Multiplica tus aventuras

Las pruebas para los modelos más preparados fueron también las más difíciles./
Las pruebas para los modelos más preparados fueron también las más difíciles.

Tener un Jeep Wrangler es garantía de poder vivir intensamente excursiones y pruebas 4x4 como las del primer 'Jeep Winter Valencia'

REDACCIÓN MOTOR Castellón

Lorenzo y Luisa comparten la pasión por los Jeep «a ella no le gustan los coches, excepto el Jeep, y a mi me encanta. Tuvimos uno hace unos años, pero lo vendí y, en cuanto pude, compré otro. Lo veo como un coche para toda la vida, igual que la Harley que tenemos en casa». Han venido a la Jeep Winter con su sobrina Natalia, de 12 años, que lleva un mes esperando el momento de disfrutar con sus tíos. Quino es uno de los veteranos del grupo, como su Jeep de 1989. Vive en Dénia, un lugar perfecto para disfrutar de un Jeep clásico con techo de lona: «Aquí soy el veterano del grupo, y en el club de Willys clásicos soy el más joven -nos cuenta-. Tuve uno hace mucho, y me encantaba. Este lo compré hace dos años por restaurar, y casi todo el trabajo lo han hecho en Sitges, así que a cada mejora tengo que sumarle el viaje y el hotel». Verónica y Alberto con sus hijos estrenan unas sudaderas con la imagen del coche y el nombre de cada uno de ellos, Dani ha venido desde Bilbao, ganando el premio al Jeep más lejano por delante de John -Logroño- y Marc y familia -Manresa-, y así hasta 49 historias en la que el Wrangler es el protagonista.

Para expertos y novatos

Todos ellos se han dado cita en el Mas de Borrás -situado en Villahermosa del Río, a unos 60 kilómetros de Castellón- en la primera 'Jeep Winter' que se celebra en España, una tradición americana en la que los usuarios de Jeep se reúnen al inicio de cada temporada para compartir aventuras. El sitio no podía ser más adecuado: estamos en medio de las montañas que rodean el Peñagolosa, el pico más alto de la Comunitat, con 1.813 metros -con permiso del macizo Calderón, en el Rincón de Ademuz-. Bosque, pistas, caminos, frío -imprescindible en la Jeep winter- un alojamiento compuesto por unas cabañas de madera repartidas en la montaña y mucha camaradería esperan a los participantes, que llegan con todo tipo de coches, desde los de estricta serie a los que parecen sacados de una competición de accesorios.

Tras un primer almuerzo y algunas presentaciones -la mayoría de los participantes solo se conocen por el chat del 'wasap'- comienza la acción. Muchos pensarán que los que tienen este tipo de coches apenas los sacan de la carretera, y a veces es así, pero sus propietarios tienen ganas de aventuras, así que entre los presentes hay muchos conductores 'novatos' en lo que al 4x4 se refiere, dispuestos a romper con el tópico.

Están de suerte, porque entre los varios patrocinadores del evento, organizado por el Club Jeep Valencia, uno de los más activos a nivel nacional está Rafael Lucas de la empresa valenciana Warrior 4x4, especialista en accesorios. Rafa ha preparado un circuito con rampa, descenso, varias pozas consecutivas para la maniobra del 'cruce de ejes', inclinaciones laterales, vadeo y hasta trialeras para los que tienen un Jeep con más preparación.

Así que, con los 49 coches y más de 100 asistentes, entre ellos unos veinte niños de todas las edades, los participantes se reúnen en torno al experto, que explica como utilizar las cualidades 4x4 del Wrangler «al insertar la tracción total hacerlo siempre con la dirección recta, la reductora solo hay que ponerla para las zonas difíciles, y los bloqueos de diferencial solo cuando al coche se le queden dos ruedas, una de cada eje, sin tracción. Los que tenéis cambio automático seleccionar las marchas de forma manual». Algunos Wrangler llevan ruedas de serie de tipo mixto, pensadas para un uso en carretera y campo, otros equipan ruedas de tacos, perfecta para el barro que impera en las maniobras, pero unos y otros afrontan las pruebas con la confianza de contar con monitores expertos que hacen que, incluso los que nunca han pisado el campo, se sientan capaces de superar las dificultades más grandes.

A orillas del Peñagolosa

Tras la comida llega uno de los momentos más emotivos del fin de semana, una ruta de más de tres horas por pistas en la que, en grupos de cinco, el máximo permitido por las normativas para transitar por caminos, los participantes llegan a una cumbre desde la que se ve la puesta de sol por detrás del majestuoso pico que domina la comarca. Los pequeños tienen sus propias actividades, y visitan un pueblo fantasma y un asentamiento íbero en la zona. Tras la cena casi todos se retiran a sus cabañas, pero los más atrevidos con los Wrangler más preparados y con potentes focos led vuelven al circuito 4x4, buscando el límite de sus coches y sus manos.

El segundo día de este completo fin de semana espera a los participantes con más actividades: nuevas rutas -la app 'wikiloc' es de gran ayuda-, repetir en el circuito o trialeras más complejas están en el menú. Muchos piensan ya en mejorar el Wrangler, toda una cultura dentro de la comunidad de usuarios: suspensiones más altas, nuevas ruedas y llantas, focos led... y hasta tiendas de campaña que se integran en el techo para convertir el Jeep en un completo vivac familiar. Uno de los asistentes se quiere ir a Dakar con la familia, otro, recorrer toda España sin pisar el asfalto, mientras el resto ya piensa en pedir algunas 'chucherías' a los Reyes Magos de Oriente.

Tras la foto de grupo llegó la última comida y los sorteos antes de la despedida. Muy pocos se fueron sin algún detalle de los numerosos patrocinadores del evento, de un jamón a un capó para el Wrangler. Tras las despedidas llega la hora de volver a casa. Muchos en la carretera pensarán de donde vendrá ese coche lleno de barro, pero sobre todo, porqué sus ocupantes llevan una gran sonrisa que durará varias semanas.

Casi todos los participantes, en la Masía castellonense donde se celebró el evento.
Casi todos los participantes, en la Masía castellonense donde se celebró el evento.
 

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