Un icono en la familia

La deportiva imagen del Mini se refuerza con la original pintura./
La deportiva imagen del Mini se refuerza con la original pintura.

Imagina bajar al garaje y encontrarte todos los días con un coche icónico. Así es el Mini, cualidades que se superan en la versión limitada Cooper Works Delanay

ALEX ADALID

El Mini es un mito de nuestra era, desde que el diseñador Alec Issigoniss trazó sus primeras líneas en los años cincuenta, se convirtió en una silueta inconfundible. Fue también el primer coche de tracción delantera y motor transversal, un esquema que ahora utilizan el noventa por ciento de los coches del mercado, así que su innovación no proviene solo de una silueta icónica, sino que también fue una revolución técnica que aún perdura.

Ahora, muchas décadas más tarde, tener un Mini en el garaje tiene algo especial. Es un coche brillante, atractivo, icónico y, de la mano de BMW, propietaria de la marca y encargada del diseño y producción, de clase premium, con calidad, exclusivo y de buenas prestaciones.

Las series limitadas son buscadas por los coleccionistas con el paso de los años

Bonita serie limitada

Si este panorama ya enriquece bastante movernos con un coche día a día, la nueva versión Delanay supone un plus de exclusividad. Mini va a fabricar 350 unidades de las que 35 unidades llegarán a España, todas en color azul 'ice' y con bandas naranja 'solaris' en el capó delantero.

A ello se suman todos el kit aerodinámico de los modelos Cooper Works. Si cualquier Mini ya nos parece atractivo, este se sale del 'molómetro'. La marca lo ofrece en carrocería de tres puertas, y por tanto dedicado a su público más fiel, joven e independiente, ya que tanto el Mini de cinco puertas como los Clubman o Countryman se decantan por un comprador más familiar. El Delanay no quiere compromisos: su conductor, pareja, algunos amigos de vez en cuando y pocos bultos, ya que no hay incordio mayor que viajar con más de lo necesario.

Nos ponemos en marcha, pero antes el interior tiene detalles para entretenernos durante muchos minutos con botones, detalles o, simplemente, eligiendo los modos de conducción o la luz ambiente. Pero no hay nada como arrancar el motor turbo de 192 CV y ponernos en marcha. Este coche camina mucho y bien, y hereda el nervio que tuvieron aquéllos modelos que retocó John Cooper y cuya viveza se ha transmitido a los Mini de hoy. Suspensión dura, dirección directa, fantástico cambio y recortado tamaño se unen para que el Mini se mueva entre el tráfico como pez en el agua. Es cierto que ahora se estilan los SUV incluso para la ciudad, pero no hay nada como callejear y entrar y salir de los parkings con un coche tan compacto como este. El equipo multimedia funciona muy bien, aunque es la conexión al móvil nuestra favorita para navegar sin perdernos, mientras el motor sube de vueltas y el cambio se utiliza sin respiro, ya que su tacto es magnifico y con las seis marchas da gusto moverlo para apurar cada marcha.

A pesar de su espíritu urbano, el Mini no renuncia a los largos viajes, y es aquí donde se ponen en valor todas las medidas de seguridad habituales en un modelo premium de última generación: faros led, luces largas automática, mantenimiento de carril, control de velocidad por radar, cuadro de mandos proyectado en el parabrisas... la verdad es que abruma un poco, pero permite poner el control de velocidad y relajarnos al volante mientras escuchamos nuestra 'playlist' favorita.

Llega el momento del precio, que siempre es secundario cuando se trata de un capricho. El Mini es uno de los pocos urbanos premium, y por su tecnología y carácter, tiene una tarifa elevada, aunque en la gama también hay versiones económicas. Este Delanay no pertenece a esos modelos asequibles, sino a los que se compran por el puro capricho de conducir algo especial. Y como tal, tiene un precio: 42.500 euros. Si resulta caro o no dependerá de lo que valoremos su exclusiva imagen y el hecho de que se trate de una serie limitada, pero si nos gusta el Mini, es una buena oportunidad para conducir algo realmente especial sin pagar mucho más por ello, y con una reventa muy buena sea cuál sea la antigüedad del coche, dentro de tres años o dentro de quince.