A Harpo, ni tocarlo

El cómico Aziz Ansari./
El cómico Aziz Ansari.
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Con gente que llama tonadillera a la Pantoja, caldos a los vinos o dice canícula, no tengo nada que hablar. El problema (¿qué problema?) es que acaba una hablando con poca gente. Que Netflix haya suavizado la escena del suicidio de 'Por trece razones' en un nuevo montaje (ya no se ve ni cuchilla ni sangre en la bañera) tampoco me parece tan grave, sobre todo porque ya la he visto y no pienso volver a hacerlo. Tampoco podría. El porque lo exige el guión es ahora un porque lo aconsejan expertos médicos.

El cómico Aziz Ansari ha vuelto y ha hablado de su absurdo caso de acoso sexual. Una tía sin nombre tuvo lo que, según su propio relato, fue una mala cita (en pleno encuentro sexual él no supo interpretar que estaba incómoda) y publicó sus impresiones. Ni denuncia, ni nada, pero los perros (las perras), hacia Ansari. Él dice que en este tiempo a veces se sintió humillado, que a veces tuvo vergüenza y, sobre todo, que le supo fatal que la otra persona se sintiera así. Pero que le dio mucho que pensar. «Esto ha hecho que nos volvamos más considerados y eso es algo bueno».

Leo un artículo delirante en 'Decider' sobre lo inadecuado de los chistes de 'Aterriza como puedas'. El autor tiene que explicar que cuando Peter Graves (el comandante) pregunta al niño si ha visto un hombre desnudo o si ha visto películas de gladiadores, el chiste no está en la pederastia sino en la característica voz rimbombante de Graves preguntando muy serio. En el mismo artículo se habla de un adolescente al que Harpo persiguiendo mujeres le parece mal. Hasta aquí hemos llegado. Aziz será ahora más considerado, pero las nuevas generaciones dan miedo aunque no te toquen un pelo. Siempre con Clint Eastwood: «La gente dice que deberíamos dejar un planeta mejor para nuestros hijos. Es cierto, pero también es importante dejar unos hijos mejores para nuestro planeta».