a que hay también ficción en la vida del personaje?

- La mayor parte de la obra es su biografía, pero es cierto que la situación en la que yo conecto su historia con la actualidad es ficticia, pero el resto es totalmente real. Por eso le llamo inventada porque no puede dejar de haber ficción al no tratarse de una pieza documental.

- ¿Godofredo ha visto la obra?

- Él la ha leído y estuvo presente durante una lectura dramatizada que sobre el texto se hizo en la sala Ultramar de Valencia. Yo le invité a venir y estuvo en mi casa con su hija.

- ¿Y qué opinó el protagonista del relato?

- Estaba muy ilusionado y procesando esa lectura con la reacción del público. Estaba pendiente de las risas y la emoción de los espectadores porque la representación pasa por estos estadíos.

- ¿Por lo que cuenta parece más un drama que una pieza que provoque risas?

- Un drama como tal no es. Hay momento emocionantes, cómicos, y también tristes, pero no es un dramón porque Godofredo es una persona muy optimista y vital, sigue vivo y ha sobrevivido a esas contiendas bélicas de las que hablaba antes.

- Me llama la atención que la labor de dirección la haya encomendado a Xavier Puchades cuando usted también ha dirigido otras obras.

- He preferido que fuera Puchades quien la dirigiera porque lo hace muy bien y porque yo tengo un vínculo muy especial con el personaje. Creí que debía tomar distancia, aunque hago funciones de ayudante de dirección.