Charlize Theron y Seth Rogen se lanzan a la política en 'Casi imposible'

B. CRESPO

Jonathan Levine llamó la atención con '50/50', un drama sobre el cáncer con un enfoque y sentido del humor muy especial. A partir de este título bien acogido por crítica y público, su carrera ha ido dando tumbos. 'Memorias de un zombi adolescente', adaptación de un bestseller juvenil en la línea de 'Crepúsculo', pasó sin pena ni gloria debido a su falta de emoción, por no hablar de 'Los tres reyes malos', menos iconoclasta de lo esperado, y la terrible 'Descontroladas'.

En 'Casi imposible' repite por tercera vez con Seth Rogen delante de la cámara y vuelve a recuperar cierto brío apostando por la historia de un sujeto algo perdido, que se reencuentra con su primer amor platónico, una mujer de bandera convertida con el paso del tiempo en secretaria de Estado. Ella es la exquisita Charlize Theron y aspira a presentarse a presidenta de EE UU, nada más y nada menos. Él, periodista de pluma afilada de profesión, vuelve a la vida de la poderosa fémina con el cometido de escribirle los discursos. El choque de clases y la personalidad de ambos dan pie a un inevitable desfile de situaciones rocambolescas. 'Casi imposible' se apoya básicamente en la química existente entre los actores protagonistas, que funciona dependiendo de la entrega del espectador. Acaba mejor que empieza y resulta menos irreverente de lo que apunta como comedia romántica alocada, pero el nivel de entretenimiento está garantizado.