Al volante de un Fórmula 3

El monoplaza que probamos corre actualmente en el Campeonato de Europa de Fórmula 3./
El monoplaza que probamos corre actualmente en el Campeonato de Europa de Fórmula 3.

El equipo Campos Racing nos permitió vivir en primera persona cómo se pilota un monoplaza en el nuevo circuito de La Ribera

NACHO MARTÍN-LOECHES

Todo amante del mundo del motor es aficionado a las carreras, ya sean de coches o de motos, en asfalto, tierra, nieve o cualquier otro tipo de terreno o modalidad y, sin duda, todos estos aficionados entre los que nos incluimos, hemos soñado con vivir lo más de cerca posible estas modalidades deportivas desde el privilegiado punto de vista de los pilotos.

Por ello nos sorprendió la invitación de Goldcar, la empresa de alquiler de vehículos que, junto al equipo Campos Racing, del piloto valenciano Adrián Campos, nos dieron la oportunidad de probar un Fórmula 3, un monoplaza de fibra de carbono con el que han competido todos los campeones del mundo antes de pasar a las categorías superiores del automovilismo como la GP2 y la Fórmula 1.

En un entorno como es el moderno Circuit de La Ribera -perteneciente al municipio de Guassuar-, mucho más pequeño que el de Cheste, pero muy adecuado para nuestro primer contacto, los asistentes pudimos experimentar los cambios de neumáticos de una parada en 'boxes' de un monoplaza, conducir un Renault Clio de carreras y, por último, pilotar un Fórmula 3 del Campeonato de Europa.

Consejos de campeón

La mañana comenzó con una reunión -'briefing' se llama en el mundo de las carreras- que debíamos realizar para poder pilotar con seguridad en circuito y es que, además, las diferencias entre el Clio de competición y el Fórmula 3 son muy grandes.

Para ello, contamos con el mejor maestro posible: Adrián Campos, el piloto valenciano que participó en 21 carreras de F1 y fue el primer piloto español que finalizó entre los tres primeros en un campeonato internacional de Fórmula 3. Campos nos aconsejó cómo trazar en este circuito, la preparación que debíamos tener, así como las precauciones. Los ingenieros del Campos Racing completaron la explicación técnica, y ya estábamos preparados para ponernos al volante. El paso siguiente fue ponernos mono, casco y botas de competición.

La vida del 'box'

Antes de subirnos a los coches, comprobamos de primera mano las tareas de los mecánicos de competición. Componentes del Campos Racing nos explicaron sus labores y experimentamos lo complicada que es una acción a la que ellos están muy acostumbrados: los cambios de neumáticos en una parada en 'boxes'. Cogimos la pistola con la que quitar la tuerca, para luego ponerla en el neumático nuevo, para ello, formamos equipos de dos personas. Cada uno teníamos una función y los resultados fueron dispares, fuimos cogiéndole el truco, e hicimos algunos cambios rápidos, pero vivimos muchas situaciones en las que en una hipotética realidad, le hubiéramos fastidiado una carrera a nuestro piloto.

Cambios de neumáticos por equipos.
Cambios de neumáticos por equipos.

Pilotos por un día

El momento más esperado llegó, y nuestro primer turno fue en el Renault Clio Cup, un coche que equipa un motor de 1.6 litros turbo de 230 caballos. Para salir, tuvimos que poner el coche a unas 4.000 revoluciones por minuto e ir soltando el embrague poco a poco. Desde ese momento nos olvidamos del embrague -el cambio de carreras es de tipo secuencial- hasta que paramos el coche. La sensación de calor era grande, pero disfrutamos de cada curva con un coche rápido y divertido, mucho más con las indicaciones de trazada y marchas que uno de los pilotos del equipo nos dio a nuestro lado curva tras curva. Nos bajamos para el siguiente reto: pilotar un Fórmula 3.

Este fue el modelo con el que rodamos de la Clio Cup.
Este fue el modelo con el que rodamos de la Clio Cup.

La unidad disponible, idéntica a la que cuentan los pilotos de la categoría en toda Europa, tiene un chasis fabricado por el especialista italiano Dallara, el mismo que, por ejemplo, fabrica los chasis de los Fórmula Indy con el que Fernando Alonso compitió en Indianápolis en 2017. A este chasis se acopla un motor dos litros con 245 CV para un peso final de unos 500 kilos.

Un sueño cumplido

Las primeras veces siempre son especiales, y para una persona que lleva una vida entera viviendo el mundo del motor, su primera vez en un monoplaza es inolvidable, algo parecido nos ocurrió a nosotros. Tras años imaginando como se sienten los pilotos profesionales, asistiendo a decenas de carreras carreras e invirtiendo horas y horas en simuladores de conducción, estábamos dentro de un monoplaza. La posición del cuerpo no se puede comparar con la de ningún coche, ya que conducimos prácticamente tumbados y con un espacio minúsculo que solo nos permite realizar los movimientos necesarios para pilotar. Con las manos agarradas en el volante, pisamos con fuerza el embrague, el motor arranca y, con la leva derecha, metemos primera. En ese mismo instante el mundo se para, el sonido que percibimos dentro del casco es música celestial para nuestros oídos y, desde que salimos del 'pit lane', comprobamos lo bien que se agarra el Fórmula 3 al asfalto y el increíblemente rápido paso por curva que tiene gracias a su baja altura y sus componentes aerodinámicos. En recta, pisamos a fondo, y solo podíamos expresar felicidad. Tres vueltas después, volvimos a 'boxes' tras una experiencia inolvidable.

Un final a la altura

El día terminó con una vuelta de copilotaje con otro piloto profesional del Campos Racing en un biplaza de 405 CV, que equipa un motor V8 de 2.7 litros y que recorre cien metros en 2,8 segundos. La adrenalina subió de forma radical, y nos dimos cuenta de nuestro verdadero nivel tras esta experiencia única.

El biplaza es capa de alcanzar los 100 km/h en 2,8 segundos.
El biplaza es capa de alcanzar los 100 km/h en 2,8 segundos.

 

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