Un viaje para olvidar

Oscar Martínez, Inma Cuesta y Mafalda Carbonell. / lp
Oscar Martínez, Inma Cuesta y Mafalda Carbonell. / lp

Oscar Martínez, Inma Cuesta y Mafalda Carbonell protagonizan 'Vivir dos veces'

A. G. ARRIBAS

La cineasta María Ripoll ha amasado con ternura durante dos años el guion de 'Vivir dos veces' una comedia dramática en la que indaga en la memoria y en las segundas oportunidades, utilizando para ello la enfermedad del Alzheimer.

«Cada película es una tesis personal para mi», confiesa la barcelonesa, en este caso, sobre sus sentimientos hacia su padre, que «ahora está perfecto, es un toro, pero es muy mayor, y me puede el quererlo cuidar y no tener tiempo».

Así, 'Vivir dos veces' habla de muchas cosas que le importan: «del cuidado de la gente mayor y de lo hacemos las mujeres madres de adolescentes e hijas de ancianos», a la vez que ofrece un retrato de la madurez, siempre con un golpe de humor amable y risa blanca en medio.

La cinta retrata el último tramo de la vida lúcida de un catedrático de matemáticas, enamorado de los números (Oscar Martínez), al que descubren un primer estadio de Alzheimer; cuando sabe que lo último que olvidará son sus primeros recuerdos decide ir en busca de su primer amor.

Y lo intenta por su cuenta, pero su nieta Blanca (Mafalda Carbonell) y su hija Julia (Inma Cuesta) deciden ir con él en su viejo coche, desde Valencia a Navarra. En el camino, todos aprenderán y entre todos encontraran nuevos motivos para estar juntos.

«Elegí una road movie porque me apetecía como metáfora de la vida», explica Ripoll.

La película es «esperanzadora», en opinión de Inma Cuesta, quien valora su visión contraria al clásico «hay que coger los trenes que pasan», porque «pueden pasar o no -dice-, o pasar otro, y puedes cogerlo o no. Y me gusta ese mensaje positivo que habla de reinventarse y ser otra cosa».

También le gusta que la cinta se pueda ver en familia y que «rescate la relación con los abuelos. Yo echo mucho de menos a los míos y creo que hoy no se les da valor a los mayores. Por eso me parece tan bonita la relación que se establece entre Blanca y el abuelo». «A mi me quedan mis dos abuelas y un abuelo y cada vez me doy más cuenta -dice Carbonell desde sus diez años- de que tengo que estar más con ellos».

Es hija del artista Pablo Carbonell y tiene artrogriposis, igual que su personaje, pero a pesar de lo bien que se le da la interpretación aún no tiene decidido si seguirá: de momento, es «una cosa muy nueva» que le ha gustado mucho.