EL VASO Y LA BOTELLA

Fotografía de archivo de la exalcaldesa de Madrid Ana Botella./EFE
Fotografía de archivo de la exalcaldesa de Madrid Ana Botella. / EFE
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Cuando éramos pequeñas y teníamos una única lata de Coca-Cola para compartir, mi hermana y yo sacábamos la regla para el reparto equitativo. El mismo líquido en cada vaso. Era fácil de hacer. Para muchos también es fácil ver las valías políticas de Irene Montero y Ana Botella. Ante la posibilidad de que la primera entrara en el Gobierno, se ha recordado lo que Pablo Iglesias decía de Botella, cuyo único mérito le parecía ser la mujer de José María Aznar. Qué escándalo han montado algunos. Y menudas lumbreras consortes para comparar.

Ninguna es mi 'cup of (relaxing) tea'. Antes prefiero lo que toma Emma Bovary. Esto es como pontificar sobre si es mejor 'Física o Química' o 'Élite'. Irene: Licenciada en Psicología, máster en Educación, proyecto de tesis con una beca FPU, trabajadora en un Saturn (y ha salido Harvarcete, que diría Emilia Landaluce). No consta en el currículo el tonito a la hora de dar la chapa. Ana: Licenciatura en Derecho, Técnico de la Administración Civil, trabajo en los ministerios del Interior, Obras Públicas y Hacienda, Gobierno Civil de Logroño o Delegación de Hacienda en Valladolid. Y como alcalde de Madrid dejó un enorme superávit presupuestario (Carmena lo que hizo fue no dilapidarlo, aunque dejara de ejecutar proyectos necesarios y, además, estaba la Ley de Estabilidad, que la sujetaba).

En 2003, cuando fue elegida concejal en el Ayuntamiento de Madrid, Manuel Vicent hizo un perfil de Ana Botella en el que escribió que «su estructura mental se funda en ideas básicas conservadoras, siempre derivando hacia lugares comunes, absolutamente rancios, aunque orlados con ideas de alguna ONG moderna». Cambiemos «ideas básicas conservadoras» por «ideas básicas comunistas» (o presuntamente progresistas) y tenemos a la misma persona, aunque haya más Coca-Cola en la Botella.