Más confort para la clase SUV

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Citroën apuesta por la comodidad, el diseño y el espacio en su llegada al sector SUV compacto

ALEX ADALID

La marca francesa cumple en estas fechas cien años de historia, un periodo en el que se ha convertido en una de las más queridas por el público, con muchos modelos históricos -2CV, Méhari, CX, XM, etcétera- que han hecho que la marca eche la vista atrás para conocer cuáles son las cualidades más valoradas por sus clientes, y una de las más notables es el confort. Y es que, desde los tiempos de la suspensión hidroneumática hasta hoy, viajar en un Citroën siempre ha sido, sobre todo, muy placentero.

Este es uno de los aspectos principales del nuevo C5 Aircross. Tras apostar por el mercado monovolumen durante los últimos años, la marca no ha podido resistirse a un sector SUV donde el C3 Aircross se ha convertido en uno de los modelos más vendidos de la firma en Europa, hito que Citroën espera repetir con el C5 Aircross en su categoría.

Toda la gama es de tracción delantera y cuenta con motores diésel y gasolina de entre 100 y 180 CV. Nuestro modelo parte de unos 26.000 euros, pero la gama comienza en unos competitivos 19.000.

Personalidad Citroën

Para comprobar su calidad, probamos a fondo el nuevo modelo en su versión gasolina turbo de 180 CV. El diseño exterior sigue la estela de los últimos modelos del Citroën, con trazos y detalles con mucha personalidad. Apreciamos que el techo es más bajo que en otros SUV, por lo que hay menos superficie acristalada y unas proporciones cuadradas que dan amplitud al interior. Por fuera podemos personalizar muchas piezas con diferentes colores, de modo que será difícil encontrar dos Citroën C5 iguales.

Interior refinado y elegante con materiales de calidad.
Interior refinado y elegante con materiales de calidad.

En el interior se nota el mullido 'extra' de los asientos, en los que nos sentimos cómodos desde el primer momento. A nuestro alrededor, tenemos muchos mandos ya conocidos en Citroën, como una cómoda pantalla central de tipo táctil cuyo navegador avisa de los radares fijos y de tramo, todo un alivio en los tiempos que corren. El resto de componentes están bien diseñados, aunque el aspecto de algunas piezas es más básico que en todas marcas.

En cuanto a ayuda a la conducción, el C5 cuenta con lo último, como control de velocidad con radar, mantenimiento de carril, parada y arranque en atascos, aviso de coches en ángulo muerto o lectura de señales.

Amplia Gama

Bajo el capó se instalan motores diésel y gasolina, con potencias entre 100 y 180 CV. En nuestro caso se trata del 1.6 turbo gasolina unido al cambio automático de ocho marchas y, como en el resto de la gama, tracción delantera, ya que no hay versión 4x4. La marca introduce en el C5 los amortiguadores progresivos hidráulicos, responsables de un mayor confort, aunque se pierde algo de tacto en la conducción más dinámica.

Las plazas traseras tienen tres plazas que se puede recorrer unos centímetros para aumentar el maletero o el espacio para las puertas de los pasajeros. Las puertas traseras son grandes, lo que agradecemos si van a viajar a niños de corta edad en sillitas infantiles. El maletero puede tener apertura eléctrica, y es amplio porque resulta alto, pero por profundidad y anchura está en el promedio de su clase.

Nos ponemos en marcha y el motor gasolina resulta confortable. Apenas suena, y es que este modelo destaca por el buen aislamiento del interior, donde todo parece suceder de forma pausada. En autovía el C5 se enfrenta a baches y cambios de firme sin molestar a sus ocupantes. Otra cosa son los grandes badenes, donde una suspensión blanda es menos precisa y provoca unos vaivenes mayores.

Como siempre que probamos un modelo de gasolina, nuestro consumo real es alto. Vamos a buen ritmo y el mayor peso y peor aerodinámica de los modelos tipo SUV cobran protagonismo, así que en carretera nos movemos con cifras por encima de los ocho litros cada 100 kilómetros. La compra de la versión gasolina se justifica si hacemos pocos kilómetros o si nuestra conducción es tranquila, por lo que, si vamos a darle un uso intensivo, el diésel es una opción más acertada.

Buenos precios

Los precios del Aircross son muy competitivos, porque la gama cuenta, desde el momento de su lanzamiento, con buenas ofertas. Desde 19.800 euros podemos disponer de este coche si nos acogemos a la financiación y las condiciones de la marca. Un gasolina tope de gama como el nuestro sale por unos 26.000 euros, precio similar al del diésel, lo que supone una tarifa más económica que SUVs similares para un coche con personalidad, confort y alto equipamiento, sin duda una buena apuesta para una marca que sigue destacando entre los coches más familiares.