Mirai, el coche de hidrógeno

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Toyota presenta en Valencia su primer modelo con el combustible del futuro, aunque en España aún no hay hidrogeneras modernas

VICENTE LLADRÓ

Mirai significa futuro en japonés y la marca nipona Toyota ha bautizado con dicho nombre su primer modelo fabricado en serie que utiliza hidrógeno como combustible, porque este coche es, ciertamente, una decidida apuesta de futuro. O, más que futuro, una realidad ya palpable, aunque en España andemos muy atrás para poder utilizarlo, porque aquí no tenemos aún una red de hidrogeneras adecuadas para poder repostar.

El Toyota Mirai es un automóvil que funciona con un motor eléctrico, pero no es un híbrido, ni la electricidad que necesita se recarga en baterías enchufándolas a la red, sino que la fabrica él mismo por medio de una célula o pila de combustible, que se alimenta de hidrógeno.

Regulador de la pila; debajo, el motor eléctrico.
Regulador de la pila; debajo, el motor eléctrico. / Txema Rodríguez

El vehículo lleva dos depósitos de alta seguridad que se llenan de hidrógeno en hidrogeneras modernas, como las que ya existen en muchos países europeos (Reino Unido, Alemania, Noruega, Dinamarca, Francia...), Estados Unidos, Japón..., pero todavía no en España. Se tarda sólo cinco minutos en llenar los depósitos y cuesta unos 50-55 euros, para una autonomía de unos 550 kilómetros, con lo que el coste por kilómetro es de unos 9-10 céntimos de euro, algo más de lo que cuesta hoy en España el diésel, si bien hay que tener en cuenta que los precios se irán reduciendo conforme aumente la demanda y su disponibilidad.

La forma más viable y económica de obtener hidrógeno es la electrólisis del agua mediante parques eólicos o fotovoltaicos

Carlos Navas, de la Agencia Europea del Hidrógeno, estima que en pocos años el kilo de este gas, que hoy está a 9,5-10 euros, bajará a la mitad. Del mismo modo es muy previsible una fuerte reducción del precio del coche, que hoy vale 74.000 euros -impuestos incluidos-, conforme aumente la demanda y la fabricación.

Toyota ha presentado en Valencia su Mirai aprovechando que hacía escala en nuestro puerto, junto al edificio de 'Veles e Vents', el barco 'Energy Observer', que funciona exclusivamente con energías renovables -paneles fotovoltaicos, turbinas eólicas y pila de combustible-, con la particularidad de que fabrica él mismo el hidrógeno que necesita a partir del agua del mar y de la electricidad generada por las placas solares. Toyota está entre las empresas que apoyan el proyecto de este laboratorio navegante que es el 'Observer' para ensayar y analizar en la práctica el aprovechamiento al máximo de energías renovables en las duras condiciones de alta mar.

Los dos Mirai que trajo Toyota a Valencia habían llenado los depósitos de hidrógeno en Bélgica, donde está su central europea, porque en España no sería posible hacerlo hoy, y mucho menos aquí. En nuestro país existen seis hidrogeneras -en Madrid, Zaragoza, Huesca, Sevilla, Albacete...-, pero según manifestaron representantes de Toyota tienen una tecnología obsoleta: cargan a una presión de 350 bares, cuando son precisos 700 para repostar a tope. El Gobierno tiene en principio un plan para construir 21 estaciones de suministro de hidrógeno en los próximos dos años, pero eso es muy insuficiente, se limita a un cumplimiento muy estricto de la directiva europea que marca decididos avances en el terreno de las energías renovables. Hacen falta muchas más hidrogeneras y que se impliquen en ello las Administraciones públicas y las compañías privadas, porque el hidrógeno es claramente el combustible del futuro, limpio e inagotable. Por el tubo de escape de un Mirai solo sale agua. Porque la reacción de mezclar el oxígeno del aire con el hidrógeno -agua- en la pila de combustible es la que proporciona la electricidad que mueve el motor del coche.

¿Y cómo se obtiene el hidrógeno? El procedimiento más viable y económico es obtenerlo por electrólisis del agua pero utilizando electricidad de fuentes renovables, sin pagar ni quemar recursos fósiles, con parques eólicos y fotovoltaicos dedicados exclusivamente a ello o cuando los kilovatios que generan no los demanda la red eléctrica.

El catamarán 'Energy Observer' en el puerto.
El catamarán 'Energy Observer' en el puerto.

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