EL FRACASO DE LOS PROFETAS

El año se ha iniciado con una pequeña bajada de ventas respecto a un enero de 2018 fantástico, por lo que algo así era totalmente previsible, pero algunos ya se tiran de los pelos, y lo que más nos inquieta es que estamos viendo movimientos cortoplacistas, sometidos al criterio de gurús de escuela de negocios que apenas han salido no sólo a la calle, sino de la M40, imponiendo soluciones peligrosas para negocios como el automóvil, con una gran planificación a largo plazo.

De eso en este diario sabemos un poco, ya que 152 años nos avalan para ver algunos movimientos de alto riesgo. Por ejemplo, algunas marcas lo fían todo a un futuro de coches eléctricos, vehículos que interesa que se instalen en los entornos urbanos, pero que no son la panacea ni la única solución del futuro. Vemos Gobiernos que señalan al Diesel como culpable de todos los males... a pesar de que los premian con menos impuestos por su baja contaminación. Vemos patronales con respuestas taimadas a ataques institucionales que afectan al futuro de millones de trabajadores a los que representan. Vemos marcas que apuestan al máximo por el renting de particulares, un tipo de venta que puede ser contraproducente para el comprador y para la red comercial, que se encontrará en pocos años con una enorme bolsa de coches usados, y vemos empresas empeñadas en dejar de lado la promoción de sus productos en la prensa impresa... cuando hay otras que la potencian porque es, somos, el tipo de medio con mayor credibilidad y prescripción.

Y es que adaptarse a los nuevos tiempos no significa dar un salto mortal para llegar antes de tiempo, sino saber trazar un camino firme y seguro en el trayecto que separa la situación actual de la que se vivirá en un futuro. ¿Se imaginan que un concesionario cerrara hoy sus puertas fiándolo todo a la visita, venta y postventa on-line? Sería su sentencia de muerte, y es que adelantarse a los tiempos también puede ser un gran fracaso, el fracaso de los nuevos profetas.