Cocina valenciana en Palacio de la Bellota

El servicio de sala, valor en alza en Palacio de la Bellota./
El servicio de sala, valor en alza en Palacio de la Bellota.

Yolanda Grau dirige la nueva etapa del restaurante

CH. FERRER

En la calle Mosén Femades, a espaldas de la plaza del Ayuntamiento, se encuentra el Palacio de la Bellota, probablemente uno de los restaurantes icónicos, de hoy y de siempre, en la ciudad de Valencia. En 1972 abría sus puertas por iniciativa de Enrique Grau, convirtiéndose durante lustros en un referente de la restauración tradicional valenciana. Sus comedores y salones eran destino de las visitas de personajes ilustres a la ciudad y cuando llegaban las ferias taurinas, Fallas y Feria de Julio, el restaurante se convertía en parada gastronómica obligatoria para la afición y también para los protagonistas del ruedo. Ahora la dirección del restaurante recae en Yolanda Grau, un renovado impulso en el que todo lo bueno sigue vigente y pocas cosas han cambiado, quizá los techos, otrora convertidos en un bosque de jamones de bellota, dejan paso a una propuesta más liviana, el lustre de los azulejos y el sabor mediterráneo de su decoración cobran mayor protagonismo. Palacio de la Bellota ofrece su comedor principal y amplia terraza en el exterior, pero también posee un salón amplio donde llevar adelante actos y celebraciones, así como otro más recoleto y privado. Su cocina sigue aferrada a las tradiciones culinarias valencianas, arroces y paellas, hortalizas de la huerta, pero también los pescados y mariscos mediterráneos fundamentalmente y, por supuesto, el jamón de bellota. Paco Pajarillo, su jefe de cocina, ha implementado en esta nueva etapa nuevas técnicas culinarias, dándole mayor valor añadido a las propuestas de la carta. Sobre todo en los entrantes y los postres. El restaurante participa en la jornadas Albufera al Plat, donde en su menú, las croquetas, el jamón y la sepia de playa conforman el preludio de una buena paella marinera (hay opción para la carne y el pescado). El fondo de pescado es muy destacable, traduciéndose en el buquet posterior del arroz, delicado y de una inusitada frescura. Recomendabilísimo el postre a base de naranja de elaboración propia.