Un análisis de sangre pionero desvela los misterios de la primera semana de vida

Un análisis de sangre pionero desvela los misterios de la primera semana de vida

La novedosa técnica proporciona una base para conocer mejor el estado de salud de los recién nacidos y el posible impacto que las vacunas pueden tener en ellos

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Media cucharadita de sangre. Eso es lo que ha necesitado un equipo internacional de investigadores para desvelar los misterios de la vida temprana. A través de una novedosa técnica, han obtenido información detallada sobre los primeros cambios moleculares que se producen en los recién nacidos. Estos datos podrían ayudar a medir el impacto que la dieta, las enfermedades, la salud de la madre o las vacunas pueden llegar a tener en el desarrollo de su vida.

El trabajo, publicado esta semana en 'Nature Communications', ha sido realizado por el equipo de investigación del Programa Ampliado de Consorcio de Inmunización (EPIC), que incluye la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, el Hospital Infantil de Boston, la Universidad de Columbia Británica y el Instituto de Investigación Médica de Papua Nueva Guinea.

«La mayoría de las infecciones en el mundo ocurren temprano en la vida, y los recién nacidos tienen la mayor susceptibilidad y los peores resultados», dice Ofer Levy, director del Programa de vacunas de precisión en el Hospital Infantil de Boston y autor principal del estudio. «Este trabajo proporciona una valiosa ventana a la salud y la enfermedad en la primera semana de vida», agrega.

Hasta ahora, el mayor obstáculo para recopilar datos sobre el desarrollo de los recién nacidos era conseguir una muestra de sangre suficientemente grande. Para superarlo, el equipo ha utilizado un sofisticado software que con media cucharadita de sangre es capaz de analizar datos complejos y obtener información muy detallada.

Miles de cambios desconocidos

Los resultados fueron sorprendentes y pusieron de manifiesto que durante la primera semana de vida se producen miles de cambios en el organismo, incluyendo cambios en el ADN y en los componentes de la defensa inmunológica. «La clave de nuestro análisis fue comparar a cada recién nacido el día 1, el día 3 y el día 7 con su propia condición de base el día del nacimiento. Fue entonces cuando descubrimos cambios moleculares dramáticos impulsados por el desarrollo», explica Levy.

Los investigadores probaron en un grupo de bebés de Gambia, en África occidental, después de obtener los permisos correspondientes y el consentimiento de las madres. Posteriormente, compararon los resultados con un segundo grupo de recién nacidos de Australasia.

Los hallazgos mostraron que existe una vía de desarrollo común en la primera semana de la vida de un recién nacido, y que los cambios no se producen al azar. Todo ello, proporciona una base para conocer mejor el estado de salud de los recién nacidos, sus respuestas a intervenciones médicas clave, y el impacto que pueden tener en ellos factores como la dieta, las enfermedades, la salud de la madre o las vacunas.

«El conocimiento sobre los procesos de desarrollo clave durante los primeros días sigue siendo escaso, pero este estudio cubre algunos de esos vacíos cruciales», expresa Beate Kampmann, profesora de infecciones pediátricas e inmunidad y otra de las autoras del trabajo. En su opinión, se pueden prevenir hasta dos tercios de las muertes de recién nacidos si se proporcionan medidas de salud efectivas al nacer y durante la primera semana de vida: de los 5,4 millones de muertes de niños menores de cinco años por año, aproximadamente la mitad ocurren durante el período neonatal, es decir, el primer mes de vida«.

Analizar el impacto de las vacunas

Los investigadores están especialmente interesados en estudiar el efecto de las vacunas en los primeros estadios de vida. «Los recién nacidos tienen una protección muy limitada contra la infección en la vida temprana y existe una necesidad urgente de optimizar medidas de protección, incluidas las vacunas, utilizadas en este grupo de edad », explica Kampmann.

«Las respuestas de los recién nacidos a la inmunización son distintas de las de las personas mayores», señala Levy. «Actualmente, la mayoría se desarrollan por prueba y error. Buscamos información molecular profunda sobre la función de la inmunización en la vida temprana para poder desarrollar mejor las vacunas infantiles para el futuro», añade.

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