La necesaria estabilidad
La apuesta de Feijóo por Pérez Llorca debe servir para centrarse en los problemas de la Comunitat y orillar los asuntos de partido
La dirección nacional del PP se ha decantado por Juanfran Pérez Llorca como candidato para suceder a Carlos Mazón al frente de la Generalitat. Se ... tendrá que someter a una investidura en la que precisará de los 13 votos de Vox, partido con el que los populares siguen negociando un acuerdo programático. La elección del actual síndic de los populares en Les Corts era la preferida de la organización valenciana y viene a representar una cierta continuidad con su antecesor en el cargo. Otras opciones que se habían barajado, como la de la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, así como la convocatoria adelantada de elecciones, han quedado descartadas. En el primer caso, por las reticencias hacia su figura por parte de los presidentes provinciales, que en un inaudito desafío a Génova verbalizaron sus preferencias. En cuanto a la posibilidad de acudir ya a las urnas, la idea que ha manejado el PP ha sido siempre la de agotar la legislatura, aunque la encuesta publicada por LAS PROVINCIAS y ABC apuntaba a una repetición del triunfo del bloque de derechas, si bien con un trasvase de escaños de los populares a Vox.
A falta de que se cierre un pacto con los de Abascal, la etapa de convulsión que se abrió en las últimas semanas, cuando se empezó a vislumbrar que la continuidad de Carlos Mazón era misión imposible, parece llegar a su fin. Un epílogo que debe ser celebrado por cuanto permite pasar de los asuntos de partido -los cabezas de cartel, la petición de elecciones por parte de la oposición...- a lo que de verdad importa. Que no es otra cosa que la reconstrucción de la zona afectada por la dana, el problema más trascendetal y más urgente sobre la mesa del president. Sin olvidar la infrafinanciación que históricamente arrastra la Comunitat y que impide un desarrollo económico en consonancia con el que disfrutan otras autonomías. La previsible llegada de Pérez Llorca al Palau, una vez consiga la investidura con el respaldo de Vox, se tiene que traducir en una etapa de menos crispación y más centrada en la intervención pública. Lo primero compete sobre todo a una oposición demasiado ansiosa y sobreactuada, que ha hecho de Les Corts un espectáculo permanente y pretende trasladar su tensión a la calles. Lo segundo es responsabilidad del Consell, incluso aunque siga sin contar con el cuncurso del Gobierno central. Todos deben trabajar por el interés de los ciudadanos, no por el de unas siglas.
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