Un año ¿perdido?
F. P. PUCHE
Sábado, 8 de noviembre 2025, 22:48
Hace un año, no está de más recordarlo, hubo un ingeniero historiador, Isaac Moreno Gallo, que conquistó a la audiencia de las redes explicando lo ... que no les dio tiempo a explicar a los profesores de EGB: el peligroso trazado de los ríos y barrancos valencianos, el porqué de la deriva de sus aguas, la razón última de la sinrazón de tantas víctimas.
Hace un año, el 9 de noviembre, se rescató del olvido la noticia del botánico Cavanilles sobre la riada de 1775 y los estragos causados en Chiva. Caímos en la cuenta de que hay barrancos secos que desembocan en una laguna idílica y empezamos a meditar sobre lo que habíamos hecho con la pobre Geografía; las mil barbaridades que los alcaldes de l'Horta Sud, los ministerios, las consejerías, las diputaciones, han venido consintiendo en la zona... pongamos desde que el marqués de Campo trazó el ferrocarril sobre un paisaje de charcas y barracas. O desde que Eugenia de Montijo vino a cazar a la Albufera.
Estábamos más que avisados. Sabíamos distinguir perfectamente entre un campo plantado de alcachofas que absorbe agua como una esponja y un estacionamiento de asfalto que escupe el líquido como un espejo. Pero, en medio de la desolación, ocurrió lo del 3 de noviembre, la lluvia de barro, la espantada de Pedro Sánchez, la escena de los Reyes y el presidente Mazón aguantando la cólera. Y cambió todo. La desgracia se nos radicalizó. Un año después, el siguiente 3 de noviembre, Mazón ha dimitido. Y yo me quedo con la impresión de que los políticos han despilfarrado un año estérilmente.
«Los políticos riñen, se echan las culpas, traban ataques y defensas con un arsenal de normas y protocolos que la gente no entendemos. ¿Quién tiene que dar la alerta? ¿Y quién le ha de suministrar las razones para hacerlo?». Disculpen la cita; pero es lo que aquí se escribió hace un año, junto con el presagio de que la política acababa de estrenar una mala vía, un «rastrero ajuste de cuentas» que amenazaba con lastrar la unidad de propósito, tan necesaria para la recuperación y sus soluciones.
Doce meses después, aunque se ha avanzado mucho, la tarea que queda es ingente; aquí hay tajo para cinco o diez años más. Pero solo ahora ha empezado a perfilarse, tras el sórdido empecinamiento de la Confederación y los ecologistas de salón, que el cauce del Turia, la Solución Sur, veterana ya de 60 años, es la que tiene la palabra. Los graves reparos del Ayuntamiento de Valencia, tan juiciosos, van a ser aceptados: si el rio ha de poder recibir nuevos caudales debe aumentar mucho su capacidad. Así las cosas, la colaboración de los dos grandes partidos sigue siendo tan necesaria como hace un año.
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