El 'tutor' que impulsó el liderazgo de Volkswagen

Ferdinand Piech -a la derecha- con su abuelo Ferdinan Porsche -centro-./
Ferdinand Piech -a la derecha- con su abuelo Ferdinan Porsche -centro-.

Ferdinand Piech, nieto de Ferdinand Porsche, dirigió entre 1997 y 2015 el grupo automovilístico alemán

A. ADALID

Ferdinand Piech, presidente del grupo Volkswagen entre 1993 y 2015, falleció el pasado 25 de agosto a los 82 años, y pocos ingenieros han marcado tan a fondo el mundo del automóvil. Suyo es el Porsche 917 campeón en Le Mans y que dio a la marca el prestigio que hoy tiene en competición, también la tracción total Quattro de Audi, aplicada a los turismos por su insistencia, y que hoy supone el grueso de ventas de la marca. Su mano se nota también en el éxito en los últimos treinta años de los motores diésel, y su marca personal ha llegado a resucitar Bugatti, Bentley o Lamborghini y convertirlas en las marcas que son hoy en día.

Hijo de Louise Porsche y Anton Piech, Ferdinand era nieto del fundador de Porsche, Ferdinand Porsche que, junto a su hijo Ferry no solo dieron vida a su propia marca, sino que diseñaron el Volkswagen Escarabajo, primer coche de la marca auspiciada por Adolf Hitler. Tras formarse como ingeniero, Piech empezó a trabajar en Porsche, desplazando en muchas ocasiones al resto de familiares que allí trabajaban para acabar imponiendo sus ideas en modelos revolucionarios como el 917 de competición. El coche casi le cuesta un disgusto a la marca, que entonces vendía sus coches de carreras además de competir ella misma, pero al final los éxitos de Le Mans encumbraron a Porsche y a Piech. Los recelos de este éxito y su personalidad llevaron a que la familia prohibiera a sus vástagos trabajar en Porsche, y Piech recaló en Mercedes y luego en Audi. En esta marca, ya integrada en Volkswagen, se empeñó en imponer la tracción total en turismos de calle, todo un éxito que llegó también con coches de competición como el Audi Quattro de rallyes. El doctor siguió su ascenso a director de Audi en los ochenta hasta que, a principios de los noventa, con la compañía en fuerte crisis, fue llamado a dirigir el grupo Volkswagen, formado ya por la propia marca, Audi, Seat y Skoda.

En tres años y con la ayuda del español José Ignacio López de Arriortua -alias Superlópez- reflotó los números de la compañía. Se inició entonces una fase de expansión y compras, algunas certeras, como las de Bugatti o Lamborghini, otras fallidas, como la de Rolls Royce, que tuvo que ceder a BMW, o Suzuki, cuyo plan de fusión fue tan ambicioso que la japonesa lo rompió. La marca alcanzó el número 1 mundial en 2017, puesto en el que se mantiene frente a la alizanza Renault-Nissan y Toyota.

Su carácter fuerte se llevó por delante a muchos colaboradores, que cuentan cómo, casi cada día, conducía coches elegidos al azar de sus fábricas para comprobar su calidad en carretera o como, tras prometer un coche de más de 1000 CV para Bugatti, despidió a los ingenieros que se atrevieron a dar el trabajo por terminado con 900 CV e insistir a su jefe en aceptarlo a costa de su propia reputación.

En los últimos años se enfrentó al intento de compra del grupo por parte de Porsche, liderado por sus primos. Porsche no tenía capital para afrontar tal compra pero, ante la baja cotización bursátil de VW, pidió créditos y empezó a comprar acciones de VW, pero estas subieron sin que Porsche pudiera alcanzar la mayoría accionarial, de modo que los bancos temieron no recuperar su inversión y aceptaron la oferta de compra de VW, lo que terminó con Porsche dentro del grupo.

El mayor escándalo de Volkswagen, el llamado 'Dieselgate', sucedió cuando Piech terminaba de dejar la marca. Al ingeniero han faltado pocas semanas para ver la 'nueva Volkswagen' con el lanzamiento del coche eléctrico ID3. También le ha faltado tiempo para disfrutar del Bugatti 'Le Voiture Noire' de 16 millones de euros.