Valencia, la ciudad feroz

Leones, dragones y criaturas aladas viven en calles y rincones de la capital del Turia

Lonja. Gárgolas (en la imagen) y albadabas reproducen todo tipo de criaturas/D. Torres
Lonja. Gárgolas (en la imagen) y albadabas reproducen todo tipo de criaturas / D. Torres
Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

Valencia es múltiple y poliédrica. No existe una única forma de aproximarse a ella, de conocerla, de pasearla, de admirarla, de descubrirla e incluso de quererla. Su diversidad queda potenciada por la mirada del observador.

En los detalles reside el demonio. Esta afirmación casa a la perfección con Valencia. Las criaturas del infierno y otros animales son bellas y, a veces, pasan imperceptibles al turista, que se mueve con prisa entre monumento y monumento, o al vecino, que camina pendiente de la pantalla del móvil. La capital del Turia está plagada de fieras, pero, como todo, hay que saber mirarlas.

Las figuras del Puente del Reino, el más largo de la ciudad, ejercen de imponentes guardianes. Si el cineasta Álex de la Iglesia fuera de aquí lo más seguro es que estas estatuas habrían formado parte de algún plano en sus películas. No ha sido así. En cambio fue el cocinero Quique Dacosta quien se fijó en las esculturas de mandíbula afilada como imagen para su restaurante MercatBar. Las distintas tonalidades del cielo de Valencia es el mejor aliado para destacar la potencialidad de las enormes piezas, como bien saben los 'instagramers', que coronan el puente diseñado por el arquitecto Salvador Monleón.

En la primera foto, los buzones de Correos con la forma de león acompañan a varias generaciones de valencianos. Abajo, el león de los Jardines de Monforte, que fueron rechazados para la puerta del Congreso de los Diputados. En la última foto, detalles de la 'casa de dragones', en la calle Sorní, del arquitecto Cortina. / Damián Torres

En el edificio de la calle Císcar 11, también aparece una talla de similares características (un ser alado) y perceptible a simple vista. Las fachadas del Ensanche son especialmente ricas en ornamentos, aunque en este barrio es en el Mercado de Colón donde se pueden observar cabezas de cerdo, langostas, patos, etcétera.

Sin abandonar este distrito se encuentra la popular Casa de los Dragones, de José María Manuel Cortina Pérez. Construida en 1901, su decoración se enmarca dentro de la tendencia modernista con elementos neogóticos y toques del arquitecto valenciano.

Más hacia el casco histórico de la ciudad, en la calle de la Nau, los dragones continúan sorprendiendo al ciudadano. El ejemplar que vive en el Colegio del Patriarca es el mejor ejemplo. El dragón o caimán, según versiones, fue un regalo del virrey de Perú a Juan de Ribera, quien le puso de nombre 'Lepanto'. En 1606, cuando falleció el animal, este fue disecado y colgado en la entrada del templo como símbolo de silencio.

Puente del Reino. Figuras aladas rematan el puente más largo de Valencia
Puente del Reino. Figuras aladas rematan el puente más largo de Valencia / D. Torres

La figura del Patriarca no es la única que acompaña a varias generaciones de valencianos. Los dos leones del edificio de Correos, que mantienen la boca abierta para recoger los sobres y las cartas, son testigos de la vida de la ciudadanía. Ellos no son los únicos reyes de la selva que campan por Valencia. En el Jardín de Monforte están los leones rechazados por el Congreso. Tallados en piedra y obra de José Bellver, custodian una de las puertas del recinto. Fueron creados a mediados del siglo XIX pero no llegaron a ocupar las peanas de la institución de la madrileña calle de Floridablanca.

Leones, dragones y todo tipo de criaturas aparecen en aldabas, llamadores o picaportes de portones grandiosos. En una de las puertas de la magnífica Lonja de la Seda, recayente a la plaza del Mercado, soportan el paso del tiempo dos aldabas de 1530. Fueron realizadas por Estaban Giner y su hijo Francisco, según una investigación de Luis Tramoyeres. La figura que representa emula a un murciélago, un animal muy presente en Valencia.

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