Llega a los cines 'Ola de crímenes'

Maribel Verdú y Javier Cámara en 'Ola de crímenes'. / lp
Maribel Verdú y Javier Cámara en 'Ola de crímenes'. / lp

Gracia Querejeta se pasa a la comedia negra en una disparatada película protagonizada por Maribel Verdú

A. G. ARRIBAS

Gracia Querejeta se lanza a la comedia en su octavo largometraje, 'Ola de crímenes', una disparatada película de personajes extremos y situaciones surrealistas donde «las cloacas, la corrupción, la prevaricación y la capacidad de sobornar corre a cargo de personajes femeninos». Hacer comedia, dice la directora en una entrevista «era transición más o menos lógica» en su carrera, aunque reconoce que «ese guion no se me hubiera ocurrido en la vida».

Porque esta es la primera vez que Querejeta rueda con un guion no escrito por ella, sino por Luis Marías (creador de 'Todo por la pasta', entre otras), bajo la producción de Mediaset y Amiguetes Entertainment, la empresa de Santiago Segura.

Su primera comedia «pura» porque, como precisa en declaraciones a Efe Maribel Verdú, protagonista de esta 'Ola de crímenes', el humor negro ya estaba en 'Felices 140' (2015) y antes, en '15 años y un día' (2013).

En ese sentido, Verdú -que también trabajó con Querejeta en 'Siete mesas de billar francés' (2007)- explica que le ofrecieron este guion hace unos años, pero con otro director, y dijo que no porque para ella era «demasiado arriesgado».

«Y cuando me dijo Gracia que lo haría, fui de cabeza, sabía que ella tendría un cuidado extremo con algunas escenas delicadas que podrían quedar zafias con otra persona y ella es exquisita en eso».

La película empieza cuando el hijo de Leyre (Verdú), una ama de casa divorciada, mata a su padre en un arrebato y ella hace lo imposible por ocultarlo. Entretanto, la nueva esposa del fallecido (Paula Echevarría) y su abogada (Juana Acosta), deben encontrar el teléfono móvil del muerto donde hay pruebas de corrupción que pueden acabar con la trama que les permite mantener un alto nivel de vida que no piensan perder. «Leyre es una ama de casa que hace cup-cakes, lo que pasa es que es una mujer superada por las vicisitudes. Ella es muy normal, se levanta y se pone el wonderbra, y ya», explica Verdú. «Es una mujer atolondrada, por no decir que es un poco corta», añade.

«No, lista no es -apunta Querejeta-, es muy madraza, que hace lo que sea por defender la integridad de su hijo, aunque haya cometido ....¡un pequeño crimen!», dicen a coro, muertas de risa, actriz y directora.

Querejeta también le da la vuelta al esquema «señor mayor del que se enamora una jovencita» y en la trama es al revés: un chico que es capaz de asumir un crimen por amor a la madre de su amigo.

«Esa relación está normalizada porque te crees que un chaval de 17 ó 18 años se enamore de Maribel, yo he partido de ahí», apunta Querejeta. El chico es Miguel Bernardeau, hijo de la actriz Ana Duato y el productor Miguel Ángel Bernardeau, cuya «cara de arrobo» ha fascinado a Verdú.

Aunque el papel se escribió para ella, Verdú defiende que no tiene «nada de Leyre», aunque reconoce que «hay mujeres que se hacen 'las rubias' cuando les conviene».