Aventura desde el desierto con el Tarraco

Ruedas deshinchadas, buena mecánica y mucha pericia son necesarias en Marruecos./
Ruedas deshinchadas, buena mecánica y mucha pericia son necesarias en Marruecos.

Seat ha querido mostrar la faceta más lúdica del nuevo Tarraco en las dunas del Sáhara, al sur de Marruecos

REDACCIÓN MOTOR

Los SUV actuales son coches para todo. Del día a día urbano a los largos viajes, pero pocos suponen de lo que realmente son capaces este tipo de coches, cargados de la última tecnología. Quizás por eso Seat organizó un campamento en Marruecos, terreno al que, a priori, no suelen viajar los propietarios de un SUV, sino más bien los de un 4x4 tradicional, para conocer más a fondo las capacidades del nuevo Seat Tarraco.

La electrónica, potencia y tecnología de hoy en día permiten recorrer casi cualquier terreno razonable a bordo de un SUV como este. Para ello Seat propuso, obviamente, versiones 4x4 de sus coches, tanto con el motor gasolina como el diesel, ambos con dos litros de cilindrada y 190 CV, equipados con cambio automático DSG y acabado Xcellence, único disponible en esta potencia. Como siempre que se viaja a zonas donde la adherencia es complicada, los neumáticos son fundamentales, e incluso los usuarios de todo terrenos cambian sus ruedas cuando viajan al desierto. En el caso de Seat, la marca sustituyó los neumáticos 'de asfalto' con llantas de 19 pulgadas que equipan de serie por otras de 17 pulgadas -las que equipa de serie el acabado Style- calzadas con rueda Michelin Latitude, un tipo de neumático mixto que cada vez demuestra más su eficacia y que destacó por su gran agarre.

La acción se repartió en cuatro tramos. El primero por pistas abiertas, sin asfalto y con muchas piedras, donde el mayor perfil de estas ruedas unido al modo 'confort' de la suspensión de dureza regulable hace que el Tarraco se puede defender perfectamente en estos terrenos, con total confort para los ocupantes.

Un SUV de alta tecnología y buena potencia como el Tarraco se puede enfrentar al desierto. Con ruedas Michelin de tipo mixto y algo de destreza, podemos descubrir cualquier lugar que deseemos

De camino a las dunas

El segundo recorrido consistió en una ruta de obstáculos típicamente SUV, con diferentes badenes y baches que permiten poner a prueba los sistemas electrónicos de tracción. Estos emulan los diferenciales de tipo bloqueable, por lo que el Tarraco, con sólo adherencia en una rueda, puede salir de todo tipo de situaciones.

El tercer recorrido llevó a los expertos a enfrentarse con las dunas. Para ello, como es habitual en este tipo de terreno, se deshinchan los neumáticos para aumentar la superficie de contacto con la arena y evitar que las ruedas se 'claven' en el terreno. Con presiones de alrededor de 1,2 kilogramos frente a los 2,4 habituales, la pericia de los pilotos se pone a prueba, y depende más de la experiencia y las manos no quedarse atascados en las dunas. El Tarraco saca a relucir sus 190 CV y la eficacia del cambio automático para dejar atrás cualquier obstáculo sobre la arena del desierto, siempre llena de trucos.

Dormir bajo las estrellas

La aventura termina por un largo recorrido por el lecho de un río seco, cubierto de arena por más de quince kilómetros. Aunque la apuesta parece extrema, lo cierto es que, con un SUV convencional y un hinchador de ruedas, podemos llegar tan lejos como deseemos, en este caso a acampar en la noche bajo las estrellas en las jaimas del hotel 'L´Etoile'.

El confort, el espacio, la seguridad o las tendencias son motivos para comprar un SUV, pero vale la pena aprovechar al máximo todas las posibilidades que ofrece la tecnología de un coche como el Tarraco, capaz de llegar a los confines del mundo... sin despeinarse, como quedó demostrado en esta aventura.

 

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