Nuevo Mini Countryman, en busca de nuevos límites

Ya no es el 'pequeño Mini' de antaño, pero su diseño es tan llamativo como el original./
Ya no es el 'pequeño Mini' de antaño, pero su diseño es tan llamativo como el original.

El Mini Countryman crece en tamaño y gama de motores para convertirse en el familiar y SUV que buscan los clientes de la marca

ALEX ADALID

Con el lanzamiento del nuevo Mini en el año 2001 cambió la tipología de coche urbano. Si antes un coche pequeño era básico y barato, con la excepción de algunos pequeños GTI, con el nuevo Mini el coche urbano se convirtió en un complemento 'chic' y de diseño, más caro y también más potente, con las versiones Cooper como centro de la gama y versiones cabrio o los deportivos Works. Elementos que hoy vemos en toda la industria, como los techos de colores, la personalización con adhesivos, los interiores con luces de todo tipo, la gama de accesorios de concesionario o detalles casi inadvertidos como las protecciones en color negro de los pasos de ruedas, nacieron con el Mini. El éxito fue de tal calibre que todos conocemos a alguien que tiene o ha tenido un Mini. El problema para la marca es que los clientes de Mini se compran su coche cada vez más mayores y con otras necesidades, y los que ya tenían uno ahora tienen hijos, viajan más y su Mini se les queda pequeño. ¿La solución? Hacer el Mini más grande, como este Countryman.

Identidad Mini

El primer Mini de cinco puertas llegó a la gama en el año 2010 antes de la 'explosión' del sector crossover. Ahora con un Mini de cinco puertas y también un Clubman más amplio, la segunda generación del Countryman es más grande, y se enfrenta a un montón de SUV compactos.

Para comprobar estos cambios pasamos una semana con el Cooper D con tracción total 'All4' y cambio automático de siete marchas. Es un coche que tiene un precio de tarifa de 35.000 euros, y que, con las opciones presentadas puede alcanzar los 40.000. ¿Caro? Depende de con qué lo comparemos, desde luego estamos pagando marca, estilo y calidad, pero casi todos los SUV con tracción 4x4, motor diesel de buena potencia y cambio automático sobrepasan los 30.000 euros.

Por fuera este coche solo puede ser un Mini pero es claramente más largo, ancho y alto que el pequeño utilitario. El diseño es personal, con un alto capó y unas luces delanteras que rompen un poco con lo que es un auténtico Mini. Los detalles gustan, con las clásicas franjas blancas del capó, grandes llantas, salidas de aire laterales... el resultado es atractivo.

Bastante amplio

Por dentro los relojes redondos, el gran navegador central o el volante son típicamente Mini. Hay un exceso de botones y mandos, todo hay que decirlo, y nos ha sido difícil desconectar el 'head up display', por ejemplo. También la tapicería, de color claro y costura en rombos en nuestro coche, muy 'británico'. Delante el espacio es amplio, más que nunca en un Mini, y detrás también hay bastante 'sitio para todo'. El acceso es correcto y dos adultos viajarán bien en su trasera, aunque tres no tanto debido al túnel central de transmisión.

Lo que sí destaca es el amplio maletero. Hasta tres maletas de cabina de avión y varias mochilas caben en el maletero sin utilizar su doble fondo, y dentro se viaja de maravilla. Nuestro Mini tiene asientos y parabrisas calefactables, aunque el volante no lo es y este detalle bordaría su preparación para el frío.

Cómodo, pero dinámico

Nuestro Mini llega con un motor de élite, ya que es el dos litros de cuatro cilindros y 150 CV que equipa la gama BMW, propietaria de Mini, y se une a la caja automática de siete marchas.

El Countryman es ágil y responde bien a los movimientos del volante. No tiene el comportamiento tipo 'kart' de los modelos más pequeños, pero no es un coche al que 'le pese el trasero'. El motor BMW es una joya, y es uno de los grandes avances de la nueva gama. Es potente, consume poco, suena poquísimo y sube de vueltas con rapidez. El Countryman no es un coche rápido, y se nota que arrastramos la tracción total, pero en modo sport acelera con mucho más brío que en modo 'eco'. El cambio funciona de forma excelente, así que nos lanzamos a la autovía.

En nuestro habitual 'paseo' desde Madrid a Valencia por la A-3 comprobamos lo cómodo que es este coche, sobre todo comparado con los primeros y compactos Mini.

No hay badén, bache o cambio de asfalto que se le resista. Tan sólo molesta el aislamiento sonoro, ya que a partir de cierta velocidad el techo hace algo de ruido.

Las medidas de seguridad funcionan, como el control de velocidad por radar, pero en nuestra unidad echamos en falta el control de salida de carril con corrección de trayectoria. Tampoco equipa navegador, muy útil para los que no podemos utilizar datos de forma indefinida.

En carreteras de curvas destaca por su aplomo. No notamos ninguna pega de coches más pequeños ni las inercias de los SUV más grandes, y el Mini traza perfectamente y con excelente aplomo en cada momento. En ciudad se desenvuelve muy bien. Su tamaño compacto y buen manejo permiten movernos y aparcar sin mayores pegas. No lo hemos probado por caminos, pero las grandes llantas y la poca altura lo hacen desaconsejable para cualquier paseo que haríamos con un turismo convencional.

Un coche completo

Hora de hacer balance. Para muchos este Mini es 'su nuevo Mini', el paso lógico después de haber tenido el modelo pequeño y necesitar ahora uno más grande. Pero otros valorarán más todo lo que da y ofrece a cambio. No es tan grande ni tan útil como otros SUV de su clase -como el BMW X1, por ejemplo- pero sí resulta suficiente para una familia de cuatro que prefiera moverse en un coche con estilo en lugar de en un SUV más 'corriente'. El motor es una maravilla, y en la parte menos positiva sólo el mayor ruido del aire o la ausencia de algunos detalles de equipamiento se echan en falta en un coche muy completo. La tracción total -4.000 euros extra- es sólo para los que viajan a zonas con baja adherencia, para el resto de los casos, la tracción delantera nos dará un plus de agilidad, aunque el consumo de ambos modelos apenas se diferencia. Si no vamos a hacer mucha carretera y la ciudad va a ser el universo habitual en el que movernos, vale la pena hacer números con el Mini híbrido enchufable, cuyo consumo y emisiones se reducen al mínimo a poco que recarguemos el coche a diario.

El Countryman se convierte en mejor familiar y rutero, con un motor de gran valía y mayor espacio interior. Mantiene todas las cualidades de diseño y calidad del Mini, y aunque puede parecer caro, sus tarifas como SUV compacto son bastante atractivas.

Fotos

Vídeos