Vendimia nocturna en Cadreita

Las vendimias nocturnas aprovechan las bajas temperaturas de la madrugada. / lp
Las vendimias nocturnas aprovechan las bajas temperaturas de la madrugada. / lp

Príncipe de Viana procede a vendimiar primero la chardonnay

Mas de medio centenar de vendimiadores se enfrentaron en las viñas navarras de Cadreita a la vendimia nocturna. Los cosechadores recogen a mano cada noche unos 12.000 kilos (y otros muchos de manera mecanizada) de uva blanca de la variedad chardonnay, la primera en estar en sazón. Y es que las vendimias nocturnas no son ninguna moda. Estas ya se realizaban en el tiempo en el que griegos y fenicios controlaban el negocio de la viticultura en el Mediterráneo, hace de esto más de dos milenios. Nadie pone en duda que los vinos de hoy en día son herederos de la viticultura griega y esto de la vendimia nocturna es una cosa muy seria y lo digo por experiencia. Durante uno de mis más azarosos viajes por el Mediterráneo Oriental recabé en la insólita isla de Santorini. En este lugar tuve que pasar más de una semana soportando un isleño y bochornoso calor de agosto que ningún vino me ayudó a soportar. Las tardes y noches eran el mejor momento para vivir, así que durante el día hacía lo justo y a la caída del sol me acicalaba debidamente y recorría la isla. Tuve la ocasión de conocer a un mozo de pareja envergadura (a la mía) llamado Panaglotis, y que hacía honor a su nombre (garganta ancha), ya que disfrutaba tanto o más que yo del buen yantar y del mejor beber. El santorino conocía bien las bodegas locales, y fue allí donde en templadas noches conocí la vendimia nocturna de un vino llamado Nykteri, palabra que se traduce del griego local al castellano como estar en vela. Las variedades de que conformaban el ensamblaje de este vino son la assyrtico, la athiri y la aidani, con una maduración de tres meses en barrica. Así que me enteré que las vendimias nocturnas no son nada nuevo, la importancia de Nykteri es que la tradición de la nocturnidad es histórica, el aprovechamiento de esos grados de temperatura ambiente en el estío es fundamental para que la uva recogida se altere lo mínimo posible evitando de ese modo la oxidación de la misma. Sus cualidades organolépticas llegan casi intactas al momento en el que quedan convertidas en mosto, y en aquellas latitudes, la uva llega incluso con media docena de grados menos que cuando se vendimia a pleno sol, y eso también es un ahorro a la hora de tener que enfriarlas. Este año tuve ocasión de disfrutar de la vendimia nocturna con las viñas de chardonnay del Grupo Príncipe de Viana en Navarra, viñedos que alimentan con sus racimos las barricas de Príncipe de Viana y Finca Albret. Se llevó adelante en el término de Cadreita, muy cerca de Tudela.

Maduración

Las viñas de chardonnay fueron el objeto de este vendimiado tan particular. Obviamente, los visitantes tuvimos ocasión de aprender el cómo y el por qué de este vendimiado de una manera lúdico-festiva no más caer la noche. A partir de la madrugada, ya entraron en acción los vendimiadores que en plazo de dos o tres noches tendrían la uva lista para que la bodega proceda a elaborar uno de los blancos con paso por barrica de auténtico tronío con sus seis meses de maduración en el caso del Albret. En la Ribera, la vendimia de la uva durante la noche permite obtener temperaturas entre 13ºC y 17ºC, lo que supone una clara garantía para que la uva entre en la bodega en las condiciones óptimas. Gracias a ello, se reduce la actividad enzimática de las uvas evitando su oxidación prematura al tiempo que se garantizan sus características organolépticas originales. Ahora toca esperar unos meses hasta probar los caldos de esta vendimia nocturna 2018. Seremos pacientes.

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