BMW X7: Un SUV de primera clase

BMW X7: Un SUV de primera clase

La llegada del X7 supone un paso más en un sector que abarca de los urbanos a las berlinas de ultra-lujo, con las que compite este modelo

ALEX ADALID

La llegada del BMW X7 ha supuesto para muchos un desafío, ¿Es necesario un SUV tan grande? La respuesta es sí, y tiene dos justificaciones. La primera es que, en su día, pensamos lo mismo del BMW X5 y, veinte años después, hay una gama de siete modelos SUV dentro de BMW, más que en la gama berlinas, lo que demuestra el acierto de BMW y el error de muchos analistas. La segunda respuesta es que, en mercados como Asia, Oriente Medio y, sobre todo, el mercado americano -donde, por cierto, se fabrican los X7, X6, X5, X4 y X3, casi nada- el nuevo X7 tiene un tamaño grande, pero no enorme, y firmas como Ford, Chevrolet y hasta Hyundai o Kia tienen SUVs de este tipo, eso sin contar los exitosos rivales del sector de lujo, como el Cadillac Escalade o el Lincoln -marca de Ford- Navigator, por citar lo más famosos. Así que sí, la llegada del X7 está más que justificada pero ¿Cómo funciona este nuevo y espectacular SUV de BMW?

Impacto estético

La imagen, desde luego, engancha, y si en las primeras imágenes parecía un coche muy grande y con una parrilla delantera de enorme tamaño, al natural el coche resulta muy atractivo y tiene gran personalidad. Precisamente esa gran parrilla nos captura, junto a unos faros muy 'técnicos' y, en el caso del pack deportivo M de nuestro coche de pruebas, unos atractivos paragolpes. El resto de la carrocería es más bien cuadrada, y la trasera resulta muy vertical para dar más espacio al interior, una de las claves de este coche. Las llantas son de veinte pulgadas, lo que disimula una longitud de 5,15 metros de largo, frente a los cinco metros justos del BMW Serie 7.

Disponible desde 99.000 euros, se convierte en uno de los SUV más caros y lujosos del mercado. Gana en espacio y confort, pero pierde en dinamismo por su mayor altura y peso respecto al BMW X5

Sencillez de manejo en un cuadro de mandos cada vez más tecnológico.
Sencillez de manejo en un cuadro de mandos cada vez más tecnológico.

Pasamos al interior, donde nos sorprende con una tapicería de color cognac de impecable aspecto y calidad. Como es lógico por su tamaño, el X7 tiene tres filas de asientos, pero cabe revisarlas a fondo porque no son convencionales. Las dos primeras tienen asientos ventilados, calefactables y con varios tipos de masaje, regulables en intensidad entre otras 'delicatessen'. La fila central solo tiene dos asientos, una opción muy habitual en América y que permite que en los mismos se viaje con el mismo confort que delante. Hay que tener en cuenta que este puede ser un coche con chófer, y conviene que los ocupantes de las plazas, sean estrella de rock o discretos millonarios, vayan lo más cómodos que sea posible. La climatización de estas zonas es individual, los asientos son eléctricos y hay cuatro puntos de carga mini-USB. La tercera fila también es bastante amplia, de las mejores de esta clase y sirve para algo más que un viaje de corto recorrido. Para acceder a estas plazas, los asientos de la fila central se mueven de forma eléctrica, aunque un poco lenta. Igualmente, para extraer o plegar cada uno los de la tercera fila hay motores eléctricos que realizan el trabajo por nosotros evitando el manejo de unos asientos que, por su calidad y tapizado, pueden resultar pesados.

Volvemos ahora al puesto de conducción, donde nos recibe un cuadro digital lleno de funciones y una enorme pantalla central táctil que también podemos controlar por medio del clásico mando central giratorio de BMW. Hay una zona de carga inalámbrica para móviles que también sirve para la llave inteligente de BMW, una llave de mayor tamaño con una pantalla integrada desde la que podemos localizar el coche o saber la gasolina que queda en su depósito, por ejemplo.

Solvencia diésel

Hora de ponernos en marcha. El X7 se ofrece con motores gasolina y diésel, y creemos que la mejor elección es el de gasóleo con 265 CV, ya que en un coche con este gran tamaño, el consumo se ve más afectado por la aerodinámica y la velocidad y, en el caso del motor gasolina de 340 CV podemos estar entre 3 y 4 litros más cada 100 km. en uso real. Si a alguien los 265 CV parecen pocos, la marca ofrece un 40d diesel de 400 CV que consume siete litros.

El cuero color coñac es soberbio.
El cuero color coñac es soberbio.

Nos ponemos en marcha y el motor BMW muestra sus cualidades habituales de fuerza y respuesta con bajo consumo. Eso sí, los kilos empiezan a pesar, y si en el X5 o el X6 este motor se muestra ágil, aquí es veloz cuando alcanzamos velocidad, pero no tiene la misma respuesta en trayecto urbanos o interurbanos. No es que no corra, ya que acelera hasta los cien en siete segundos, pero los trescientos kilos de más se notan.

Este peso se aprecia más en las curvas, donde el X7 no tiene la agilidad de otros BMW. Es lógico, ya que alcanza las 2,5 toneladas, por lo que para los que buscan más agilidad, BMW ofrece estabilizadoras activas, aunque no las cuatro ruedas directrices. En resumen, no tiene el mismo tacto que el X5 o el X6.

El precio inicial es de 98.950 euros, casi veinte mil más que el X5 con el mismo motor. Será fácil equipar unos veinte mil euros en opciones, gastando por ejemplo los 7.100 euros del pack M o la misma cantidad en el pack 'first class' que incluye el techo panorámico triple, asientos de cuero de alta calidad, eléctricos y con calefacción, detalles de cristal en la palanca de cambios o el botón de arranque y un amplio etcétera de detalles, a los que hay que sumar cuatro mil del pack innovación que incluye los faros láser y otras medidas de seguridad, aun nos quedan detalles para sibaritas como el portabebidas refrigerado y calefactable...

En resumen, el BMW más grande y lujoso es también el más cómodo gracias a su espacio, y se convierte en una alternativa a los que quieren el lujo del a Serie 7, pero con la imagen y confort de un SUV de última serie y con un motor potente y económico.

Nos ha sorprendido este BMW X7, con un funcionamiento tan bueno que es fácil entender a los que firman un talón para comprarlo. El coche lo vale y, después de unos días tras su volante, entendemos que muchos tengan ganas de tenerlo en su garaje. Si el dinero no es problema, es una excelente elección.