Contra la obesidad infantil, marcha rápida

Los niños del programa 'Marchando con mi pediatra' realizan actividad física monitorizada junto a sus padres./
Los niños del programa 'Marchando con mi pediatra' realizan actividad física monitorizada junto a sus padres.

Pediatras valencianos pasan consulta mientras practican deporte con sus pacientes en el cauce del río Turia, para promover los hábitos saludables de vida

L. ONTIVEROSvalencia

Una vez a la semana, dos pediatras del Programa de Atención Integral contra la Obesidad (Paido) y dos monitores del Ayuntamiento de València se reúnen con niños que padecen obesidad infantil y sus familias, para practicar marcha rápida en el cauce del Turia, mientras son monitorizados por los especialistas. Inspirada en el proyecto norteamericano Walk with a Doc (Caminando con tu doctor), esta iniciativa es, además de una forma novedosa de realizar la consulta médica, una manera de motivar a los pacientes y su entorno para que el tratamiento sea más efectivo.

Dentro del programa «Marchando con mi pediatra», realizada por la Unidad contra la Obesidad Infantil del Hospital General de València, se pretende afrontar unas cifras preocupantes: el 18,11% de los niños y adolescentes de la Comunidad Valenciana padece sobrepeso, y el 11% sufre obesidad, según la Conselleria de Sanitat, porcentajes que, aunque inferiores a la media nacional, preocupan a los pediatras porque se trata de una de las enfermedades que con mayor frecuencia acaba siendo crónica.

«Los niños obesos tienen más posibilidades de seguir siéndolo en la etapa adulta y de desarrollar hipertensión o colesterol alto», explica el pediatra Julio Álvarez Pitti, miembro de la Unidad contra la Obesidad y el Riesgo Cardiovascular. «Los que padecen sobrepeso vivirán peor, y probablemente menos que los que no sufren obesidad».

Trabajo con la familia

En esta terapia, que se realiza los jueves durante 45 minutos, participan 50 niños y sus familias. Primero dan un mensaje sobre hábitos saludables, calientan y después marchan. «Los niños que participan en esta iniciativa tienen un apoyo extra al resto del tratamiento ya que tienen un contacto directo con su pediatra y la actividad física que realizan está monitorizada», asegura el doctor Álvarez Pitti. «Cuanto antes se instauren estos hábitos en la vida familiar, antes se tratan y se reducen las consecuencias».

El problema, además, debe afrontarse desde todos los ángulos familiares. Por ejemplo, el hijo de Nicolás Cabo, padre de uno de los pacientes que realiza la actividad, ha logrado perder 7 kilos. «Toda la familia ha tomado conciencia de que teníamos que cambiar algunos aspectos», asegura el padre. «Mi hijo no ha adelgazado sólo por dejar de comer, sino por comer mejor y por la motivación que le da esta actividad física».

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