Cómo cultivar en casa un minihuerto con los niños

Ana Herran, empleada de Endanea./LUSA
Ana Herran, empleada de Endanea. / LUSA

«Si quieres que tu hijo tome alimentos sanos, tenga conciencia ecológica y esté en armonía con la naturaleza, enséñale a plantar», defiende la paisajista y jardinera Ana Herran

Ainhoa Iglesias
AINHOA IGLESIAS

No hace falta mucho más espacio que el que ofrece una caja de madera para iniciarse en el cultivo de hierbas aromáticas y hortalizas. Así lo defiende la jardinera y paisajista Ana Herran en los cursos infantiles 'Huertos Mini' que imparte en el vivero Endanea de Hondarribia (Gipuzkoa). Pero... ¿cuáles son sus ventajas? ¿por qué es interesante para los niños? ¿por dónde empezar? Herran lo resume en diez cuestiones.

1.

¿Por qué enseñar a los niños a plantar?

«Es importante que los niños aprendan que el origen de la lechuga no es la bolsa del supermercado», defiende la experta. «Cada vez más familias observan con preocupación lo alejados que están sus hijos de la naturaleza. No saben de dónde salen los guisantes o cuánto se tarda en cosechar unos calabacines. Crecen sin conocer qué frutas y verduras son de temporada o cómo son en su forma original». Un inquietud que comparte y que sabe cómo combatir. «Si quieres que los críos tomen alimentos sanos, tengan conciencia ecológica y estén en armonía con la naturaleza, enséñales a plantar. Al final está todo relacionado».

2.

¿Y si mi casa es muy pequeña?

Se pueden cultivar varios productos de consumo habitual en espacios realmente pequeños. Según Ana Herran «basta con identificar un espacio al aire libre en el que dé el sol al menos unas horas al día. Puede ser un balcón, una terraza... ¡incluso el alféizar de una ventana!» El espacio determinará el tamaño del contenedor y éste, qué variedades se pueden plantar en él.

3.

El contenedor para el minihuerto

Pueden ser macetas, jardineras, mesas de cultivo, cajas... En sus cursos Herran apuesta por reciclar cajas de fruta de madera, porque de paso enseña a los niños que los objetos se pueden reutilizar y que no hace falta gastarse mucho para empezar. Eso sí, en caso de optar por la caja, «hay que poner una tela para que la tierra no se escape». Si se opta por otro tipo de recipiente, es importante comprobar que tenga agujeros en la base por los que pueda salir el exceso de agua, según las recomendaciones de esta paisajista.

4.

Preparar la tierra

No es complicado preparar el lecho sobre el que plantar. No obstante, sí es conveniente tener algunos detalles en cuenta. «En la base se debe coloca algo que permita drenar el exceso de riego. Las 'bolitas' de arcilla van muy bien. A continuación se rellena de tierra especial para cultivo y, muy importante, se añade un abono orgánico que no huela. Si los niños piensan que están tocando caca, no querrán ni acercarse», aconseja. Toca mancharse las manos. Se mezcla todo y... ¡listo!

5.

¿Semillas o plantones?

«Definitivamente es mejor apostar por los plantones. Apenas cuestan unos céntimos y ya estamos en primavera, por lo que es tarde para tratar de empezar de una semilla. Además prosperan mejor», dice. Por lo que solo habrá que adquirir plantas muy pequeñas de lo que se quiera cultivar, ponerlas en el minihuerto y esperar a que crezcan.

6.

Un poco de teoría

Antes de elegir qué plantar, Ana Herran aconseja ejercer cierta acción didáctica de cara a que los niños sepan qué esperar. «Es interesante explicarles que hay frutas y verduras que salen de la flor de una planta, como los pimientos o los tomates; que hay otras de las que aprovechamos la raíz, como las zanahorias, puerros o cebollas; y por último están aquellas de las que consumimos sus hojas, como la lechuga». En la caja que los 'peques' preparan en sus cursos procura poner al menos una de cada.

7.

¿Qué plantar?

Para empezar, recomienda tomates cherry, cebolla, lechuga y pimiento, además de alguna hierba aromática como la albahaca, porque son fáciles de cosechar con éxito. «Los tomates cherry y algunas variedades de pimientos pequeños no necesitan mucho espacio para prosperar. La albahaca es muy agradecida, sirve para usar en la cocina directamente, pero además va muy bien para proteger el tomate de algunas plagas. Las lechugas tienen un crecimiento relativamente rápido, en poco más de un mes están listas para comer», ahonda.

8.

¿Por qué al aire libre?

Destaca Ana Herran que cuando insiste en colocar el minihuerto en el exterior, aunque sea en el alféizar de una ventana, no es por capricho. «Hay quien piensa que es por el sol y que con colocar las plantas cerca de la ventana vale, pero no es así. O no es solo por eso. Poca gente sabe que la circulación de aire tiene su función y, si no existe esa ventilación continua, es práctiamente imposible que el cultivo prospere».

9.

¿Y si vivo en una gran ciudad?

En las grandes ciudades como Madrid o Barcelona hay un enemigo invisible que puede convertir los huertos urbanos en algo muy poco saludable, al menos en lo que al consumo posterior del fruto de tanto esfuerzo se refiere: la contaminación. No obstante, existen alternativas. «En urbes como Madrid o Barcelona, con altos índices de polución, la recomendación es otra. El consumo al aire libre está desaconsejado, pero se puede optar, por ejemplo, por pequeños invernaderos dentro de casa», propone esta empleada de Endanea.

10.

¿A partir de qué edad pueden empezar los niños?

«Cuanto antes. Evidentemente si los niños son muy pequeños habrá que ayudarles pero... ¿qué mejor plan para una mañana en familia?», reflexiona.

Una caja de fruta reciclada puede ser el lugar perfecto en el que plantar un pequeño huerto. / LUSA

 

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