Uruguay muerde a Italia

Godín y Cavani se abrazan tras el gol del central del Atlético de Madrid. /
Godín y Cavani se abrazan tras el gol del central del Atlético de Madrid.

Un remate con el hombro de Godín descerrajó el ‘catenaccio’ que esta vez preparó Prandelli

IGNACIO TYLKOMadrid

El testarudo Diego Godín hizo justicia, condujo a Uruguay a octavos y castigó a una dura y defensiva Italia, que se agarró a Buffon pero no pudo soportar el asedio charrúa en el tramo final y el desgaste físico que le provocó jugar media hora en inferioridad por la expulsión de Marchisio. El talentoso centrocampista de la Juventus le dejó una plancha brutal a Egidio Arévalo y mutiló a toda Italia. Ya antes, en el descanso, Prandelli necesitó prescindir de Balotelli porque tenía toda la pinta de que tampoco acabaría el partido.

La fe, el entusiasmo y el carácter competitivo de los uruguayos, semifinalistas en Sudáfrica, mueven montañas y destruyen cualquier catenaccio. No pararon de percutir por tierra y aire hasta que Godín derribó a los transalpinos. Fue un churro con valor de oro a la salida de un córner, ya que el central se dio la vuelta y remató mitad con el hombro, mitad con la espalda. Vaya año el del central, quien anotó el gol que le dio la Liga al Atlético en el Camp Nou y también marcó en aquella cantada de Iker Casillas en la final de la Champions en Lisboa.

0 Italia

Buffon, Darmian, Barzagli, Bonucci, Chiellini, De Sciglio, Pirlo, Verratti (Motta, min. 75), Marchisio, Immobile (Cassano, min. 71) y Balotelli (Parolo, min. 46).

1 Uruguay

Muslera, Cáceres, Giménez, Godín, Álvaro Pereira (Stuani, min. 63), Arévalo, González, Cebolla Rodríguez (Ramírez, min. 78), Lodeiro (Maximiliano Pereira, min. 46), Luis Suárez y Cavani.

Árbitro
Marco Rodríguez (México). Roja directa a Marchisio (min. 59). Mostró amarillas a Balotelli, Arévalo, De Sciglio y Muslera.
Gol
0-1: min. 81, Godín.
Incidencias
Partido de la tercera jornada en el grupo D, disputado en el estadio Das Dunas de Natal. 33º de temperatura y mayoría celeste en las gradas.

El duelo por la supervivencia entre dos selecciones campeonas fue tenso y duro, disputado en un día que amaneció lluvioso y convirtió Natal en una especie de sauna húmeda ocupada en su gran mayoría por una enfervorizada hinchada celeste con sus camisetas, banderas, sombreros, pelucas y demás objetos con los colores uruguayos. El sueño de otro Maracanazo sigue latente en una selección que se presentó en Brasil después de tener que superar a Jordania en la repesca.

Tenían que ganar los charrúas para agarrarse al salvavidas y a los italianos les servía el empate. Quizá por eso se vio la versión más timorata de Italia en los últimos tiempos. Aunque el reformista Cesare Prandelli no se cansa de repetir que los azurri no saben jugar al empate, la idiosincrasia del fútbol italiano y este duelo le contradijeron.

Se metieron con defensa de cinco bastante atrás y dejaron por completo la iniciativa al combinado del maestro Tabárez, quien ya anticipó en la víspera que sus pupilos jugarían presionados, pero no desesperados. Fuerza, orgullo, cabeza fría y gran motivación. Con esas virtudes exigidas por Prandelli afrontaron los italianos una final que el capitán Buffon consideró un fracaso no poder sacar adelante. Fue determinante con sus intervenciones hasta que apareció Godín. Prandelli anticipó que sacarían la actitud, el coraje, y recuperarían sus valores. Pero les faltó el buen juego.

Pirlo, desactivado

El llamado operativo azzurri diseñado por Tabárez fue muy simple y consistió en evitar que Pirlo manejara el juego y, por ende, el ritmo del partido. A partir de ahí y de la solidez defensiva, de nuevo con el tándem colchonero que forman Godín y el joven Giménez en el eje, sería cuestión de encontrar al Pistolero Luis Suárez o a Cavani. O a ese Diego inmenso que se eleva como un resorte para rematarlo todo.

El primer tiempo ya se jugó con bastante dureza. Casi en cada disputa acababa algún jugador tirado en el césped. Barzagli le hizo una entrada muy fea a Luis Suárez antes de que Balotelli rozase la expulsión. Se pasó de frenada, saltó y le metió la pierna en la cara a Pereira, al que arrolló y dejó chiquitito. En el área, Chiellini y Cavani se las tenían tiesas en cada balón bombeado.

La única ocasión clara antes del descanso la disfrutó Uruguay, fruto de una excelente combinación en la que intervinieron el Cebolla, Lodeiro y Luis Suárez. No fue gol porque lo evitó por dos veces el viejo Buffon. Tras la reanudación se produjo un asedio charrúa. El veterano portero de Carrara, tierra de mármol, salvó un disparo de Luis García que ya se cantaba como gol. Los italianos lo fiaban todo su portero y algún pase largo de Pirlo que pudiera cazar Immobile.

El error de Marchisio fue gravísimo. En plena batalla, Chiellini le metió el codo a Luis Suárez y el red, rabioso él, se lanzó a morderle. Y no es la primera vez que hace algo parecido en su carrera. El afortunado gol de Godín provocó un delirio en Uruguay y una depresión en toda Italia El final de Buffon en su larga historia mundialista fue tragicómico. Se fue a rematar una falta y por ahí arriba se quedó hasta el pitido final.