Un verano de ida y vuelta

Siempre que llegan estas fechas tenemos un mismo pensamiento: irnos de vacaciones y pensar que queremos que todo el mundo vuelva sano y salvo. Para eso son necesarias las clásicas recomendaciones, pero también mucho sentido común y, aunque a veces parezca superfluo, vamos a hablarles un poco de seguridad.

El primer escollo que tenemos actualmente es la tecnología. El móvil se ha convertido en una herramienta de distracción masiva, y por eso tenemos que limitar su uso al volante, incluso apagarlo si creemos que no hay nada lo suficientemente importante para que nos moleste al conducir. Si tenemos copiloto, que sea quien lo use y, en el caso de utilizar diferentes aplicaciones de ayuda a la conducción, GPS o telefonía, comprobar que están en perfecta conjunción con los equipos del coche. Dejar de lado las nuevas modas -como los mensajes hablados de wasap- e intentar que el teléfono no interrumpa nuestra conducción.

A ello, realmente relevante, hay que añadir la conducción bajo los efectos del alcohol. Hay que ser claros: ni una gota. No hay nada que justifique el que nos tomemos una o dos bebidas y después cojamos el volante. No sólo están los accidentes que podamos causar o la retirada del carnet, la cárcel o la somnolencia acompañan la ingesta de alcohol en muchas ocasiones, por no hablar del 'envalentonamiento' de muchos conductores. En cuanto a las drogas, en general no parecen muy sanas, así que déjenlas lo más lejos posible, conduzcan o no.

Por último, automóvil y viaje deben ser lo más previsible. En cuanto al coche, es necesario que mantenimiento y ruedas estén al día, así como la ITV. De cara a los viajes, hay que evitar las horas de más calor por somnolencia, tráfico y averías y, finalmente, planificar el viaje con sentido común. Si llegamos o volvemos un poco más tarde, no pasa nada, lo importante es llegar y regresar. Nosotros despedimos esta columna hasta septiembre así que... ¡felices vacaciones!