El nuevo Opel Insignia, de los mejores de su clase

Diseño de berlina clásica, con largo capó, casi cinco metros de largo y trasera de gran capacidad./
Diseño de berlina clásica, con largo capó, casi cinco metros de largo y trasera de gran capacidad.

La última berlina de Opel es un excelente automóvil en todos los campos, con un precio ajustado y una calidad puramente alemana

ALEX ADALID

La primera generación del Opel Insignia se convirtió de inmediato en uno de los modelos más vendidos de su segmento, y en un completo protagonista en su clase, lo que ha dejado el pabellón muy alto para su sustituto, que llega en un momento en el que los clientes particulares compran SUV, pero la mejor tecnología está en las berlinas.

El nuevo Insignia destaca por un estilo elegante, es más bajo, muy ancho y con un amplio capó que nos recuerda a alguna berlina japonesa. Toda la carrocería y el chasis son de nuevo cuño y, como en todos los últimos Opel, la dieta ha sido severa hasta reducir en casi 150 kilogramos el peso general del vehículo, para dejarlo en 1.630 kilos, cifra habitual en las berlinas familiares. Está claro que su línea gusta. Es elegante y parece pensada para durar muchos años sin pasar de moda. La única pega que encontramos es que, con más de cinco metros, es un coche más largo que de costumbre.

Tecnología interior

El Insignia está a la venta desde 22.300 euros, aunque esta versión familiar cuesta 33.500 Destaca por su calidad, tecnología fácil de usar y aplomo en carretera, al nivel de modelos premiumLa gama de la berlina de Opel es realmente amplia y se culmina con una versión deportiva GSI 4x4

Una vez dentro, el cuadro de mandos impresiona. La pantalla central no es de las más grandes, pero se maneja de forma intuitiva. Frente al conductor se combinan relojes clásicos con una pantalla digital para ofrecer nada menos que seis relojes que controlan parámetros del motor. Ni los deportivos nos dan ya tanta información sobre cómo va el coche. A ello se une un 'head up display' que resumiremos como el mejor del mercado. No solo se ve bien y tiene mucha información en el parabrisas, sino que podemos controlarlo con tres botones que permiten subir y bajar su posición, oscurecer su intensidad hasta apagarlo o elegir la información que se refleja en el mismo, como el navegador, las revoluciones o el consumo. Además, nos cuenta mensajes de todo lo que sucede en el coche, desde la unión del bluetooth al móvil hasta si se ha retirado el freno de mano.

A ello se suma, en cuanto a tecnología, el sistema OnStar de Opel, que nos ofrece cuatro meses gratis de servicio conserje y wi-fi en el coche, un servicio que podemos ampliar con razonables tarifas año tras año.

Hay que elogiar también los asientos, con un excelente puesto de conducción con regulación eléctrica del asiento, homologado por una entidad alemana como muy adecuado para la espalda. El resto del coche es amplio y está bien rematado, con detalles de calidad, botones con ribete cromado, y un amplio etcétera de detalles. En cuanto al equipamiento, el tapizado de cuero tiene el detalle de contar con asientos calefactables que se conectan unos minutos cada mañana cuando la temperatura es baja hasta lograr una temperatura agradable. La parte trasera no es tan amplia como en un SUV. Al ir los pasajeros más abajo necesitan más espacio para las piernas y tres no irán tan cómodos como dos. El maletero es largo, pero no muy hondo y sí bastante ancho.

Una buena mecánica

Nos ponemos en marcha, con el motor diesel dos litros turbo de 170 CV y cambio manual de seis marchas, casi una rareza en una época de coches automáticos, pero muy apreciado por los clientes en España y, a la larga, más económico en reparaciones. El Insignia despierta con rapidez al volante y entrega su potencia con suavidad y sin ruidos. En carretera alcanzamos rápidamente promedios de velocidad altos y los sistemas de ayuda a la conducción funcionan mejor que en muchos coches premium. Podemos controlar con facilidad la distancia de seguridad del radar, y sólo en ciudad avisa con demasiada premura de colisiones, quizá por nuestra conducción un poco más cercana a otros coches de lo debido. También avisa si aparece un peatón con un símbolo del mismo en el cuadro de mandos y en el head-up display, lo que nos permite saber lo que está detectando el coche.

En autopista es ahorrador, y con un ritmo alto y cuatro pasajeros y sus maletas a bordo se ha conformado con poco más de siete litros cada 100 kilómetros. La estabilidad es buena, y sólo el ruido de rodadura es alto, quizá por las ruedas grandes opcionales que no recomendamos para atenuar este efecto.

Precio competitivo

Todo nos ha parecido excelente en este Opel, que tiene un precio de unos 33.500 euros. Imaginamos que, con un mercado de berlinas a la baja, se pueden negociar mejores cifras a pie de concesión, un descuento para abarcar opciones como el techo de cristal o la tapicería de cuero que nos dejarán un coche de gran espacio, excelente mecánica, calidad premium y precio muy competitivo.

El nuevo Insignia es todo un alarde tecnológico de una marca muy en forma. Amplio, cómodo, rápido, elegante y cargado de tecnología, se convierte en una excelente opción si buscamos un familiar.

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