Ford & Jeep

Ford Mustang y Jeep Wrangler: Magia americana

Ford Mustang y Jeep Wrangler: Magia americana
«Americanos os recibimos con alegría», y es que si los coches de Estados Unidos son como el Jeep Wrangler y el Ford Mustang, que los traigan todos
EXTRA

Estados Unidos de América. Un solo mercado, tres grandes fabricantes y más de 14 millones de coches. En cambio, muy pocos modelos americanos han logrado 'cruzar el charco' con éxito, más bien al revés, han sido los japoneses y coreanos -los europeos sólo explotan bien el mercado premium- los que les pusieron las pilas a los fabricantes 'USA', lo que les ha llevado a fabricar unos productos de un nivel tan bueno como el que más.

En su día, los modelos nacidos para América que llegaban a nuestras calles y concesionarios fueron criticado por su menor calidad, chasis más simples y menor tecnología que sus homólogos europeos, pero ahora... estos dos mitos demuestran que aquélla época está cada vez más lejos, y en América se hacen coches extraordinarios, pero para gustos y estilos diferentes.

Este es el caso del Jeep Wrangler Rubicon y el Ford Mustang V8. Nadie hace coches tan buenos como estos dos en sus respectivos segmento, y además, son dos coches con origen claramente 'yanqui'. No es extraño que el Mustang sea hoy en día el deportivo más vendido en el mundo, y que la marca Jeep marque año tras año nuevos récords de ventas.

No te dejes guiar por las modas pasajeras, el Wrangler que hay que comprar es el diésel de 200 CV. ¿Quién no quiere sentirse un poco Indiana Jones? Al volante del Wrangler lo vivimos cada día

¿Listos para Europa?

Todo esto está muy bien para América pero ¿Nos compraríamos estos coches en España? El Wrangler lleva años asentado en nuestro mercado. La marca fue propiedad de Renault, luego pasó a Chrysler, de ahí a manos de Mercedes, que la vendió a un grupo inversor y que finalmente la revendió a Fiat.

Ford Vedat nos dejó su Mustang de pruebas.
Ford Vedat nos dejó su Mustang de pruebas.

Jeep no sólo ha sobrevivido al trasiego, sino que ha salido fortalecida y ahora es la joya de la corona del grupo Fiat Chrysler Corporation. El resultado es que el nuevo Wrangler tiene mucho de 'diseño italiano', y eso se nota, porque aunque todo cambia, sea cual sea el punto de vista, este coche solo puede ser un Wrangler... con gusto por el diseño. Las luces diurnas en las aletas, los faros redondos led que, además, iluminan de maravilla, o los pilotos traseros con contorno iluminado nos dejan boquiabiertos. Si sumamos el color gris 'portaaviones' y los muchos detalles del acabado Rubicon, como las ruedas de tacos y las llantas más robustas, estamos ante un coche que enamora.

Técnicamente da un paso adelante respecto al modelo anterior. El motor sigue siendo un turbodiésel de 200 CV, pero también hay un ligero cuatro cilindros de gasolina y 280 CV. La tracción total puede ser ahora permanente gracias al diferencial central importante detalle para los amantes del Jeep- y el cambio automático tiene ocho marchas en lugar de las seis anteriores, con mayores prestaciones y menos consumo.

Por dentro es una virguería porque, sin perder su diseño original, se equipara ahora en calidad a un turismo. Las puertas cierran bien, los guarnecidos encajan, el cuadro de mandos es una maravilla y la pantalla multimedia, de las mejores de su clase. Se añaden 'delicatessen' como el volante y asientos calentables, que se conectan por debajo de los cinco grados, lo que se agradece un montón en las frías mañanas.

Renovación en Ford

La marca del óvalo también ha mejorado el Mustang generación tras generación. La carrocería anterior a la actual marcó el retorno a un diseño 'neo-retro'. Fue un triunfo, pero no llegó a Europa. El segundo de esta nueva saga sí se vende por primera vez en los concesionarios oficiales, un respiro para la compra, mantenimiento y recambios. Ya es el deportivo más vendido en Europa, y termina de recibir un diseño que lo hace más atractivo. Son cinco metros de algo, buena anchura y poca altura para imponerse en la carretera, pero los últimos cambios hacen del coche, por así decirlo, menos 'macarra', de modo que, en color negro, gris o azul oscuro, y se venden muchos en estos tonos, puede pasar con discreción por las calles. Ford también quiere contentar a estos clientes más tímidos con un escape que tiene un modo silencioso para salir del parking sin hacer saltas las alarmas.

Donde no hay concesiones es bajo el capó, y el V8 de cinco litros alcanza 450 CV. Si las ocho marchas del Jeep nos parecían muchas, el Mustang ofrece nada menos que diez, y es el modelo de calle con mayor número de velocidades en la actualidad, eso hace que consuma menos porque, a 120 por hora, apenas rozamos las dos mil revoluciones, una maravilla que hace que el consumo ronde los diez litros en un uso moderado.

Desde Madrid trajimos con nosotros al Rubicon
Desde Madrid trajimos con nosotros al Rubicon

Más cómodos y ágiles

Nos ponemos en marca. El Wrangler es más cómodo que antes, y hasta el techo de plástico duro reforzado -hard top- de serie en el modelo de tres puertas tiene insonorizante interior. Las ruedas de tacos, eso sí, hacen mucho ruido, lo que lo convierte en poco cómodo comparado con cualquier coche de hoy en día. En autovía anda bastante, lo que unido a una mejor aerodinámica hace que el consumo no se vaya de madre. Al contrario, será muy difícil superar los diez litros sea cual sea el ritmo, por lo que entre 7 y 8 litros cada cien km. podremos hacer cualquier viaje.

Dentro es más cómodo que antes, con asientos que sujetan muy bien, buenos tapizados y amplio espacio. Detrás, este modelo de tres puertas acoge bien a dos adultos o dos niños con sillitas, porque la altura es buena y solo el acceso es complicado por la altura del coche. El maletero es muy pequeño, pero se accede bien por la puerta de apertura lateral o abriendo también la luneta. Por cierto, hay una impecable cámara de marcha atrás en medio de la rueda de repuesto y el coche tiene sensores de parking.

En el Mustang vamos más bajos y entramos en un verdadero deportivo. El volante se nos antoja un poco grande y está repleto de botones de los que el que más nos gusta es el que tiene el logotipo del caballo al galope. Desde ahí podemos cambiar la configuración del cuadro de mandos, con un perfecto modo 'circuito' que se olvida de los relojes digitales para mostrar bien grande tanto la velocidad como la marcha engranada y las vueltas del motor. En la consola, de una calidad similar a cualquier berlina europea, varios botones más nos permiten elegir el modo 'sport' o 'circuito' del coche, y también la dureza de la dirección de forma independiente. Podemos desconectar el control de estabilidad y hay también un modo 'arrancada' para calentar las ruedas antes de una carrera de aceleración, típico en América.

Gran salto en calidad, equipamiento y atractivo
Gran salto en calidad, equipamiento y atractivo

Nos ponemos en marcha y destaca el sonido y la alta calidad del coche. El ronroneo a motor V8 sigue presente, pero más mitigado de lo que nos gustaría. Las butacas son muy cómodas y agarran bien, y detrás dos niños con o sin sillitas irán más justos que en otros coches. El maletero es de 450 litros, apto para toda la familia, y el equipo multimedia es tan bueno o mejor que cualquier de los que se desarrollan en Europa.

En el Jeep y nos sentimos como en una película americana: circulando por carreteras perdidas, entrando al bosque o, completamente descapotados, con el Wrangler lleno de compañeros de clase camino de la playa. Es curioso como este, coche nacido como herramienta de trabajo, es ahora un coche casi exclusivamente dedicado al ocio pero, ¿Qué tal irá de camino al cole, al súper o al trabajo en tierras valencianas?

Aventurero a diario

Mucho mejor de lo esperado. El Wrangler corto es realmente manejable, y las ruedas giran muchísimo, de modo que encajarlo en una plaza de parking es fácil, sumemos una mejor visión desde el puesto de conducción y lo bien que se ve el final del capó y nos manejamos casi, como si tal cosa. El coche acelera con vigor, y los 200 CV del motor ni siquiera suenan mucho. En carretera puede alcanzar velocidades altas, pero las ruedas de tacos, que van muy bien en montaña, hacen un ruido 'molesto'. Se puede aguantar, pero si vamos a hacer todos los días una pila de kilómetros es mejor unas ruedas normales y montar estas cuando vayamos de aventura. En autovía la dirección es poco precisa, pero es cosa de las ruedas. En ciudad, aparte de su buen manejo, destaca lo mucho que nos miran, y es que este Jeep mola, y es algo que se agradece porque ¿A quién no le gusta sentirse un poco como Indiana Jones? Con el Wrangler lo conseguimos.

Volvemos la Mustang y, si en el Jeep nos sentimos americanos, en el Ford casi como Steve McQueen recorriendo las calles de San Francisco en Bullit. El color no es nada discreto y aunque suena de maravilla, tampoco parece que tenga el aspecto de un coche de 450 CV que, recordemos, es la misma potencia del nuevo Porsche 911 Carrera, un coche casi tres veces más caro.

Dos niños pueden ir detrás
Dos niños pueden ir detrás

En marcha y tras poner todo en modo sport menos la dirección, que nos gusta 'blandita', aceleramos a fondo y el coche es 'f*** quick', como dirían en América. El control de estabilidad permite, sin desconectarlo, deslizamiento del eje trasero, así que si aceleramos a fondo la zaga se cruzará un poquitín, lo justo para sentirnos los reyes del 'drifting' -las carreras de derrapajes- sin poner en riesgo la máquina entre manos.

Ojo, eso sí, a la adherencia de las ruedas en las mañanas frías y a las rotondas con riego automático... La suspensión Magneride es opcional, y recomendable si queremos un coche duro cuando vamos rápidos y suave para el resto de los días. El cambio automático, que nos encanta en uso normal, se nos queda un pelín descafeinado si vamos rápidos. No es por nada pero, con diez velocidades y par motor por todas partes, casi no hace falta ni cambiar de marcha, el coche arrea a cualquier velocidad, y esto le quita emoción. Para paliarlo, Ford también lo vende con cambio manual. El consumo es razonable para un V8, y a nosotros nos ha marcado trece litros, por lo que podríamos tener diez litros sólo en carretera y, francamente, es poco para un coche de esta potencia, donde rondar los veinte litros puede ser cosa fácil.

Camino de Castellón

Si metemos el Jeep por el monte disfrutaremos de lo lindo. Nosotros nos fuimos a la pista de conducción de Maralba en el interior de Castellón. Le debíamos la visita a Miguel Ángel Casado, alma mater de esta escuela, y nos espera, nada menos, con una pista preparada para la versión Rubicon. Este Wrangler tiene diferenciales bloqueables en los dos ejes y estabilizadora delantera desconectable, además de ruedas, llantas y suspensiones para 'off-road'. El Wrangler se sube por las piedras y algunas pruebas ni nos atrevimos a hacerlas.

En cuanto al Mustang, nos hubiera gustado cruzarlo en el circuito, pero no solemos hacerlo, porque se trituran los neumáticos, y mucho menos en un coche de concesionario, y no de la flota de prensa, como este Mustang, cedido por Ford Vedat Mediterráneo, a cuyo equipo de ventas le gusta tanto el Mustang que ponen especial empeño en tener uno de pruebas y sacarle partido. El Ford tiene varios modos 'track' para pista y hasta uno de aceleración para carreras de este tipo, en la que se frena el eje delantero y derrapamos del trasero.

Vamos al tema de los dólares. El Wrangler Rubicon cuesta, en esta versión corta, 57.000 eurazos, lo mimos que el más cómodo Sahara y 7.300 euros más que el básico Sport. Es mucho dinero, y de hecho el Mustang V8 cuesta 52.500, y ni siquiera a versión especial Bullit, que cuesta 55.500 euros, cuesta tanto como el Wrangler. A cambio, los Jeep mantienen bien su precio, y lo revenderemos bien si nos cansamos del coche. La ventaja de comprar el Rubicon es que no harán falta muchos más accesorios. Las luces led de serie alumbran fenomenal, y con este Jeep nos podemos ir a Marruecos, a Rusia o a la puerta del cole sin que nadie nos tosa. No creemos que haya mejores 4x4 que este.

En cuanto al Mustang, es el mejor 'muscle car' del mercado, también en América, y en Europa puede que no tenga el carisma de los deportivos alemanes, pero por 50.000 euros la competencia nos ofrece coches de 250 CV con un equipamiento normalitos, así que está todo dicho.

Si América hace más modelo como estos, que le abran la frontera al señor Trump.

La vida es corta para conducir coches aburridos, así que mientras esperamos que la conducción autónoma, los coches eléctricos y las vidas anónimas, podemos darnos el capricho de disfrutar coches míticos y no muy caros. El que no les guste, para nosotros.