El último de una gran saga

La versión familiar Sports Tourer resulta tan atractiva como la berlina./
La versión familiar Sports Tourer resulta tan atractiva como la berlina.

Opel recupera las siglas GSI para el Insignia más deportivo, con tracción total, motores turbo y un manejo brillante en carretera

REDACCIÓN MOTOR MARSELLA (FRANCIA)

Opel nos ha sorprendido con el nuevo Insignia GSI. La marca está en pleno proceso de fusión con el grupo francés PSA -propietario de Peugeot, Citroën y DS-, por lo que en el futuro los modelos de Opel adaptarán los motores y tecnología de su nueva matriz. Dicho de otro modo, el Insignia será el último modelo que se haya desarrollado en su totalidad por Opel con sus propios recursos y mecánicas, y este GSI, el modelo cumbre de esa gama, el que marca el fin de una era y el inicio de otra nueva en el que la rentabilidad tiene que ser la base de sus operaciones, como sucede en todas las empresas.

Una gran berlina

El Insignia, sobra decirlo, es un cochazo. La primera generación supo competir de tú a tú con los mejores de su clase, y esta segunda serie mejora en todo, especialmente en ligereza y, por tanto, en eficiencia en cuanto a consumos y en dinamismo al volante. La versión GSI explota al máximo estas cualidades, y si el anterior y atractivo Insignia OPC tenía un motor V6 de 325 CV, el nuevo, con un motor cuatro cilindros de 260 CV, es más veloz en circuito y reduce los consumos, aunque pierda algo de empaque. Opel no se ha andado por las ramas, y quiere que el GSI sea un gran éxito de ventas, la berlina 'popular' más eficaz del mercado, así que este GSI llega con tracción total, caja automática de ocho marchas, dos motores, un diesel de 210 CV y un gasolina de 260 CV, y dos carrocerías, la berlina de cinco puertas y el amplio familiar. Y todo ello con precios francamente competitivos, ya que, desde 42.000 euros, podemos contar con un coche realmente completo.

Las mecánicas rinden hasta 210 CV en diésel y 260 CV en gasolina, ambos con tracción total

Nos vamos hasta el circuito de Michelin en el sur de Francia para probarlo a fondo. Lo primero que destaca son sus grandes llantas de 20 pulgadas, que se suman a un completo kit de carrocería en el que paragolpes, salidas de escape o colores se renuevan a fondo.

Por fuera llama tanto la atención como aquéllos GSI de antaño, y por dentro no decepciona, y unos asientos tipo bacquets casi de carretas nos permiten acoplarnos con confort. La calidad está fuera de dudas, con una solidez en todos los mandos típica de la industria alemana. El equipamiento es de elite, con todas las medidas de seguridad, conectividad y confort incluidas en todas las versiones.

Un buen deportivo

Nos ponemos en marcha y una de las novedades es la suspensión de dureza variable 'FlexRide' que permite elegir entre tres firmezas diferentes. En carretera el Insignia es un coche rápido, cómodo y liviano, al menos comparado con modelos anteriores. Tanto el volante, ligero y preciso, como las transferencias de inercia en curvas como en los mejores de su clase, con un andar muy fluido en todo momento. Las prestaciones son buenas, pero no sorprenden, y el GSI tarda más de siete segundos en llegar a los 100 por hora. El modelo gasolina alcanza los 245 por hora frente a los 231 del diesel, y ambos tiene un consumo medio algo elevado, 8,7 litros para el gasolina por 7,1 del diesel, entre los coches de este tipo.

En circuito las cosas cambian, y elegimos los reglajes más duros para enfrentarnos a todo tipo de rectas, curvas y trazadas. La tracción total sale a relucir por su seguridad y prestaciones, ya que permite un excelente reparto de fuerza hasta el suelo, incluso con las llantas de 20 pulgadas.

La versión familiar tiene algo más de inercia en su zaga, pero nos encanta su gran hueco de carga y nos parece la más recomendable de las dos disponibles. En cuanto a diesel o gasolina, sólo si vamos a hacer muchos kilómetros al año -más de 20.000, por ejemplo- recomendaríamos el diesel. El Insignia GSI ya está de camino a los concesionarios de la marca en España.

Conclusión

Si queremos una berlina de altas prestaciones con un precio competitivo, el Insignia GSI es una de las pocas opciones disponibles sin entrar en el sector premium, un modelo alemán en toda regla, con alta calidad y brillante rendimiento.

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