Audi R8 y RS4: El garaje de los sueños

El Circuit Ricardo Tormo fue el escenario de la sesión de fotos, aunque no de la prueba, ya que nunca probamos los coches en circuito./
El Circuit Ricardo Tormo fue el escenario de la sesión de fotos, aunque no de la prueba, ya que nunca probamos los coches en circuito.

Un superdeportivo para los fines de semana y un rápido familiar para el día a día, Audi juega con nuestros deseos con sus últimos deportivos

EQUIPO MOTOR | FOTOS: PACO DÍAZ

La mejor manera de ser millonario es, como todo el mundo sabe, heredando una gran fortuna. La otra, menos divertida pero más entretenida, es inventarte una 'start-up' y empezar a 'levantar pasta' -se dice así, sin paños calientes- en rondas de financiación en las que se venden pequeños porcentajes en acciones de tu gran idea, aunque no dé rendimiento económico alguno, mientras te haces millonario a la vez que sales del negocio. También puedes dar un pelotazo en el negocio tradicional inventando algo diferente, como una ginebra de sabor a fresa o vender gafas polarizadas 'on-line' pero, habitualmente la riqueza se consigue a base de ideas, trabajo, constancia, riesgo y suerte. No hay más que dar una vuelta por cualquiera de los polígonos industriales de la Comunitat para ver la gran cantidad de empresas capaces de generar riqueza, y en estos términos, tener medio millón de euros de beneficio al año no es ningún disparate, y darse un capricho en forma de un garaje de ensueño, tampoco.

Sirva esta introducción para explicar porqué probamos este tipo de coches, por el mismo motivo por el que las revistas de viajes nos muestran 'resorts' en las Maldivas a los que nunca iremos pero, quién sabe, es mejor estar preparados para tomar decisiones.

La electrónica permite que sean más fáciles de conducir y, a la vez, más potentes y mucho más rápidos. Los dos tienen tracción total Quattro y cajas automáticas, y juntos suman más de 1.000 CV de potencia

Deportivos de raza

Sentir el fresquito de las mañanas estivales mientras aceleramos a fondo en el R8 Spyder es todo un subidón de adrenalina. En el precioso volante de este cabrio hay dos botones mágicos: uno activa el sonido 'sport' del escape, que transforma el aullido del motor V10 fabricado por Lamborghini en un auténtico estruendo, el otro, con una banderita, es el botón 'performance', y pone en marcha un programa de conducción en el que podemos elegir la rapidez del cambio de siete marchas, la respuesta al acelerador que determina como pasa la potencia a las cuatro ruedas y la dureza de la suspensión, pasando de 'Dr. Jekyll' a 'Mister Hyde' con sólo un toque con el dedo al estilo Hamilton. Los frenos de carbono funcionan siempre igual de bien y, en conjunto, transforman a este R8 en un deportivo capaz de enfrentarse a cualquier artilugio con cuatro ruedas del mundo.

Perdidos por las carreteras nacionales de Castillo encontramos, cerca de Alarcón, un túnel por el que pasamos cuatro veces, como si estuviéramos en Mónaco. Es un placer apenas superar los ochenta por hora y, en cambio, escuchar como retumba el rugido de un motor como este, y eso que andamos a cuatro mil revoluciones y el indicador de potencia apenas sobrepasa el cuarenta por ciento. Tendremos que pisar muy a fondo y llevar la aguja a lo más alto del para que la mecánica italiana se escape hacia la cota de las ocho mil vueltas y rendir esos prometidos 610 CV. Es un motor único, y de hecho estamos ante el último motor sin turbo de entre los modelos de este tipo, y hablamos de mecánica italiana porque, bajo la piel del Audi R8, se esconde el mismo conjunto técnico del Lamborghini Huracán, marca que pasó ya hace años al dominio económico de los alemanes, pero sin perder un ápice de personalidad. Más bien al revés, el R8 es carácter italiano con calidad y rigor alemanes, igual que el nuevo 4x4 de Lamborghini, el Urus, tiene mucho del ADN del Audi Q8.

Dos plazas para el Spyder de 610 CV y cuatro y gran maletero para el nuevo RS4 de 450 CV.
Dos plazas para el Spyder de 610 CV y cuatro y gran maletero para el nuevo RS4 de 450 CV.

Fabricado en aluminio

Tener un motor increíble no es la única virtud de este deportivo, la otra es la mencionada serie de programas electrónicos que hacen que el deportivo de Audi sea dulce e inocente o una bestia de circuito, y en ambos casos se pueda conducir con facilidad y por conductores de casi cualquier nivel de pilotaje. Es un punto clave, porque si en algo han evolucionado los deportivos de este tipo es en una gran facilidad de conducción gracias a la electrónica, un conjunto de sistemas que no sólo no impiden disfrutar al volante sino que han permitido elevar la potencia. Este es el motivo por el que este cabrio 'de paseo' se ofrece ahora con el motor de 610 CV además de con el habitual de 540 CV, y de hecho el R8 ha dicho adiós al motor V8 para centrarse en el más potente V10. Es hora de mirar su precio, y la tarifa, 242.000 euros, es escalofriante.

Este poderoso Audi es todo un regalo para escapadas de fin de semana pero ¿Qué nos compramos para el día a día? Porque no es un coche para ir a por el pan...

Un familiar a la altura

Audi Sport, la nueva división deportiva que sustituye a 'Quattro', tiene la solución. La marca fue pionera en lanzar deportivos con carrocería familiar y tracción total, lo que diríamos 'potencia fácil', ya que la tracción Quattro siempre lo hace todo más seguro. Aún así eran deportivos de tomo y lomo, coches rápidos, pero duros y para gente con 'manos' al volante. Pero Audi ya no es la única que fabrica familiares de tracción total y alta potencia y, además, los que no tienen esta configuración -es decir, tracción trasera y berlinas, como el Alfa Giulia- también son fáciles de conducir gracias a la electrónica, así que la marca de los aros ha tenido que hacer un producto magistral para volver a liderar este competido 'micro-sector', y el nuevo RS4 se sale.

Muy deportivo

La carrocería se ha ensanchado, un detalle tan caro hoy en día que hace años que no veíamos semejantes aletas en un coche de calle, las suspensiones están muy modificadas, tanto en el avance como en las caídas, la transmisión es de nuevo cuño, con prioridad hacia las ruedas traseras, y el cambio, aunque es un automático convencional de ocho marchas, cambia de marcha en un parpadeo. Tiene un motor que, como en el R8, es una joya, aunque esculpida de diferente manera. Audi dice adiós en el RS4 al V8 sin turbo en favor de un nuevo V6 de menos de tres litros que integra dos turbocompresores para rendir 450 CV. No es la potencia, que es muy alta, la que lo hace único, sino la manera de otorgarla, de forma inmediata, suave y progresiva. Si les contamos que el consumo no es ningún disparate para este tipo de coche, ya que podemos rodar con unos diez litros cada 100 kilómetros, la cosa mejora, aunque si apretamos, llega a 16.

El volante del R8 parece el de un F1 por la cantidad de mandos, como el de arranque.
El volante del R8 parece el de un F1 por la cantidad de mandos, como el de arranque.

Pero en este caso no es esta su virtud. Que un coche de 450 CV sea rápido es de suponer, lo que destaca es la capacidad para poder viajar en familia sin que nadie se sienta incómodo. El RS4 es un coche confortable, el más confortable que hemos conducido nunca con llantas de 20 pulgadas -de serie-, y en él pueden ir dormidos o disfrutando del viaje incluso dos pequeños y dos adultos, o cuatro adultos y, en ambos casos, un buen conjunto de maletas en la zona de carga.

Obviamente, autopistas y autovías no están hechas para este tipo de coches, que pueden dejarnos sin carnet en un abrir y cerrar de ojos, y son las rutas menos concurridas las que debemos visitar a primeras horas de la mañana. Sólo cuando no hay peligro para nadie se disfrutan coches como estos, y el RS4 tiene una pisada y una capacidad de aceleración extraordinarias, todo ello con unas suspensiones eficaces, que saben tratar el neumático y el asfalto, progresivas, capaces de otorgar un gran rendimiento al límite, un límite desconocido en carretera, donde es un coche que otorga sensaciones con gran seguridad, especialmente en el modo sport, que modifica el sonido del escape.

En cambio, pese a toda esta diversión, el RS4 es capaz de rodar por autovía sin sobresalto alguno, disfrutando de su calidad interior, del mejor 'head-up display' que hemos visto en mucho tiempo, del equipo multimedia o de unos asientos multicontorno capaces de agarrar el cuerpo sin dejar de ser cómodos. En este caso, 96.000 euros tienen la culpa, aunque las bonitas llantas de 20 pulgadas con aluminio cepillado -1.310 euros- o los frenos de carbono con pinzas delanteras seis pistones ¬-7.900 euros- redondean tanto el funcionamiento del coche como la factura final.

Todo es mejorable

Por supuesto, no todo es de color de rosa, y ambos coches tienen defectos. Los más grandes del R8 son que en el posavasos no cabe un café del Starbucks y en el micro-maletero del frontal no hay sitio para una caja de botellines, aunque, eso sí, si podemos llevar un mochilita para el fin de semana. Como apasionados, nos duele que el motor no se deje ver debido a la tapa de la capota, pero nos encanta que se puede descapotar en marcha y, un detalle que no va a gustar a nuestros vecinos: cuando lo arrancamos da un rugido tremendo que puede hacer saltar las alarmas de otros coches, pero se le perdona a un coche que te hace más alto y atractivo, o al menos eso hemos detectado.

En cuanto al RS4, el único pero es que exista un RS5 coupé de idéntico motor y carrocería más bonita, aunque no tan genuina, ya que el Avant será la única manera de convencer a la familia de que, efectivamente, este coche lo hemos comprado para viajar y para ir al super.

Si sumamos la cifra de ambos, los 240.000 del R8 y los casi cien mil del RS4 la cosa sale por casi 'sesenta kilos' de los de antes, así que podemos reducir el precio -y las sensaciones- optando por el R8 Cabrio más modesto -180.000 euros- y el S4 de 354 CV -70.000-, y aunque la experiencia no será tan completa, con los cien mil euros que nos ahorramos nos podemos ir a las Maldivas a todo tren y alquilar allí una gran lancha. ¡Ah! y no son diesel, así que, en paz con la nueva Ministra.

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