La clóchina de Valencia inaugura temporada

Preparativos de campaña en las bateas del puerto. / lp
Preparativos de campaña en las bateas del puerto. / lp

La producción se prevé que supere las 1.000 toneladas

La primavera viene acompañada con la llegada de un delicioso fruto del mar: la clóchina valenciana. Las bateas del Puerto de Valencia y Sagunto, cosechan este incomparable molusco muy conocido y apreciado por el sabor y textura de sus carnes. Está demostrado que la clóchina que se cría en las aguas de Valencia es superior en sabor y calidad al popular mejillón gallego. Sin duda, las aguas mediterráneas, las que acompañan la vida de la clóchina, son más saladas y menos nutritivas que las que bañan los mejillones y otras clóchinas en rías y estuarios, aguas con muchos nutrientes y obviamente más dulces. El estrés alimentario es el que ayuda para que luego en la mesa demuestre su calidad sápida. Y todo esto unido también a los matices morfológicos que separan el mejillón común, Mytilus edulis, del valenciano, M. galloprovincialis, son significativos, aunque por supuesto el de Valencia sea tan edulis (tan comestible, que eso significa el vocablo en latín) como el anterior. El próximo lunes 15 de abril se dará por inaugurada la campaña en Valencia en un acto inaugural. A partir de ese momento, las clóchinas de Valencia estarán en los mercados, pescaderías y grandes superficies a disposición de los consumidores.

Cultivo

La clóchina es algo así como plantar semillas, cuidar del crecimiento de los moluscos y luego proceder a su recolección, siempre atentos al calendario lunar, en concreto entre la luna llena de abril y la menguante de agosto. El origen de esta actividad en tierras valencianas se remonta al siglo XIX, cuando en el puerto de Valencia se instalan las bateas clochineras, auténticos barcos amarrados al fondo y con una cubierta modificada para las labores de la clóchina. Los puertos de Valencia y Sagunto son los lugares donde se desarrollan sus actividades y entre los dos suman poco más de una veintena de bateas. Hay que tener en cuenta a la hora de la compra el distintivo exclusivo de su marca de calidad de la Comunitat Valenciana, ya que en ocasiones llegan a los mercados clóchinas de otras procedencias que se disfrazan con etiquetas muy llamativas con senyeras valencianas y logotipos que llevan al engaño del consumidor. En los últimos tiempos triunfa el consumo de la 'clóchina limpia', con un proceso natural de limpieza al que se somete la clóchina antes de su ensacado. Para este año, se estima una producción que supere las 1.000 toneladas de aquí hasta la finalización de la campaña, en las primeras semanas de septiembre.