La 'Nancy' y los 'Madelman'
Ignoro si las muñecas de Famosa siguen dirigiéndose hacia el portal gracias a sus mecánicos, escorados pasitos de autómata plastificado, o si ya apenas caminan ... porque andan cojitrancas con la crisis de los juguetes tradicionales. La industria del juguete valenciano siempre me pareció un puntazo. Un pueblo que fabrica juguetes está, en general, poblado por gente buena, imaginativa, laboriosa. Y además mantiene ese toque infantil necesario para sortear los rigores y las exigencias de la severa madurez que en tantas ocasiones nos aplasta. Pero el juguete de toda-la-vida sufre y padece las cornadas de los chismes tecnológicos.
Además de la avalancha de los artefactos dotados del irresistible fulgor lumínico de las pantallas, las costumbres cambian, es inevitable. Dicen que las niñas ya no se divierten con las muñecas. No sé. No tengo niñas en las cercanías para preguntar. Pero no tengo por qué dudar de esto. Sólo sé que antes, el mundo, lógico, era más sencillo. Ellas se distraían con las muñecas y nosotros con los 'Madelman'. Uno era fanático de los 'Madelman'. Siempre los pedía para el cumpleaños y para Navidad. Prefería a los soldados con armas. El buzo y el médico se me antojaban unos pelmas, unos panolis. Al de la policía montada de Canadá se le perdonaba por el llamativo uniforme. Pero con los soldados montabas batallas estupendas. En el fondo, los 'Madelman' no eran sino muñecas para niños, así pues, no éramos tan diferentes y nos entretenía montar movidas con unas y otros. Sin embargo todo se ha uniformizado con los cachivaches cuya alma es de metal, de chip y de contrachip. Son trastos unisex. Lo que tampoco consigo averiguar es si, con ellos, sigue existiendo espacio para crear aventuras que nacían de nuestras cabecitas. Porque con la célebre 'Nancy' y los bizarros 'Madelman', nuestra sesera bullía libérrima.
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