El hacha constitucional

El rey Felipe VI recibe este jueves a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en el Palacio de la Zarzuela./EFE
El rey Felipe VI recibe este jueves a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en el Palacio de la Zarzuela. / EFE
Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Vamos a tener que ir a una yeshivá. Pero a estudiar la Constitución en lugar de la Torá y el Talmud. En lugar de kipá llevaremos orejas de burro. El del partido de la guillotina y el ¿a ti quién te ha votado? pide al Rey que medie para convencer a Sánchez de formar un Gobierno de coalición. Eso después de la ocurrencia de nos casamos, y si después de la aprobación de los Presupuestos crees que no funciona nos retiramos manteniendo el apoyo parlamentario. En el Título II se dice que el Rey «arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones». Pero no de los partidos, demonios. Tampoco extraña que Pablo Iglesias vaya desconociendo públicamente la Constitución. Es alguien que quiere abrir «el candado del 78» y ve la Transición como algo viejo. De 1787 es la Constitución de los EE UU, con sus enmiendas.

En el acto de España Suma, Rosa Díez pidió que no se rindieran en la defensa de la Constitución. Cayetana Álvarez de Toledo le contestó que no se rendirían nunca. Como Madeleine Stowe en 'El último mohicano'. Pero al haber criticado al PP vasco y su defensa de los derechos forales, Borja Sémper replica que «lo que ha dicho va en contra de la Constitución». ¿Cayetana en contra de la Constitución? Y el rey Juan Carlos en contra de los huevos fritos.

Elvira Roca ha ganado el Premio Espasa (qué pillines, levantar la autora a Siruela) con 'Fracasología. España y sus élites: de los afrancesados a nuestros días'. Todavía estoy estupefacta con el ataque de José Luis Villacañas a Elvira Roca por su anterior libro. 'Imperiofilia' contra 'Imperiofobia'. Que dice Villacañas que 'Imperiofobia' es «anticonstitucional». Hay sitios en España donde ir a lanzar hachas (no es cosa sólo de Diane Lockhart en 'The good fight'). Pero nosotros ya nos dedicamos a usar la Constitución como arma arrojadiza. Civilizado es, desde luego.