La etapa más loca de la Volvo

El Mapfre, seguido de cerca desde un barco rival./
El Mapfre, seguido de cerca desde un barco rival.

El Mapfre es tercero tras firmar in extremis una gran remontada

L. CARBONELL

Una conversación a bordo del Mapfre español a los pocos días de la salida desde Hong Kong resume perfectamente lo que ha sido la sexta etapa oceánica de la Vuelta al Mundo a vela, finalizada esta semana tras 6.000 millas entre la ciudad china y Auckland, en Nueva Zelanda. Louis Sinclair, navegante del barco español, preguntaba a Pablo Arrate «¿Estás seguro de que vamos a Auckland? Si nos dirigimos al norte», a lo que el navegante cántabro respondía desde la caña «No podemos estar equivocados. Los demás nos están siguiendo». La puntilla la ponía el neozelandés Blair Tuke: «Pablo, estoy bastante seguro de que Auckland está al sudeste. Es mi casa, amigo».

La surrealista conversación sirve para ilustrar la que ha sido la etapa más caótica de la presente Volvo Ocean Race, donde pasó absolutamente de todo y que contra todo pronóstico se decidió por apenas unos metros.

Tras tres semanas de navegación solo dos minutos separaron al vencedor y al segundo clasificado, y en menos de media hora se aglutinan los cinco primeros.

Podio que sabe a gloria

La victoria fue para el AkzoNobel holandés seguido del SHK/Scallywag de Hong Kong, sorprendente vencedor de la etapa anterior. Los dos primeros damnificados de la regata, al virar al norte nada más superar la isla de Taiwan y perder 125 millas con el resto de la flota se lanzaron obligados por las circunstancias en una ruta suicida que a la postre fue la apuesta vencedora.

Fueron los menos damnificados en los Doldrums o calmas ecuatoriales, devastadoras para Mapfre y Dongfeng, los dos favoritos y primeros de la general, que navegaron toda la etapa a la vista uno del otro en un match-race de marcaje mutuo. En esa lucha llegaron a quedarse a más de 240 millas de los líderes.

Una alta presión en Nueva Zelanda permitió comprimir a toda la flota en unas últimas 200 millas de infarto. Ahí fue donde el Mapfre demostró todo su potencial y tras remontar 70 millas a los barcos que le precedían culminaba una soberbia remontada y lograba entrar en meta en tercera posición, superando in extremis al Turn the Tide y al Dongfeng.

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