Peugeot 508: Los nuevos ejecutivos

Imagen muy deportiva para una berlina cómoda y muy dinámica en carretera./
Imagen muy deportiva para una berlina cómoda y muy dinámica en carretera.

Los directivos han pasado de las largas sobremesas a elegir hoteles con gimnasio y sus coches, como el nuevo 508, también han cambiado

ALEX ADALID

Primero se acabaron las largas comidas en favor de eficaces reuniones. Después se perdió el despacho para trasladarnos a salas de trabajo abiertas y, por último, muchos ejecutivos y representantes abogan por el teletrabajo, conectados siempre a esa oficina que supone el teléfono móvil. También se acabaron los excesos y la mayoría estamos enganchados -o al menos lo intentamos- a la vida sana. Y también se acabó aquéllo de 'coche grande ande o no ande'.

El sector ejecutivo ya no es lo que era, y las berlinas se reinventan a toda velocidad para no perder el tren del futuro. El automóvil afronta dos tendencias: la aventurera y la deportiva, pero sin llegar a excesos. Para los aventureros Peugeot ofrece una amplia gama SUV, pero para los que prefieren lo 'smart casual', bien porque no viajan en familia o porque van a hacer muchos kilómetros en carretera, la marca presenta un 508 con silueta coupé y el dinamismo y la tecnología como bandera, un coche que nos devuelve la ilusión por una conducción atractiva y dinámica, pero sin ser un GTI, es decir, conservando el confort que lucía el anterior 508.

La versión GT-Line, con motor diésel de 180 CV y cambio automático cuesta 37.500 euros

Dress code: smart casual

Peugeot decidió sustituir su berlina por este coupé de cuatro puertas, un coche más corto, compacto y bajo, con puertas sin marco y portón trasero que llama la atención entre el tráfico. La carrocería se ha vestido como la de un coupé, con unas espectaculares luces traseras camufladas tras una cobertura negra que se encienden con un pequeño baile cada vez que le damos al botón de apertura del mando a distancia. Delante la visión es sorprendente, con unos 'colmillos' que sobresalen de los faros hacia el paragolpes y que integran luz diurna e intermitentes junto a una parrilla cromada.

El interior es más 'formal' pero tampoco convencional, con un volante pequeño, el cuadro digital por encima del mismo y una gran pantalla central. Acoplarse en el asiento es sencillo y el confort a bordo, de primera clase, con materiales de buena calidad y muchos huecos para vaciar los bolsillos. Eso sí, encontrar el conector USB para recargar el móvil requiere entrenamiento por su forzada posición tras la consola. Al volante, los que pasamos gran parte del día delante de una pantalla, agradecemos lo fácil que es apagar la del equipo multimedia. Además, el cuadro de relojes, ahora digital, tiene un programa 'mínimo' en el que solo aparece la velocidad ¿Se puede conducir mejor? Por la noche, diríamos que no. El volante pequeño tiene una respuesta rápida que también puede estar dominada por la tecnología, ya que el 508 exhibe conducción autónoma de nivel 2, es decir, conduce solo en atascos. Lo comprobamos en los atascos típicos de la entrada a Valencia: un toque al botón del control de velocidad y nuestro 508 sigue fielmente al coche de delante, frenando, acelerando y girando al ritmo que lleve el tráfico, sin más trabajo por nuestra parte que estar pendientes de que todo esté en orden y de tocar el volante, ya que no hacerlo aún está prohibido en España, aunque en coches con esta tecnología y en estos casos, no sería necesario.

Muy buen cuadro de mandos en diseño y calidad.
Muy buen cuadro de mandos en diseño y calidad.

Sobre todo, conducción

Pero no estamos ante un coche como el 508 para que conduzca solo. El motor dos litros diesel de 180 CV se une a una caja de ocho velocidades para otorgar un brillante rendimiento. Salir a la carretera y alcanzar alta velocidad es sencillo. Se planta en cien por hora en 8,3 segundos, y recupera velocidad con suavidad hasta donde queramos llevar el marcador. En autovía combina un buen saber estar en su carril con una facilidad de cambios del mismo, de apoyo en curva o estabilidad en frenadas realmente sorprendentes. Quizás estamos muy acostumbrados a los SUV y sus inercias, porque este 508 nos parece que se comporta como un deportivo.

También en curvas

Las carreteras de curvas no parecen ser su terreno natural, pero se entiende muy bien con ellas, con una capacidad de aceleración y una serenidad en curva apreciables, donde el volante pequeño consigue que maniobremos con sencillez lo que antes sería aparatoso. La guinda a este buen comportamiento llega con un consumo muy bajo, y es que quedarse en menos de siete litros de promedio en nuestras pruebas es importante, ya que nuestros trayectos y conducción con un coche como este no son suaves. La marca homologa 4,3 litros, por lo que en una conducción estándar estaremos rondando los cinco litros, a lo que contribuye el cambio automático, que se encarga de llevar el motor bajo de vueltas, pero listo para rendir.

Hay pegas en este coche, como en todos. Por ejemplo el acceso a las plazas traseras no es el mejor, lógico en un coche bajo y con estilo coupé, pero tampoco es difícil, y una vez dentro hay mucho espacio. El maletero no es gigante, sino razonable, con 487 litros y una amplia superficie, también hay alguna pieza que podría acoplar mejor y la ubicación de la carga del móvil es engorrosa, aunque debido al 'Apple Car Play' y el 'Android Auto' es probable que llevemos el cable siempre conectado al coche.

Maletero de 487 litros de capacidad.
Maletero de 487 litros de capacidad.

Buen valor de reventa

El precio es ajustado, y es que pagar 37.900 euros por este 508 GT Line automático de 180 CV diesel es un buen precio para una berlina de este sector. Tiene varias opciones, entre las que destaca la cámara frontal de visión nocturna, muy interesante si circulamos entres luces en carreteras secundarias, donde nos puede advertir de la presencia de algún animal en nuestra trayectoria antes de que lo iluminen los faros. Por los casi 1.300 euros de esa opción podemos elegir el mantenimiento de carril automático -500- o el portón manos libres -470 euros-, y esta última que nos parece imprescindible. Aun equipado a tope, el 508 no supera los cuarenta mil euros, pero en lo que Peugeot ha trabajado a fondo es en un buen valor de reventa, lo que garantiza cuotas bajas si compramos el coche con fórmulas de 'renting'.

Todo está muy bien pensado para que disfrutemos al volante del 508 como lo hacíamos con aquellos GTI que conducíamos en los años noventa, pero con el confort, la seguridad y la tecnología de un coche del siglo XXI, un coche de aspecto, tacto y prestaciones de sector premium.

Peugeot se arriesga con el nuevo 508, pero la apuesta es satisfactoria, ya que el coche tiene tacto de modelo premium por diseño, calidad y rendimiento mecánico, pero con un precio competitivo y sin perder de vista el espacio o el confort. Una buena apuesta.

La silueta tipo coupé esconde un modelo de cinco puertas.
La silueta tipo coupé esconde un modelo de cinco puertas.