Moore despedaza a Trump

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El cineasta indaga en las razones del triunfo del presidente de EE UU

O. BELATEGUI

Sólo era cuestión de tiempo que Michael Moore rodara una película sobre Trump. 'Fahrenheit 11/9' le da la vuelta en la fecha a la cinta que dedicó en 2004 a la política exterior de Bush tras los atentados del 11-S. Moore no es precisamente un cineasta sutil, sino más bien un maestro de la manipulación entendida como el arte de emocionar a través de documentales apabullantes, en los que a la sobredosis de información se unen hábiles recursos del cine de ficción. Sin embargo, 'Fahrenheit 11/9' no es el panfleto simplón sobre la persona más poderosa del mundo, que cada vez que abre la boca se descalifica a sí misma. Moore no acomete la labor baldía de retratar a un millonario racista y misógino, sino que trata de entender por qué los americanos le votaron.

La masa enfervorecida con la que arranca el documental no aclama a Trump, sino a Hillary Clinton, a la que la noche previa a las elecciones del 8 de noviembre de 2016 el mundo entero daba como vencedora. Su rival republicano solo contaba con un 15% de posibilidades de ganar según el 'New York Times', un diario que no sale muy bien parado en el filme y al que se culpa de acabar con la alternativa que encarnaba Bernie Sanders. Aquella noche Trump fue imponiéndose estado a estado, hasta que su rostró se proyectó en la fachada del Empire State Building como el 45 presidente de EE UU. «¿Qué coño pasó», se pregunta Moore mientras suena el 'Ríe payaso' de la ópera 'Pagliacci'. 'Fahrenheit 11/9' indaga en las motivaciones que llevaron a Trump a entrar en política.

'Fahrenheit 11/9' proporciona nuevas y espeluznantes aristas del personaje, como su libidinosa atracción hacia su hija Ivanka o la manera en que se fue deshaciendo de sus rivales republicanos.

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